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Fábricas, explotación y basura

'Paisajes transformados', un documental que retrata los daños y perjuicios causados por la mano del hombre en la naturaleza. Abre el ciclo Mes de Cine Solidario.

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El primer plano desvela sin pudor las intenciones de la directora Jennifer Baichwal, pero sobre todo las del indiscutible protagonista, el fotógrafo Edward Burtynsky. Vemos en él multitud de personas uniformadas, réplicas exactas los unos de los otros, en una cadena de montaje de una empresa china. Está prohibido reír, está prohibido hablar. Más tarde, vemos gente -niños incluidos- recogiendo materiales electrónicos de desecho que desprenden vapores tóxicos.

Los canadienses Baichwal y Burtynsky son los responsables de Paisajes transformados, un documental que retrata los daños y perjuicios causados por la mano del hombre en la naturaleza y que abre el ciclo Mes de Cine Solidario, una iniciativa que proyectará cuatro películas de temática social en cines de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Valladolid, Málaga, Girona, Palma y Granada.

La cinta muestra a través de los ojos del fotógrafo los desechos electrónicos que acumula China, aunque provienen de todo el mundo. Por supuesto, en las fábricas se trabaja sin protección y por una miseria. Pero lo curioso, según la realizadora, es que 'importar estos residuos está prohibido por el Gobierno'. Un poco más allá, llegamos a la presa artificial de las tres gargantas, el gran proyecto hidroeléctrico de China. Una presa que, en su construcción, ha desplazado a más de un millón de personas y dejado un paisaje desolador.

Hasta las rodillas de petróleo

¿Qué fue de la Revolución Cultural?, parece que preguntan los protagonistas de la industrialización del gran gigante. Avanza la película y topamos con los astilleros de Chittagong, en Bangladesh. Sus empleados, por otro ridículo sueldo, se bañan hasta las rodillas de petróleo mientras montan estructuras de metal. 'Nuestra dependencia de la naturaleza para proveernos nos sitúa en una contradicción que causa preocupación y desasosiego', afirma Burtynsky, conocido por sus paisajes industriales de gran formato. En esta ocasión, ha investigado durante diez años en busca de la huella del ser humano. 'El mundo sufre por nuestro éxito', asegura.

Paisajes transformados es un trabajo cercano al feísmo. El resultado es post-apocalíptico, atormentado, digno de una película de ciencia ficción. Ganadora del Premio a la Mejor Película Canadiense en el Festival de Toronto, es una suerte de spread the word que muestra las cicatrices de la industrialización. En los setenta y ochenta, dice Baichwal, 'los discursos fueron radicales y fracasaron. Hoy, Burtysnky ha conseguido elaborar un discurso emocional que nos deja llegar a nuestras propias conclusiones'.

1. ¿Qué intenta contar con sus fotografías?

Veo mi trabajo como una manera de conectarnos con esos paisajes que están fuera de nuestra experiencia inmediata, aunque los materiales que salen de ellos formen parte de la experiencia diaria. No trato de construir una acusación contra la industria y el hombre, sino más bien un lamento por la pérdida de la naturaleza. Uso mi influencia y mi trabajo para construir un mundo sostenible.

2. ¿Por qué eligió China como el lugar para enseñarnos ‘Paisajes transformados'?

China representa el centro de las manufacturas del mundo. No puedo imaginar otro lugar que sea tan importante para eso que llamamos el nuevo orden mundial. El experimento chino tiene serias repercusiones para todos.

3. ¿Concibió la película como un documental ecológico?

Espero que sea entendida como una meditación sobre los efectos de la industrialización. Es un filme poético, no didáctico ni biográfico.

4. ¿Por qué elige el gran formato?

Hacen que la gente tenga una experiencia de mayor envergadura. Debido al detalle de estos negativos, la escala de los paisajes se hace aparente.