Desmontar el mito del imperio: el Museo de América y el de Antropología dan voz a los silenciados
El Ministerio de Cultura descoloniza ambas instituciones para que tomen la palabra las comunidades y los pueblos expoliados, esclavizados y maltratados.

Madrid-
Ya no manda el museo sino sus protagonistas, hombres y mujeres tantas veces representados como salvajes o esclavos por la mirada colonial, situándolos en un plano cultural inferior frente a los mitos fundacionales del nacionalismo y el imperialismo español. Algunas prestigiosas instituciones internacionales ya habían emprendido un giro modernizador y ahora toma el testigo el Ministerio de Cultura, cuyo titular, Ernest Urtasun, ha presentado este miércoles la renovación de las nuevas exposiciones permanentes del Museo Nacional de Antropología y el Museo de América.
Ambos proyectos han sido detallados por los responsables de ambos, así como por Ángeles Albert, directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, y por Mercedes Roldán Sánchez, subdirectora general de Museos Estatales, quien ha dejado claro que, si bien "estos programas museográficos suponen un hito, en realidad responden a una labor que cumplen los museos desde su propio origen, como la de renovarse periódicamente en sus discursos para adaptarse a la evolución de las sociedades en las que se inscriben". Un reto abordado a partir de un marco internacional, de un marco institucional propio (Plan de Derechos Culturales del Ministerio) y de un marco teórico.
Así, en 2022 el Consejo Internacional de Museos (ICOM) aprobó una nueva definición de museo que revisaba las museografías "en clave de igualdad, en clave colonial y en clave de sostenibilidad", ha recordado Roldán, quien ha explicado que ambos proyectos "se nutren de la nueva museología, de la museología crítica y de la museología comunitaria", así como de unos valores que "garantizan los derechos culturales de toda la ciudadanía" comunes a otros museos: sostenibilidad, diversidad cultural, accesibilidad, equidad social, etcétera.
Sin embargo, el Museo Nacional de Antropología y el Museo de América "tenían una necesidad más patente y evidente de renovar sus museografías" y de actualizar sus relatos y sus objetivos, pues se habían quedado obsoletos. "Se pretende subsanar sesgos y omisiones, incorporar otras perspectivas culturales —en plano de igualdad y en una horizontalidad cultural—, garantizar la participación de las comunidades, superar los marcos coloniales y eurocéntricos que lastran sus presentaciones actuales y, en definitiva, avanzar en términos de diversidad cultural, de reparaciones narrativas y justicia social".
Mercedes Roldán ha recordado que ya se venía trabajando en esa línea a través de las exposiciones temporales y las programaciones públicas (talleres, seminarios, congresos), lo que permitió acumular un conocimiento y una práctica a los equipos técnicos, pero que ahora es el momento de llevarlo al plano estructural con una renovación íntegra a partir de las reflexiones de dos comités asesores integrados por expertos con perfiles diversos, cuyo trabajo ha servido de base a los equipos técnicos de cada museo para elaborar su propio programa museográfico.
Su ejecución (que incluye el diseño, la fabricación y el suministro de equipamientos, así como la instalación) será licitada por 4,4 millones de euros, en el caso del Museo Nacional de Antropología, cuya finalización está prevista para el segundo semestre de 2028; y por 9,2 millones, en el caso del Museo de América, cuya finalización está prevista para verano de ese mismo año. Los pormenores de ambas propuestas han sido detallados por Fernando Saéz Lara, director del Museo Nacional de Antropología, y por Andrés Gutiérrez Usillos, director del Museo de América, que contarán con recursos audiovisuales e interactivos y que incorporarán piezas de arte contemporáneo. El objetivo, descolonizar el arte.
Museo Nacional de Antropología
Con el fin de abordar la diversidad cultural actual desde un espacio de experimentación social y participativa, la nueva exposición permanente del Museo Nacional de Antropología se divide en tres partes. La primera, ¿Para qué queremos que sirva? Un nuevo museo, presenta la antropología ligada al colonialismo y "pone en evidencia la mirada eurocéntrica", con temas como el expolio, la evangelización o el esclavismo y la esclavitud; mientras que la segunda, ¿Cómo podemos? Habitar el mundo, recorre "las cosmogonías de las distintas culturas" y aborda las migraciones, la identidad y la sostenibilidad.
