La ley del Cine y la Cultura Audiovisual nacerá obsoleta
La aprobación de la ley lleva tres años de retraso y no parece que vaya a tramitarse este año. Con los cambios producidos en la industria en este tiempo, los sectores de la cinematografía advierten de que cuando se apruebe será ya una ley obsoleta.

Madrid-
Tres años de retraso. La Ley del Cine y de la Cultura Audiovisual probablemente nacerá obsoleta. Desde el 15 de febrero de 2022 en que el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley hasta hoy, a la vista de la velocidad con que ha cambiado la industria en este tiempo, de los avances tecnológicos y del aterrizaje en el audiovisual de la Inteligencia Artificial, el texto legislativo necesitará, probablemente, cuando por fin se apruebe, una nueva revisión y actualización.
El Gobierno envió en junio de 2024 a las Cortes el texto legislativo, que sustituirá a la Ley de Cine de 2007. El Consejo de Ministros acordó remitirla para su tramitación parlamentaria por el procedimiento de urgencia. Hoy sigue en manos de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, que es quien debe tomar la decisión de proceder a su tramitación. Pendiente, pues, de aprobarse, la Ley del Cine y de la Cultura Audiovisual está secuestrada por el clima de enfrentamiento partidista, en el que la derecha se niega a apoyar ninguna medida propuesta por el Gobierno.
Exigencias del sector
Proteger la producción independiente y el mercado local y europeo frente a las multinacionales son dos de los puntos calientes de esta ley. Con la Ley General de Comunicación Audiovisual, aprobada en junio de 2022, se establecía la obligación para las plataformas de invertir en obra audiovisual española y europea, mandato que ya existía para las televisiones. Nada más que buenas intenciones. Hoy no se sabe si las plataformas están cumpliendo con sus obligaciones y la falta de transparencia con la que actúan es un asunto clave que quedaría resuelto, justamente, con la Ley del Cine y de la Cultura Audiovisual.
Desde los distintos sectores del cine -producción, exhibición y distribución- se ha reclamado al Gobierno la tramitación del texto legal. El presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, en la gala de los Premios Goya de 2024 exigió a los políticos que se aprobara la ley. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se comprometió entonces a su aprobación antes de que terminara 2025.
Productores independientes
Desde que se inició el proceso de redacción de la ley ha habido algunos puntos polémicos. Uno de ellos es el de la definición jurídica de productor independiente. Hoy, parte de las ayudas destinadas a las productoras independientes quedan en manos de empresas que en realidad lo que hacen es prestar servicios a las multinacionales.
Además, los independientes reunidos en la Federación de Productores (MAPA) han insistido en la importancia de la nueva ley para enmendar una de las medidas de la mencionada Ley General de Comunicación Audiovisual, que otorga a las plataformas y corporaciones digitales el mismo reconocimiento y protección legal que a las productoras independientes españolas.
Ventanas de exhibición
Por su parte, los exhibidores, el sector más frágil hoy del cine español, exigen la inclusión en la ley de las ventanas de exhibición -el tiempo mínimo en el que una película tiene que exhibirse exclusivamente en salas de cine antes de pasar a cable, DVD o plataforma-. Si una película se estrena en cines para pasar diez o 15 días después a una plataforma, los exhibidores pierden. Han hecho la inversión en publicidad y promoción sabiendo que la inmensa mayoría del público esperará a poder ver esa película de forma gratuita en cualquier dispositivo. Francia, modelo europeo en la defensa del cine local y comunitario, establece 15 meses en salas de cine antes de que una película llegue a un servicio de streaming.
Cuota de pantalla
Por su parte, los distribuidores independientes, un eslabón esencial en el cine y determinante de la calidad de las producciones que se ven en nuestro país, ponen el acento en la cuota de pantalla para el cine comunitario e iberoamericano. En el texto legal, ésta descendería del 25% al 20%. La medida, sin duda, favorecería a las multinacionales y a las producciones norteamericanas.
Hay cierta preocupación también por el sistema de puntos que se otorgan para conceder las ayudas a la producción, y los representantes de dirección de fotografía han expresado su malestar ante la posibilidad de que salga del elenco autoral la definición de director/a de fotografía.
Creación del Consejo Estatal
Por otra parte, la Ley del Cine y de la Cultura Audiovisual establece un mínimo del 35% en las ayudas a la producción para cine realizado por directoras y un crédito anual a los guiones escritos exclusivamente por ellas. Otro de los puntos que recoge la ley es la creación del Consejo Estatal de la Cinematografía y de la Cultura Audiovisual, desde el que el Gobierno pretende favorecer la colaboración público-privada, participar en la formulación, aplicación, evaluación y seguimiento de las políticas públicas en la cinematografía y la cultura audiovisual que sean competencia del Estado, desarrollar un Plan de Fomento de la Alfabetización en Cultura Cinematográfica y Audiovisual y de creación de audiencias, e impulsar mecanismos de conciliación, mediación y arbitraje para la propuesta de acuerdos y solución de controversias que puedan existir entre los diferentes sectores del cine.

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