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Gente normal que hace música para gente normal

El grupo Manel regresa tras convertir en superventas su disco de debut en 2008

 

TONI POLO

Guillem, Roger, Arnau y Martí están tan tranquilos. Sentados en un bar céntrico de Barcelona, como en su casa, bromean entre ellos, charlan despreocupadamente. "¿Cansados? ¡Qué va!", dicen, con cuatro sonrisas en sendas caras. Hoy sale su segundo disco, 10 milles per veure una bona armadura y se enfrentan a la prensa... pero sin agobios.

Aunque no lo parezca, viven marcados por el éxito de su primer trabajo, Els millors professors europeus (Los mejores profesores europeos), fruto del boca-oreja. Ahora, tres años después, la gente aún no ha podido escuchar sus nuevas canciones y ya han agotado las entradas de muchos de los conciertos de la gira que empiezan el día 26 en Reus (Tarragona). "Hemos utilizado la táctica de vender entradas antes de que salga el disco, por si acaso", dice Guillem, el cantante principal de la banda. Es broma. Pero saben que el éxito que están teniendo se debe al primer disco. "Esperemos que les gusten también las nuevas canciones", sigue bromeando Arnau, el batería. "Es una presión añadida, pero en suma ayuda más que otra cosa", dice Arnau. Guillem apunta que la repercusión de las dos canciones que ya han adelantado (Aniversari y Boomerang) ha sido tremenda.

«Ya tenemos un camino trazado, ahora se trata de ir recorriéndolo»

Hay quien traza un paralelismo entre la película Pa negre, que arrasó en los Goya después de hacer lo propio en los Gaudí catalanes, y Manel, que es un fenómeno casi de masas en los territorios de lengua catalana y que cada vez tiene más presencia en el resto de España. Ellos, con aparente humildad, lo niegan. Ni siquiera se plantean (ni dejan de hacerlo) cantar alguna vez en castellano. Ni que el éxito llegue a superarlos: "No me imagino cómo podría pasar eso", comenta Roger, como una posibilidad casi imposible que, desde luego, no les aterra.

Aún así, ahora vuelven a empezar. "Los nervios estarán ahí antes de los primeros conciertos", revela Arnau, ante la afirmación del resto. "Pero no empezamos de cero", refleja Guillem. "Tenemos un pasado sobre el que construir. Ya nos hemos marcado el camino, que era lo importante. Ahora vamos recorriéndolo".

«Nos preguntan por Obama, ¿a quién le importa nuestra opinión de Obama?»

"Todo esto no era un proyecto vital", reconoce Roger, refiriéndose a la aventura de Manel, "Ha salido, sin más". Con la misma naturalidad con la que les salen sus canciones. "Me surge una idea, o una frase", explica Guillem, "y la comento con el resto, y le damos vueltas en un ejercicio pausado". Pero ¿de qué van esas canciones? Es difícil etiquetarlas. "Las hay que hablan de amor y... ¡y las otras!", acierta a decir Arnau. Incluso se han permitido el lujo de hacer la continuación de una canción de Espaldamaceta: "El Miquel i l'Olga tornen (Miquel y Olga vuelven) era una canción sobre una reconciliación que teníamos escrita pero sin título y, en vista de que Espaldamaceta tenía una en la que Olga deja a Miquel, pues mira, le pusimos este título y unos meses después, vuelven. A él, por supuesto, le hizo gracia, ¿eh?".

La cercanía y la cotidianidad son puntos clave en la obra de Manel. Este segundo disco es más abstracto que el primero. "Hay quien les encuentra significados metafóricos", dice Roger. "Por ejemplo la canción Boomerang, para nosotros, no tiene más que la escena de un niño que lo lanza y... no vuelve. Hay quien ve una metáfora del paso del tiempo, de la juventud perdida... Pues bien, son visiones igualmente válidas. Nosotros nos limitamos a controlar mínimamente el mensaje que lanzamos". Insisten en que no tienen ninguna pretensión de transmitir nada y, desde luego, nada político. "Nos han preguntado qué pensamos de Obama", recuerda Roger, "¿a quién le importa nuestra opinión de Obama?".

Ellos tienen los pies en el suelo. Son Manel, "un grupo de música normal, como cualquier otro". Según ellos.