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"Tengo que hacer una historieta de José María Aznar"

Joaquim Aubert. Este dibujante creó a Martínez el Facha bajo el seudónimo de Kim

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De niño, Joaquim Aubert Puigarnau (Barcelona, 1941), después de ver una película en el cine se encerraba en su habitación y dibujaba todo lo que había visto en la pantalla. Hoy está considerado como uno de los grandes historietistas españoles. Hace tiempo que Kim, ese es su seudónimo más conocido, descubrió que la realidad siempre supera la ficción. Lo experimenta con cada historieta de Martínez el Facha, el personaje que nació en las páginas de El Jueves y que a partir de hoy, acompañará la edición dominical de Público.

¿Cómo se lleva con Martínez el Facha después de más de 30 años de convivencia?

Alucino que esté ahí cada semana. Cuando empecé con él pensé que no duraría mucho tiempo, pero se ha metido en mi vida. Normalmente trabajo con la actualidad de la semana. Ahora estoy con lo de las traducciones simultáneas, y claro, este material mezclado con los fachas da para mucho.

¿Cuándo se le ocurrió satirizar a la extrema derecha española con este hombre de nariz grande y barbilla pronunciada?

En El Jueves se plantearon una serie de personajes, un progre, un político, un cura, una tía moderna Yo estaba de viaje y cuando volví, me encontré el que nadie quería, el facha. En esa época no se podía jugar con los fachas y tuve claro que no iba a hacer un facha cabrón, sino una buena persona que se cree el discurso. Luego le busqué un compañero, Adolfito, y un jefe cabrón, el señor Morales, de los que van a por la pasta pero sin pegar golpe.

¿Cómo se organiza el trabajo?

Lo hago el fin de semana, el viernes selecciono las noticias y me pongo con la historieta. Esta semana había varios temas, pero lo divertido es que siempre pasa algo. Por no hablar de las estafas, de los trajes, de la corrupción... ¡Es que salen unas cosas tan increíbles!

Parece que todo eso le divierte.

En el fondo deseo que gane el PP porque no hay temas. (Ríe).Aznar nos dio mucho fuego, y en aquella época callaba más que ahora que está como loco. Tengo que hacer una historieta de Aznar, porque en este congreso de Sevilla se está soltando. El país está divertido.

Sin embargo sus historietas acostumbran a terminar mal.

Adopté la técnica de que las historietas siempre acaban mal porque leía los tebeos de Bruguera cuando era pequeño, y en la última historieta siempre salía todo mal. Supongo que era porque la gente estaba hasta los cojones de todo, eran años de posguerra.

Cuando empezó en la revista Vibraciones' el cómic para adultos en España apenas existía. ¿Dónde se inspiró?

Para mayores existían los super héroes, pero yo conocía el cómic underground que se hacía en Estados Unidos. Era la época de Vietnam y eran unas historias muy cañeras. Adapté el estilo y trabajé para un montón de revistas. Franco estaba a punto de palmar y era una época muy divertida, no como ahora que todo está prohibido.

Debutó en la novela gráfica con El arte de volar' junto a Antonio Altarriba. El trabajo mereció el Premio Nacional del Cómic 2010. ¿Volverá a cultivar el género?

Me gustaría. Lo de Altarriba fue casual. Llamó para contarme la idea de hacer un cómic sobre la historia de su padre que se suicidó con 90 años. El reto me hizo gracia y estuve cuatro años con ello.

¿Se imagina trabajando sin humor?

He acabado haciendo humor sin ser humorista. Algún periódico me ha llamado para hacer un chiste diario y he dicho que no, por verme incapaz. Me cuesta mucho hacer un chiste.