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Habrá que decidirse: o industria o cultura

Es el momento de aclarar la confusión que mantiene la política cultural con el espectáculo.

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Acaba un año en el que el recorte presupuestario proyectado es de un 11 % con respecto al del año anterior. Un tajo importante para la inversión en la conservación y la protección del Patrimonio, que se ve reducida en un 32,4%. Los profesionales del sector ya mostraron su preocupación por las consecuencias que el ahorro puede tener en la rehabilitación y conservación de la memoria artística de este país.

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Con estos planes con dinero bajo mínimos se favorece la conversión de la cultura en industria, algo en lo que la Ministra de Cultura incide, preocupada por, según sus propias palabras, "potenciar productos para clientes". La cultura cambia de léxico y parece que uno de los objetivos para 2010 será buscar la rentabilidad a un "producto turístico accesible para la clientela", como ya ha asegurado en varias ocasiones. Sí, la cultura corre el peligro de transformarse en movimiento sexy y macroeventos para maxicolas.

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La decisión de recortar por lo que más hay que cuidar confirma el hecho de que el Fondo Mundial de Monumentos publique un estudio en el que señala a España como el tercer país en el mundo que menos cuida su patrimonio. Esto el año que viene no cambiará, porque habrá menos dinero para proteger lo mismo.

Así que será un año decisivo para ver si cala el nuevo discurso del espectáculo industrial que se está fomentado desde la máxima autoridad cultural española. De momento, ya hemos visto la programación para 2010 de museos importantes dispuestos a hacer lo que sea por convertir sus salas en charcuterías grosas: flojas y de poco aroma. Carne de industria cuando se multipliquen las ventas de camisetas y condones con la imagen del cuadro de turno para rentabilizar una exposición o conseguir la aprobación de las inversiones oficiales. Quizás esta propuesta pueda calar en la dirección de Arco e Ifema, envueltos en la más profunda crisis de la feria desde que abrió hace 29 años.

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Para 2010 también esperamos que la cuota de mercado del libro electrónico crezca tanto como estima el Gremio de Editores. De esta manera pasaría el negocio de una cuota de facturación del 1,33% (42 millones de euros) al 5%, que es lo que necesita el sector para terminar de creer que la lectura en pantalla será una parte más de las formas con las que el lector se enfrentará a sus autores favoritos, desde la inmensidad del fondo de catálogo a la novedad más caliente. Por cierto, el año que viene las listas de libros de ficción más vendidos se quedan sin Stieg Larsson. Tampoco habrá Dan Brown. Sí estarán Arturo Pérez Reverte y Haruki Murakami para levantar el ánimo a las librerías después de tres años muy duros.

Por supuesto, el Ministerio de Cultura también tendrá que cerrar dos heridas sangrantes: la Ley del Cine y, por sorpresa, la ley de la música. De la primera, nada es lo que parece y puede pasar cualquier cosa tal y como se está llevado el asunto ante la Unión Europea. Además, los Cineastas contra la Orden han colocado esta en la Audiencia Nacional... De la segunda, cuando los músicos se enciendan se armará otro buen incendio.

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