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Feminismo '12+1 Women': una antología de mujeres rebeldes

El grupo zaragozano de folk-rock Silvia Sola & The Drunken Birds reivindica en una emotiva y poética propuesta musical a doce pioneras que derribaron muros y rompieron estereotipos a través de la música, la literatura y el periodismo.

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Silvia Sola & The Drunken Birds han construido sobre una base de folk-rock un discurso reivindicativo sobre varias pioneras del feminismo | Eduardo Bayona

zaragoza,

12+1 Women’ es una historia de mujeres que se han rebelado y han roto barreras y estereotipos para hablar de los temas que realmente importan a las mujeres”, explica Silvia Sola, cantante zaragozana que hace unos días estrenó con su banda de folk-rock, The Drunken Birds, una emotiva narración musical en la que reivindican la figura de doce pioneras del feminismo que se expresaron a través de la música, la poesía, la literatura y el periodismo. ¿Y el ‘+1’? El puesto del cierre, es para “Rebel” (rebélate), un clásico del grupo que habla de rebeldía. “Somos nosotros”, dice.

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“Detrás de ‘12+1 Women’ hay muchos años de trabajo. Esto comenzó cuando en mi primer grupo, con veinte años, echo de menos la presencia de voces femeninas para construir mi imaginario”, explica. “A nivel musical tengo más referentes, pero muchos menos en la literatura, donde hay muchos hombres y pocas mujeres”, anota.

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Ahí comenzó una búsqueda que se intensificó en los últimos cinco años. “Es cuando más he trabajado, cuando vi que empezaba a tener una narrativa”, señala, de temas relacionados con lo femenino y con el feminismo. “Ambos son importantes para narrar. También el estereotipo femenino, para contarlo y crear a partir de él algo mucho más feminista”, añade.

Los doce temas, cinco versiones de canciones y siete poemas musicados, todos en inglés, incluyen referencias al feminismo activo

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Los doce temas, cinco versiones de canciones y siete poemas musicados, todos en inglés, incluyen referencias al feminismo activo y al integrador, uno de los temas centrales del espectáculo, estrenado el 30 de junio en la sala La Campana Underground. “Me interesa indagar en el feminismo interseccional, que integra otros temas como la raza. La mujer sufre discriminación de género, pero si además es negra, o lesbiana, sufre una doble o una triple discriminación”, explica.

“Pueden entrar otras y salir alguna, no es algo cerrado. Vamos a seguir trabajándolo”, anota. Estas son las doce pioneras, y los poemas y las canciones, que vertebran el ‘12+1 Women’, un formato que nace abierto.

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Nina Simone, la luchadora negra

“Mi espalda es fuerte / Lo suficientemente fuerte como para tomar el dolor / Infligido una y otra vez”, canta Simone en “Four women” (cuatro mujeres), un desgarrador tema en el que retrata las vivencias de cuatro mujeres afroamericanas que sufren discriminación, “la ´mami’ que cría a sus hijos al mismo tiempo que trabaja en el campo, la mestiza que no se siente parte del mundo negro ni del blanco, la hipersexualizada que se convierte en objeto de deseo sin quererlo y la que está dispuesta luchar por sus derechos”, indica.

Nina Simone (1933-2003) “es una guerrera, una superviviente, una mujer enormemente fuerte y, al mismo tiempo, con un discurso profundamente emocional en el que está presente la belleza a pesar de las dificultades que encontró”, apunta. Activista de los derechos civiles desde muy joven, dedicó varias canciones a la lucha contra el supremacismo blanco y llegó a practicar la insumisión fiscal en protesta contra la guerra de Vietnam.

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P.J. Harvey y la Eva mitocondrial

“12+1 Women” incluye esta versión del “Happy & bleeding” (feliz y sangrando) de la rockera estadounidense Polly Jean Harvey, un tema que habla de la “madre mitocondrial”, un concepto con el que la ciencia ha puesto en entredicho el androcentrismo que caracteriza a la mayoría de las religiones.

“Nos cuentan que todos venimos de la costilla de Adán y de un dios con barba, y me pareció interesante hablar de esa ‘Eva’ inicial que la ciencia ha demostrado”, señala Silvia Sola en referencia a las investigaciones que han llevado a situar hace 150.000 años en África al antepasado (femenino) más antiguo del ser humano. “No sabemos si hay Dios, pero sí sabemos que hay una madre original”, comenta.

