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Los 'felices años veinte' poscovid: ¿hacia el desenfreno sexual y la bonanza económica?

El prestigioso epidemiólogo Nicholas Christakis vincula la accidentada década que comenzamos a transitar con los veinte del siglo pasado, interludio bélico caracterizado por un cierto relajamiento moral por parte de la muchachada de la época.

Fiesta clandestina
Asistentes a una fiesta clandestina de Año Nuevo en Francia. AFP

Convendrán conmigo que el 2020 ha sido un año, cuando menos, complicado. La humanidad se enfrenta a un escenario incierto. Discernir lo que se avecina es, quizá, el gran reto al que nos enfrentamos a día de hoy. Abundan, como siempre, los agoreros, aquellos que se encomiendan al apocalipsis para purgar los desmanes de una civilización que se creyó intocable. Los hay más comedidos también, partidarios de revisar tiempos pretéritos en busca de alguna pista que explique lo que nos duele.

Una mirada al retrovisor de la historia nos habla de pandemias pasadas, huellas de un tiempo que ya no es y de cuya experiencia podemos extraer algo más que vaticinios funestos. De esa búsqueda por mundo pretéritos el profesor Nicholas Christakis nos ha traído un vaticinio inesperado. En un artículo publicado en The Guardian, este profesor de la Universidad de Yale experto en epidemiología ha tenido a bien vincular la accidentada década que comenzamos a transitar, con otra no menos agitada que tuvo lugar hace justo un siglo.

"Durante las epidemias aumenta la religiosidad, las personas se vuelven más sobrias, ahorran dinero y se vuelven reacias al riesgo, esto es algo que estamos viendo ahora tal y como se pudo ver hace cientos de años", explica Christakis en el citado artículo. Un patrón que el académico vincula con la desinhibida (y un tanto casquivana) década de los veinte del siglo pasado, interludio bélico caracterizado por la bonanza económica y, muy especialmente, por un cierto relajamiento moral por parte de la muchachada de la época.

Según Christakis, cuando se complete la recuperación económica de la profunda perturbación económica que ha provocado la pandemia −restablecimiento que sitúa en torno al 2024−, la sociedades entrarán en un periodo que, con matices, se podría emparentar con aquellos años díscolos. "La gente buscará incansablemente las interacciones sociales". Eso podría incluir "libertinaje sexual, derroche económico y un reencuentro con la fe".

Como lo oyen, aquel irrefrenable ansia libidinoso tras un periodo infausto y belicoso como pocos, podría reaparecer tras la interrupción pandémica que vivimos. "Todas las tendencias que estamos viendo en la pandemia van a invertirse", remata Christakis. Una deriva bullanguera a la rectitud moral y la austeridad por la que muchos abogan, y que, como casi todo, está sujeta a matizaciones e interpretaciones diversas.

Explotación comercial y control social

Mariano Urraco, antropólogo y profesor en la UDIMA, matiza la tesis del profesor Christakis introduciendo algunas reservas que tienen que ver con el contexto referido: "En España no hemos vivido la pandemia de un modo tan exageradamente restrictivo como en otros países, por lo que quizá esa hipotética reacción a un cierto hartazgo pandémico no tiene tanto peso en nuestro país".

Con todo, es obvio que el trauma sigue y seguirá presente. Algo que, a buen seguro, condicionará nuestros anhelos más íntimos en años sucesivos. "Es probable que vivamos una especie de carpe diem, incluso que se explote comercialmente ese deseo de la población de vivir más intensamente, esto tiene que ver con cómo se ha configurado en el imaginario colectivo esta idea de que más vale aprovechar ahora porque el futuro es incierto", explica Urraco.

Por su parte, el doctor en sociología y profesor colaborador en la UOC Ferran Giménez, difiere abiertamente de la tesis christakiana y se decanta por pronósticos menos plácidos que los del profesor norteamericano. Apoyándose en estudios publicados por el belga Geoffrey Pleyers, uno de los sociólogos de los movimientos sociales más relevantes y prolijos del momento, Giménez augura que lo que realmente marcará la próxima década será el control social.

"En este periodo de capitalismo tardío o de neoliberalismo exacerbado existen unas lógicas de control social que la pandemia ha acelerado, e incluso se podría decir que las ha hecho extensivas a la población en general, en lugar de focalizarlas exclusivamente en los movimientos sociales", detalla Giménez.

Una vigilancia que, además, se prevé algorítmica, al estar coaligada con la tecnología a través de dispositivos de reconocimiento facial o de control telemático de desplazamiento. "Esto responde −prosigue Giménez− a la voluntad de ciertos Estados nación por seguir incrementando la brecha entre una gran masa de población sujeta a unas condiciones de precariedad, y una reducida élite menguante que mantiene ciertos privilegios".