Judit Carrera, directora del CCCB: "La cultura es un lugar al que agarrarse en estos tiempos de miedo"
La directora del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona reflexiona sobre el papel de este espacio de pensamiento y debate en un momento de incertidumbre.

Madrid--Actualizado a
Con la exposición sobre la escritora Mercè Rodoreda en cartel hasta mayo, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) abordará en la programación de este año el culto a la belleza y la era atómica. Su directora, Judit Carrera (Barcelona, 1974), desgrana las actividades que se desarrollarán en este espacio de pensamiento y debate público, cada vez más necesario en tiempos de incertidumbre.
¿Hacia dónde va el mundo?
Siempre ha sido muy difícil predecir hacia dónde iba, pero quizás en los últimos tiempos esta incertidumbre se ha incrementado. Estamos presenciando, por un lado, el fin del orden mundial que nació después de la Segunda Guerra Mundial. Vivimos un momento de crisis sistémica muy grande, marcado profundamente por la irrupción de la inteligencia artificial y otros grandes cambios científicos y tecnológicos. Todos los avances en robótica o en neurociencia están cambiando la propia noción de lo que significa ser humano. Y convergen con la sensación de que estamos llegando a un punto de no retorno, en el que la crisis climática exige todavía más reflexión y añade más incertidumbre sobre el futuro del planeta y de la propia humanidad. Todo ello genera muchísimos interrogantes y una sensación de miedo y desorientación, con pocos lugares a los que sujetarse.
Habría que sumar el auge de la ultraderecha y los populismos. ¿Le preocupa el goteo de Donald Trump en Europa?
En momentos de incertidumbre tan grandes como el actual es muy fácil que se impongan discursos simplificadores de la realidad y que dan respuestas simples a problemas muy complejos. Eso explicaría, de manera sintética, el auge de esta extrema derecha que está poniendo en crisis los principios más básicos de la democracia. En este contexto, la irrupción de Donald Trump y su segunda presidencia no solo incomodan a la Unión Europea, sino que están poniendo en jaque los principios reguladores del orden internacional. Los esfuerzos multilaterales, como la propia existencia de la UE, son un enemigo a combatir.
¿Cómo explicar un presente tan cambiante desde la cultura?
La cultura da sentido al hecho de vivir juntos y ayuda a crear este espacio compartido de la sociedad civil. En un momento de tantísimo miedo e incertidumbre, tener un lugar al que agarrarse es esencial, como los espacios culturales, que son fundamentalmente un espacio público, democrático, de representación, de memoria y de creación de comunidad. Además, permiten explicarnos, porque los seres humanos necesitamos un relato y una dimensión simbólica que conecte el pasado con la proyección hacia el futuro.
El CCCB está en el Raval, un barrio atravesado por muchos retos contemporáneos: inmigración, vivienda, turistificación…
Los museos y centros culturales son un reflejo y deben tener un vínculo muy poroso con su contexto más directo. El Raval es un barrio con muchísima tradición y una historia muy larga, pero también concentra los principales retos de todas las urbes contemporáneas. Para el CCCB —dedicado a la ciudad, a la arquitectura y al espacio público—, trabajar intensamente con el tejido cultural, social y económico del barrio es un privilegio y un compromiso muy grande.
Desde que accedió al cargo, se propuso más sur global y menos europeísmo y cultura anglosajona.
Una de las funciones de la cultura es abrir el abanico de las formas posibles de mirar y entender el mundo. Europa ya no es un espacio aislado, uniforme y homogéneo. De hecho, en Barcelona el 30% de la población ha nacido en el extranjero y en el Raval, el 75%. Europa hoy es mucho más plural, diversa y rica culturalmente, por lo que tenemos que hablar de esta riqueza y celebrarla. Debemos abrirnos a otros imaginarios, porque las Amazonias o el sur global también son un espejo para hablar de nosotros mismos.
Han cerrado 2025 rozando el medio millón de visitantes. ¿Cuál es el balance?
Ha sido un año muy positivo para el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, con proyectos centrales como Amazonias. El futuro ancestral, Rodoreda, un bosque, Chris Ware. Dibujar es pensar o En el aire conmovido, de Didi-Huberman. La vocación del CCCB es de máxima ambición y centralidad. Queremos intervenir en el debate público y hacer un esfuerzo de traducción para que los contenidos culturales lleguen al máximo de públicos posibles. Nuestra singularidad es la capacidad de ser un puente entre disciplinas, lenguas, culturas y generaciones.
Se han aproximado a la figura de la escritora Mercè Rodoreda desde otra mirada.
