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Los 'Episodios nacionales' que Galdós no pudo escribir

A más de un siglo de distancia, la editorial Lengua de Trapo emula el intento galdosiano por contar nuestra historia sentimental, cultural y política. Lo hace a través de autores contemporáneos poniendo el foco en las últimas cuatro décadas.

Felipe VI
Felipe VI, por entonces Príncipe de Asturias, abanderando el equipo olímpico español en los Juegos de Barcelona. EFE

Trocear la historia para hacerla digerible. Revivirla desde sus aristas, huyendo de relatos oficiales y de voces autorizadas. Con Galdós y sus Episodios nacionales como inspiración, la editorial Lengua de Trapo ha querido hacer lo propio pero con los últimos cuarenta años de nuestra historia. Una aproximación a esa España en technicolor que fuimos, a caballo entre la realidad y el deseo.

Las bombas del 11M y el fin de la ilusión aznarista, la Gira por Andalucía que unió a los artistas flamencos más importantes en la defensa del Estatuto de Autonomía andaluz en 1980, el 15M y la ocupación del Hotel Madrid, las Olimpiadas de 1992, los atentados de las Ramblas... Son algunos de los cachos de historia propuestos por un plantel de escritores nacidos, muchos de ellos, en democracia. 

Voces que hilvanan un relato múltiple de lo que somos, renglones torcidos de nuestra democracia escritos desde lo tangencial, con las armas de la ficción y la urgencia del que pasaba por allí. La escritora Sabina Urraca (San Sebastián, 37 años) firma la primera de las entregas, Soñó con la chica que robaba un caballo, una historia que aborda el despertar de la conciencia política, la sensación de no pertenencia y el desconcierto de los veintipocos con los atentados del 11M como telón de fondo.

Sabina Urraca: "Estamos por casualidad, nadie elige su momento presente"

"Me interesaba el planteamiento de revisar los Episodios nacionales y hablar de personas que vivieron un momento histórico pero que no necesariamente tuvieron un papel significativo en él, es más, ni siquiera el acontecimiento tiene demasiada importancia en sus vidas", explica Urraca. Un punto de partida que nos acerca a la vida tal y como es, plagada de ambigüedades y pasos en falso, alejada de toda esa épica de baratillo que nos legan los grandes relatos. 

"Quería profundizar en esa idea de que en realidad estamos por casualidad, que ninguno somos especialmente imprescindibles y que nadie elige su momento presente", remata Sabina. Testimonios colaterales de esos instantes en los que la vida parece intensificarse y todo se desencadena, voces que encuentran en la ficción una herramienta para complejizar la historia y dotarla de mil y un matices.

Así lo cree Rocío L. Bardají (Madrid, 33 años), autora de Hotel Madrid, tercera apuesta de la editorial que verá la luz en mayo después de que la catalana Natalia Carrero publique Vistas Olímpicas, sobre Barcelona 92. Para Bardají, la posibilidad de acercarnos a la historia desde la ficción permite "abrir sentidos, ir más allá del hecho que nunca es uno, sino vivencias del mismo. Apropiarnos del relato oficial y empezar a contar desde la no oficialidad todas esas historias que no suelen ser contadas".

En su caso, la realidad a sitiar es la epifanía del 15M. Lo hace a través de un grupo de veinteañeros que "llevan la revolución a sus propias vidas" y que "hacen terrenal la utopía". Un intento por ir más allá de la mera consigna, los abrazos gratis y las ovaciones en mute que nos habla desde lo colectivo, a partir del encuentro en las plazas y de la okupación, y que se topa de frente con la represión. 

Rocío L. Bardají: "Intento desmitificar la idea de que el 15M se trató de un momento naif"

"Es una reflexión sobre la posibilidad de la revolución, pero también sobre la violencia de Estado, Hotel Madrid intenta desmitificar la idea de que el 15M se trató de un momento naif. Fue un momento muy confrontacional, paradójicamente a pesar de su afianzado pacifismo, que derivó en altos niveles de represión; la aprobación de la ley de Seguridad Ciudadana en 2015 es la prueba", explica Rocío.

Tras Urraca, Carrero y Barjadí llegará el turno de autores como Vicente Monroy, Javier Padilla, Juan Bonilla, Elizabeth Duval o Brenda Navarro. Un crisol de voces que escrutan nuestra historia sentimental, cultural y política con Galdós en el retrovisor, conscientes del poder de la ficción a la de hora de robarle unas pocas migajas a ese vacío que es el paso del tiempo.