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"Las ideas de la ultraderecha están aflorando por todas partes"

‘El ataque de los que observaban' es el nuevo disco con el que El Chojín da su visión de la realidad

ROCIO PONCE

¿Les ha pasado alguna vez eso de querer desconectar? El mundo va demasiado rápido y a veces piensas: A la mierda, yo me bajo. A todos les ha pasado, incluso a El Chojín, aunque teniendo en cuenta su hiperactividad poco será el tiempo que aguante sin estar montado en ese Mundo que describe en sus canciones. Hace dos años venía con Cosas que pasan, que no pasan y deberían pasar. Ahora vuelve con El ataque de los que observaban, un disco en el que habla "de lo que ocurre desde un punto de vista totalmente subjetivo sin pretender tener la razón" y en el que busca conseguir una reacción por parte del pueblo ante todo con lo que no está de acuerdo.

Pero, ¿cómo? El rapero opina que la clave está en que "nos escuchemos los unos a los otros para que veamos que no estamos solos y en eso las redes sociales han conseguido mucho". Salir a la calle, recoger firmas, plantear los temas, "no quedarse parado, sino aprovechar el sistema, que es nuestro, en nuestro beneficio, y no al revés".

"Yo no soy un tipo que dice tonterías con la gorra a un lado"

El Chojín vive pegado a la actualidad, tanto que fue el primero que consiguió "barra libre" para rapear las noticias una vez por semana en los telediarios de TVE 2. Y esa vena "periodística" se le nota: "Me ha dado mucha rabia que las revueltas del norte de África ocurrieran justo después de mandar el disco a fábrica", admite. Ya ha escrito un tema sobre ello.

El rapero cree que se trata de "una de las cosas más importantes que han ocurrido en la Historia de la Humanidad". Le encanta que hayan sido árabes porque considera que hay muchas voces que dicen que "son unos malditos, asesinos, radicales, pero ellos han demostrado, sobre todo en Egipto, salir a la calle y decirle al dictador ‘Vete". Estas son el tipo de acciones a las que se refiere. "Ha sido una lección magistral del poder que puede tener el pueblo y más teniendo en cuenta que su situación es mucho peor que la nuestra. Están arriesgando sus vidas". El título de su nuevo disco, El ataque de los que observaban, viene a definir esta situación a la perfección: gente que antes estaba pasiva ante algo que no les gustaba ha decidido dejar de observar para pasar a la acción.

Hace gala, siempre que puede, de ser uno de los abanderados del rap responsable y serio en España echando los estereotipos por la ventana: "Yo no soy un tipo que dice tonterías con la gorra a un lado".  Sus "tonterías" hablan de política, hablan de que no es suficiente con quejarse de los políticos o el sistema democrático, hablan de que "probablemente el mayor éxito de los poderosos ha sido convencernos de que las cosas no pueden cambiar y es mentira", pero sin olvidarse del (des)amor, del bullying, del Tuenti y hasta del alcalde de Valladolid. Cree que aún los medios ven a los raperos como "chicos malotes" y los reciben en los platós agitando los brazos "como idiotas", pero a estas alturas el rap ya no es "una cosa de negros de El Bronx que se pegan tiros". Los raperos españoles -como él mismo- son unos "quejicas, pero no van pegando tiros a nadie".

El Chojín no duda del poder, de la responsabilidad e incluso de la culpabilidad del rap en ciertas actitudes negativas pero también positivas en la sociedad. "El rap que yo escuchaba de los estadounidenses de los ochenta y noventa me decía que las drogas y el alcohol son instrumentos del poder para mantenerte controlado, quieren que estés borracho para que no trabajes, ponen difícil el acceso a la educación porque no les conviene que aprendas, así que hay que hacer justo lo contrario para salir de ahí porque se puede". Public Enemy, KRS One y Guru han sido los inspiradores de los que sentaron, junto a El Chojín, las bases del rap serio en España. Un ejemplo de ese poder es la influencia mediáticas de los raperos. Para el rapero de Torrejón, el hip hop "tuvo mucho que ver para que Obama fuese Presidente, robó el ‘You Can' del hip hop para convertirlo en el Yes, We can". Y siempre tuvo el apoyo de las estrellas del rap, auténticos líderes de opinión en EEUU.

Teniendo en cuenta los orígenes del rap, un germen filosófico-revolucionario que buscaba la igualdad de los grupos desfavorecidos en los EEUU de los cincuenta, ya era hora de que luchasen desde sus micros por la tolerancia. De este disco hay un tema que despierta en El Chojín un sentimiento especial, podría ser orgullo. Y es que ha sido el "padre" de un proyecto pionero en el rap español: ha unido a los mejores en un solo tema "en el que cada uno rapea y saca la cara diciendo que también apoya el movimiento contra la intolerancia". La vergüenza de no poder contestar a la pregunta de qué hacía el rap español contra el racismo fue la que dio la vida a  ‘Rap vs racismo'. Se unen la voces de Lírico, Santo, El Langi, Kase O, Nach, Locus, Ose, Nerviozzo, Sho Hai, Zatu, Gitano Antón, Titó y Xhelazz y El Chojín. Esta declaración de intenciones por parte de la comunidad hip hop era necesaria porque según el rapero "vivimos en una época en las que las ideas de la ultraderecha están aflorando por todas partes". El Chojín opina que hay políticos que coquetean con la xenofobia, a los que no les importa que se les relacione de lejos con el racismo porque es populista. El rap, continúa, "es muy clarito: no es aceptable ningún acto de discriminación a nadie por su color de piel, su procedencia, su género o tendencia sexual".

"Un tema en iTunes ya vale menos que cualquier politono, no sé cuanto más vamos a poder bajarlo"

El Chojín no tiene miedo a la crisis de la industria musical. Para eso va por su tercer libro, una novela que sacará en 2012, no para de realizar talleres y conferencias, escribe sin parar y se embarca ahora con la gira para promocionar su nuevo disco. "Para justificar mi suerte de no madrugar ni tener jefe, me obligo a trabajar un poco,  pero no mucho", bromea.  Considera que en el rap la gente es "muy fiel y agradecida" y se considera afortunado por "haber entrado por la puerta antes de que se cayera el edificio". Se refiere a la industria musical, a cual habrá que ir a visitarla al cementerio. "Su problema es que no sabe que está muerta, como el del Sexto Sentido, está engañada", acalara. El rapero cree que tras mover durante años tal cantidad de dinero es imposible que pare en seco, y ahora estamos viviendo la inercia de cómo va parando. 

¿Bajar los precios es una solución? "Un tema en iTunes ya vale menos que cualquier politono, no sé cuanto más vamos a poder bajarlo", opina. El rapero no cree que sea una cuestión de precio sino de cultura, pensar el trabajo que hay detrás de un disco.

Con respecto a las descargas cree que se banaliza y que podría dañar el nivel cultural del país, de los directos, cree, que sólo podrían vivir los que "sean alguien". El mercado actual es complicado para los que quieran empezar ahora una carrera: "las discográficas no se arriesgan y las radios ponen oldies todo el tiempo, la Madonna de los ochenta o las Bangles". "Nos hemos cargado la industria musical entre todos y las compañías las primeras", concluye.