La propuesta de la comisaria Neus Penalba es una lectura desde el nuevo contexto de recepción de Mercè Rodoreda, quien está siendo releída por una nueva generación de escritores, cineastas, dramaturgos, poetas y músicos desde parámetros actuales, muy distintos al contexto de los años ochenta. Frente a una mirada edulcorada, esta exposición demuestra que su obra está profundamente marcada por el dolor de la guerra civil, del exilio y de la Segunda Guerra Mundial. En ella coexisten el horror y la belleza de la literatura, ese binomio permanente en su obra que habla de la cruel historia del siglo XX europeo.
En el programa destacan El culto a la belleza y La era atómica. Dos temas contemporáneos, aunque infelizmente no desaparece la sombra nuclear, una amenaza vigente.
La belleza como canon puede parecer un tema naíf en el contexto actual, pero precisamente queremos cambiar los relatos sobre el presente, porque "la belleza será convulsiva o no será", como decía André Breton. Nos parecía interesante reflexionar críticamente sobre el ideal de belleza impuesto históricamente, sobre el uso y el abuso de la imagen, de los móviles, de los selfis y de la inteligencia artificial en la creación de un canon de belleza con luces y sombras. Luego, la exposición sobre la era atómica será un recorrido histórico hasta la invención de la energía nuclear y la bomba atómica, así como su irradiación artística, científica, social y política. Tras cumplirse ochenta años de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, queremos mirar atrás para entender qué supuso aquello y qué significa hoy, en un contexto de rearme nuclear y carrera armamentística.
Las conferencias Territorios Turísticos abordan el turismo como fenómeno urbano, un problema que afecta a Barcelona desde hace años y que otras ciudades españolas no supieron ver a tiempo.
Para un centro cultural dedicado a la ciudad y al espacio público, hablar del turismo resulta bastante natural, pues es uno de los fenómenos que más está marcando las ciudades contemporáneas, especialmente en Europa y en Barcelona en particular. Queremos analizar su complejidad, que tiene que ver con la libertad de movimiento, pero también con su impacto en el tejido urbano, económico, social y político de las urbes.
¿Cómo deberían actuar las instituciones y el sector privado? ¿Hay posibilidad de revertir la situación?
El covid fue una señal de alarma sobre lo que puede pasar si hay una dependencia excesiva de un sector. Es necesario diversificar las fuentes económicas de una ciudad como Barcelona, aunque esto también pasa en Ámsterdam, Venecia, París, Londres o Berlín.
Ucrania y Palestina protagonizan actividades y residencias. María Stepanova, escritora rusa exiliada en Berlín, tratará el trauma del exilio y el desplazamiento. Y la investigadora palestina Mariam Barghouti reflexionará sobre el testimonio y el periodismo en la guerra contra Gaza.
El CCCB es fundamentalmente un espacio de pensamiento y de promoción del debate público de calidad, por lo que consideramos importante reflexionar sobre los problemas estructurales de la sociedad contemporánea. Ucrania y Gaza son prototipos de dos de los conflictos más sangrientos de la actualidad y explicativos del cambio del orden internacional. En Ucrania nos estamos jugando el futuro de Europa y en Gaza, la defensa de los derechos humanos, pues nos están diciendo que la aplicación de los principios que teóricamente gobernaban el orden internacional están en suspenso.
En el programa literario figuran firmas como Jeanette Winterson y Richard Ford.
El CCCB ha creado una tradición de debate público en la que se combinan los grandes nombres del pensamiento y la literatura universal con otras personas y temas emergentes que están marcando la agenda pública. Para nosotros es importantísimo tener la capacidad de convocar esas voces del pensamiento y la literatura universal siempre en diálogo con nuestra realidad, fomentando los autores locales y lo que Hannah Arendt llamaba "el espacio entre". Es decir, crear un espacio de relación y de vínculo entre Barcelona, España y el mundo.
Otro de sus retos es acercar la ciencia a la cultura.
En las últimas décadas ha habido una separación muy grande entre humanidades y ciencia. Sin embargo, es imposible hablar de cultura sin hablar de inteligencia artificial, robótica, neurociencia o digitalización. Por ejemplo, cuando hablamos de implantar chips en el cerebro para potenciar las capacidades cognitivas del ser humano, tiene que ver con la ciencia, pero también con una reflexión humanística sobre qué tipo de ser humano queremos ser.
¿Qué proyecto le gustaría impulsar en el futuro?
Tengo un par de series de exposiciones en la cabeza. Por un lado, una sobre pensadores y pensadoras, porque en el CCCB hay una tradición de exposiciones sobre escritores, cineastas o autores de cómic, pero menos sobre filosofía y pensamiento. Por otro, unas monografías sobre ciudades. Estas son la principal categoría política y cultural de la modernidad: palimpsestos de culturas y espacios de conflicto y convivencia entre mundos muy diferentes. Pienso en Ciudad de México, El Cairo y otras urbes que permitan soñar otros universos e imaginarios.


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