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'La legión del águila': así se rueda un 'peplum' de autor

Kevin Macdonald dirige una de romanos "muy personal"

JESÚS ROCAMORA

La misteriosa desaparición de la Novena Legión romana en el norte de Britania en el año 120 d.C. sirvió a la escritora Rosemary Sutcliff (1920-1992) para escribir un best seller en 1954, que pronto se convirtió en un clásico de la literatura infantil. El águila de la Novena Legión ha sido durante décadas una lectura casi obligatoria para miles de niños británicos, entre los que se encontraban el director de cine Kevin Macdonald (El último rey de Escocia) y el productor Duncan Kenworthy (Notting Hill). Tras más de una década dándole vueltas, finalmente ambos pueden lucir el proyecto, aunque mientras tanto se han ido estrenando cintas como Gladiator, Troya y 300 en un revival del peplum (género de películas que se desarrollan en la Roma y Grecia clásicas) que aún colea.

La legión del águila, que llega mañana a los cines españoles, toma el camino opuesto al de esas superproducciones rodadas a partir de secuencias monumentales y trucos digitales. Según cuenta a Público Kevin MacDonald, "no tenía sentido imitar todas esas películas clásicas que se han estrenado en los últimos años, tan pomposas y tan hinchadas. Mi reacción fue ir en contra de eso: para qué ver 50.000 personas en una batalla cuando puedes ver 5.000 u 80. Hay que pensar que en aquellos años las batallas eran muy pequeñas. Realmente esta historia trata de dos personajes. Y si no funciona la relación entre ambos, ¿qué más da el resto?".

"No quería imitar películas como 'Gladiator' o 'Troya'", dice el director

Los dos personajes son Marco Aquila (Channing Tatum) y Esca (Jamie Bell, el niño ya crecidito de Billy Elliot). El primero es un romano recién llegado a Britania con la intención de limpiar el nombre de su padre, que dirigía la Novena Legión cuando esta desapareció sin dejar rastro (junto a su emblema de oro). El segundo es un britano esclavo que odia todo lo que representa Roma y que termina trabajando a las órdenes de Marco. En su viaje más allá del Muro de Adriano, en tierras de Caledonia (la actual Escocia), los roles irán cambiando. "Otra cosa que hace de esta película diferente es su corazón: es un drama. Habla de la relación psicológica entre dueño y esclavo", cuenta Macdonald, que confiesa que, como sus anteriores filmes, la película "trata la amistad y la confianza, la ambigüedad que puede haber en una amistad entre dos hombres".

Siendo escocés y habiendo rodado varios documentales (Un día de septiembre le valió un Oscar en 2000), La legión del águila es casi un peplum de autor. Macdonald ha grabado con un naturalismo propio del documentalista con la intención de "mostrar la Escocia más bella, esos paisajes abiertos y duros del invierno, con colores marrones y violetas. Algunos escenarios los he recorrido con mi padre o con mi mujer. Así que es una película muy personal en algunos aspectos".

"Esta película trata de la relación psicológica entre dueño y esclavo"

Macdonald incluso ha meneado un aspecto clásico del peplum: si antes los romanos eran interpretados por británicos ("tipos como Lawrence Olivier, de clase media-alta"), ahora los soldados del imperio tienen acento americano, frente al británico del pueblo sometido. "Hay que dar la vuelta a las convenciones porque los tiempos han cambiado. Y hoy EEUU es el Imperio", zanja.