Finalmente, la tercera, ¿Cómo proponemos? Remediar el presente: laboratorios de imaginación social, propone a distintas comunidades y colectivos "ofrecer su propio relato sobre la historia" y abordar problemáticas como la crisis climática. Así, la institución anima a la reflexión, a la participación, al encuentro y a establecer una nueva mirada desde la perspectiva de los conocimientos y saberes de los distintos pueblos, de modo que en vez de ser un contenedor de objetos, cuya función era conservarlos y exhibirlos al público, se convierta en un altavoz que permita a las comunidades no solo contar, sino también crear sus propias historias.
"No queremos que sea una exposición cerrada", sino que "rompa con la monotonía de las vitrinas" y se convierta en un espacio que le dé voz a las comunidades de origen, que serán invitadas a que cuenten "su versión de las historias a las que nos remiten los objetos y la manera en que llegaron a nuestros museos", ha explicado Fernando Sáez Lara, director del Museo Nacional de Antropología, quien apuesta por romper el "binomio de la exposición permanente y temporal" para mezclar ambas y por "debatir la función y la semántica de los objetos". Así, una máscara de la cultura fang, procedente de Guinea Ecuatorial, además de una manifestación artística, implica una burla y una crítica a los colonizadores.
En cuanto a las "reparaciones narrativas", Sáez ha señalado que trabajarán con las comunidades de origen y con las diásporas, como ya venían haciendo. Así, la primera edición, Bahaynihan, un hogar que viaja, estará dedicada a Filipinas, con un comisariado colectivo que incluya a representantes de la comunidad en España y con el objetivo de que dialogue y resignifique la colección filipina del Museo Nacional de Antropología, a la que podrían seguir Marruecos, Amazonía, Guinea Ecuatorial o Sáhara. "Es una comunidad renovada y joven, con artistas y activistas que tienen mucho que decir y que pueden venir a nuestros espacios para contrastar esa imagen más convencional e incluso periclitada".
Museo de América
El Museo de América se ha propuesto reflejar la pluralidad de las culturas de ultramar desde una perspectiva "decolonial, antirracista, intercultural y contemporánea". Cuatro secciones integran el nuevo programa: Imaginarios aborda "la colonialidad del saber y cómo esta ha condicionado el pensamiento"; Personas y seres analiza la construcción de la mirada colonial y la deshumanización; Dominaciones y resistencias visibiliza a la mujer oprimida, al indígena indómito o a las personas esclavizadas; y Cosmovisiones y saberes centra su atención en los pueblos originarios y en la biocolonialidad. A ellas habría que añadir tres espacios, Cero, Uno y Dos, consagrados a la reflexión, al debate y a los proyectos antirracistas.
Los objetivos del Museo de América serán reconocer las "identidades plurales y situadas", revisar de manera crítica las narrativas eurocéntricas, crear espacios de decisión grupal, integrar a artistas indígenas, afrodescendientes y colectivos invisibilizados, incorporar a "las identidades migrantes en España" y contextualizar históricamente las colecciones y experimentar con lenguajes expositivos actuales. "No queremos volver a relatar historias de objetos, sino descender a un nivel en el que tratemos una perspectiva más identitaria y empática", afirma Andrés Gutiérrez Usillos, director del Museo de América, quien busca ofrecer "la perspectiva de las personas que están detrás de los objetos".
También "romper con la temporalidad como eje del discurso" y atender a una sociedad cada vez más diversa, por lo que a su juicio urgía atender al público desde una "perspectiva intercultural y multifocal". Por ello, en cuanto a la perspectiva decolonial, Gutiérrez se ha propuesto que el museo sea "explícitamente antirracista", por lo que "hay que equilibrar el relato, evitar esas narrativas sesgadas y contextualizar las colecciones", así como "incorporar las voces, miradas y visiones y el protagonismo de comunidades y grupos para transmitir relatos propios". Así, el Museo de América será "un espacio para el diálogo, la participación y la reflexión crítica".
"Nos parece importante reflexionar o deconstruir ese conocimiento que tenemos sobre América", que se ha impuesto sobre otros desde el siglo XVI. "La imagen que se ha creado de la iconografía de América, que tenemos hoy en mente, está estereotipada de una manera intencionada. Así, se representa como mujer bárbara, iletrada, salvaje, desnuda, violenta, armada, caníbal, etcétera", asegura el director del Museo de América, cuyo proyecto no plantea la restitución de objetos a sus países de origen, como tampoco lo hace el del Museo Nacional de Antropología.

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