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Kate Tempest y el mito bisexual de Tiresias

La poetisa y hiphopera Kate Tempest (Londres, 1985) indaga en “Mantente firme” en el mito griego de Tiresias, el pastor al que los dioses convirtieron durante siete años en mujer tras matar a la hembra de la pareja de serpientes que un día se encontró mientas se apareaban en el monte, y al que esas mismas deidades, que más adelante compensarían su ceguera con el don de la clarividencia, recurrían en sus disquisiciones sobre el hombre y la mujer por ser la única persona (mitológica) que había vivido ambos roles. “La canción está compuesta con retazos del poema en el que reflexiona sobre la identidad de género a partir del mito de Tiresias, con el que se identifica de alguna manera al no estar totalmente cómoda con los roles sociales. Hay sexo, género y orientación”, anota.

Los patios traseros de Gwendoline Brooks

“Annie Allen”, el poemario con el que en 1950 se convirtió en la primera afroamericana que ganaba el Pullitzer de poesía, narra, desde el nacimiento a la vejez, el itinerario vital de una mujer de piel negra en el Chicago de la primera mitad del siglo pasado.

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El trabajo incluye una versión de “A song in the front yard” (una canción en el patio delantero), que trata de la transgresión de las normas. “Habla de la transición de la adolescente a la adulta. De cómo siente curiosidad por investigar cosas que le atraen pero que se le vetan por su edad, por su raza, por su género. Ella siente curiosidad por lo que ocurre en los patios traseros, pero le dicen que tiene que ser decente, tener cuidado, estar donde le indican. Pero ella quiere ir al patio trasero”, indica la cantante.

Nico, la musa que era artista

La alemana Christa Paffgen, conocida por el nombre artístico de Nico, “era todo lo contrario de lo que ‘debe’ ser una mujer. Solo cumplía el canon en cuanto a la belleza y no podía evitar ser enigmática ni poco afectiva”, explica. Sin embargo, “tanto en su faceta de modelo como en la de actriz y la musical todo el mundo la encasilla e intenta moldearla mientras ella, en realidad, busca su propio discurso como artista. Representa a la mujer que es musa antes de convertirse en artista”.

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El inicio de su carrera en solitario con el elepé “Chelsea girl” tras salir de la Velvet Undergroung de Lou Reed y John Cale es una muestra de ese sino que acabará dejando de serlo, con sus excompañeros componiendo “para ella un disco precioso del que, al final, se apoderan”. En él, el primerio de sus seis trabajos en solitario a partir de 1967, figura “Wrap your troubles in dreams” (envuelve tus problemas en sueños).

Madonna, ¿icono feminista o totem capitalista?

“Madonna simboliza a la mujer que toma el control de todo, de su imagen y de su producto, y que sabe venderlo. Y, al mismo tiempo, pone sobre la mesa temas tabú como la sexualidad, o como la edad a la que debe retirarse una mujer, y los reivindica”. El espectáculo incluye una versión de su “Burnig up” (ardiendo).

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La ‘caza de brujas’ de Dorothy Parker 

A well worm story”, basado en un poema escrito por la estadounidense Dorothy Parker en la primera mitad del siglo pasado, habla de una mancha de sangre con forma de corazón en el vestido de una joven. “Trata del mito del amor romántico, de la pérdida de la virginidad o, más bien, de la pérdida de la inocencia”, explica Silvia Sola.

Es uno de los textos rompedores de la autora, escritora, guionista (fue nominada dos veces a los Óscar) y periodista de éxito que firmó en medios como “New Yorker” hasta que todo se acabó de golpe. “Dorothy Parker es la mujer que consigue adentrarse en un mundo de hombres y triunfar, la que lucha y dice lo que piensa y logra tener una carrera de éxito”, señala. Su declive comienza cuando, en plena caza de brujas, el senador Mc Carthy la incluye en su lista negra por sus ideas izquierdistas. “Es una estrella de los años 20 a la que en los 40 borran del mapa por tener ideología”, anota la cantante, que explica cómo “las protagonistas de sus cuentos y de sus poemas siempre son mujeres que, aunque estén en el sistema, empiezan a rebelarse contra las normas, las convenciones, los patrones”.

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El canto de la libertad de Maya Angelou

Esta periodista y poetisa afroamericana, que narró los procesos de independencia de las colonias africanas en los años 50 y 60, se refugió en la escritura tras unas duras infancia y juventud en las que sufrió abusos a manos de su padre con siete años, crió en solitario a un hijo al desentenderse su padre biológico de él y llegó a caer en la prostitución, como cuenta en su desgarradora autobiografía “Ahora sé por qué cantan los pájaros enjaulados”.

Sin embargo, “escribe en clave de perdón y narra sus vivencias en clave de desarrollo, de crecimiento. No las oculta. Es valiente y no se siente culpable”, indica la compositora, que decidió musicar su poema “Equality”, una “canción optimista que habla de la igualdad” y que deja un regusto al “Redemption song” de Bob Marley.

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Elisabeth Cotten, la niñera de Pete Seeger

Es una de las reinas del blues. Autodidacta, y zurda, desarrolló cuando de niña aprendió a tocar el banjo y la guitarra una técnica propia en la que el pulgar pulsaba la melodía mientras los otros cuatro dedos se encargaban de los bajos. Con 60 años cumplidos, una tarde se hizo cargo en unos grandes almacenes de Washington de una niña perdida cuya madre, al ver cómo congeniaban, le ofreció trabajo de niñera con sus hijos. Un día, uno de ellos les mostró a sus padres, los musicólogos Ruth Crawford y Charles Seeger, progenitores de Pete Seeger, una grabación de uno de los juegos con los que la aya los entretenía, que consistía en componer en grupo letras para las melodías que ella interpretaba.

Quedaron impresionados. “Con 65 años empezó a tocas y a girar, hasta los 80. La versionearon artistas como Bob Dylan o John Lee Hoocker”, explica la cantante, que eligió su “Shake sugaree” para el “12+1 Women”. “Es la historia de alguien que sigue creando en el espacio que se le ha ‘asignado’, que en este caso son la casa y la iglesia. Se reivindica como artista en el espacio privado”, anota.

Silvia Plath, la mala madre

La letra de “Tercera voz” salió de los versos del poema “Tres mujeres”, escrito por esta poetisa estadounidense que vivió entre 1931 y 1963. “Habla de la madre que se siente culpable por no sentirse feliz con su maternidad sino exhausta y desubicada. Es un poema que analiza la maternidad desde el punto de vista de la ‘mala madre’, la que no está muy cómoda con esa abnegación que le asigna el estereotipo”, explica. “Era una mujer frágil que intentó salvar su matrimonio teniendo hijos cuando lo que quería en realidad era dedicarse a escribir”, añade. Escribió su primer poema con ocho años y se suicidó antes de cumplir los 32.

Sara Teasdale, madurez frente a romanticismo

El “Buried love” (amor enterrado) de Silvia Sola & The Drunken Birds está basado en uno de los versos del poemario “Love songs” con el que Sara Teasdale ganó en 1918 la primera edición del Pullitzer de poesía. “Habla de un amor que llegó y que se disfrutó, pero que se ha acabado y que se ha enterrado sin rencor para intentar superarlo de la mejor manera posible. Teasdale habla de un amor maduro y sosegado frente al cliché romántico y tormentoso”, explica la cantante, para quien la poetisa fue “una mujer con voz propia”. Eso, en los años 20 y siendo mujer, le costó tener a la crítica de uñas.

La construcción de Alejandra Pizarnik

La extracción de la piedra de la locura”, editada en 1968, es una de las obras cumbre de la argentina Alejandra Pizarnik (1936-1972), una mujer que, pese a su éxito literario y a su relación con autores como Octavio Paz o Julio Cortázar en el París de los años 60, siempre vivió angustiada por su eterna sensación de desarraigo (su familia era de origen ruso) y por el descontento con su cuerpo desde el acné y la tendencia a engordar de su adolescencia, siempre huyendo de sí misma y reencontrándose consigo.

“Es esa mujer insegura que busca dentro de sí misma un desarrollo propio y que indaga a través del psicoanálisis en quién es y quién quiere ser realmente -indica Sola-. Es esa mujer insegura que tiene que hacer un trabajo personal profundo para encontrarse y desarrollarse”. “Habla de lo que sabes” la compuso a partir del poema en prosa que da título a esa obra, en el que propone mirar a “lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante en tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo”. “Es el primera texto que musiqué -recuerda-. Buscaba un espejo en el que mirarme”.

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