Fernando Jáuregui: "Protestar es una manera de seguir vivo"
El veterano periodista publica el libro Quemados y advierte de que el hartazgo de la ciudadanía puede ser aprovechado por los partidos ultras y populistas.

Madrid-
Fernando Jáuregui (Santander, 1950) atiende el teléfono mientras unos obreros reconstruyen los exteriores de su casa, afectados por el incendio desatado el pasado verano en la localidad madrileña de Tres Cantos. "¿Hasta cuándo vamos a aguantar?", se pregunta el periodista en el subtítulo de su último libro, titulado precisamente Quemados (Almuzara), donde manifiesta su hartazgo con la situación de un país cansado donde "la política se teatraliza" al tiempo que "la desigualdad se normaliza y la mediocridad se premia".
¿Quemado a sus años o precisamente por eso?
Más quemado que nunca. Cumplir años no es necesariamente bueno, sobre todo cuando cumples muchos. Empiezas a ver las cosas más descarnadamente, a no engañarte y, entonces, te quemas de verdad.
"Te quemas cuando nadie parece pensar en el porvenir de nuestros hijos y nietos", reza el título de un capítulo de su libro.
Me parece un suicidio que el horizonte temporal de este país sea quién va a dormir en el colchón de la Moncloa en el verano de 2027. Que ya no haya más prospectiva que esa es un insulto a nuestros hijos y nietos. ¿Cómo no me va a quemar su futuro si estamos generándoles un vacío terrible?
Todos estamos quemados porque están ocurriendo cosas muy raras. El mundo está regido por un loco, un asesino y un genocida. No es para estar muy animado
¿Por qué está quemado?
Todos estamos quemados porque están ocurriendo cosas muy raras. El mundo está regido por un loco, un asesino y un genocida. No es para estar muy animado, la verdad. A nivel nacional, te encuentras con la irracionalidad, la mentira y, sobre todo, la falta de atención y de cariño al ciudadano. En España hay una mezcla muy rara entre quemazón y alienación, porque aquí estamos muy pendientes del aperitivo y de dónde vamos a pasar el fin de semana. Eso parece que acalla muchas críticas, porque la gente se está acostumbrando a normalizar lo que es profundamente anormal. Una sociedad alienada y al mismo tiempo quemada es una sociedad pasiva y muy fácil de pastorear.
¿El quemado calla?
El quemado calla. El indignado, no. Y el cabreado, tampoco. Si seguimos a este ritmo, pasaremos de la fase de quemados a la de indignados, aunque no sé quién la capitaneará. Hace quince años tuvo lugar el 15M, que estaba en manos de la izquierda. Ahora, con el péndulo, quien capitanearía un movimiento de los indignados sería la extrema derecha. Eso me preocupa, aunque algo tiene que pasar, porque la situación de resignación permanente no existe. Adolfo Suárez me decía: "Qué fácil es gobernar a los españoles. Lo aceptan todo hasta que, por los motivos que menos importan, se les dispara algún muelle y entonces es la guerra civil". Verás como se dispare el muelle...
Respecto al 15M, escribe que en mayo de 2011 estábamos "la mitad de quemados de ahora".
Entonces los gobernantes y los periodistas no nos enterábamos de nada, porque nosotros hablamos con fuentes que creemos importantes, pero no con la gente. El 15M tuvo lugar porque se estaban produciendo unos cambios sociales importantes. Pues ahora, quince años después, los cambios son brutales y no hay dios que consiga aprehenderlos. Ni siquiera quienes los protagonizan son capaces de explicarlos en profundidad, porque suceden a una velocidad espantosa. Cuando nos demos cuenta de adónde nos lleva todo esto, la quemazón será mucho mayor que ahora. Lo que más me preocupa es que la sociedad del 2050 será profundamente desigual: quien tiene dinero podrá transhumanizarse y quien no pertenecerá a la clase inútil, como la ha definido Yuval Noah Harari, o a los Épsilon de Un mundo feliz, de Aldoux Huxley. Eso podría provocar una revuelta, pero en vez de pensar en ello tenemos en mente quién ocupará el colchón de la Moncloa en 2027.
Usted distingue entre "tiznados, chamuscados, quemados y carbonizados". ¿Quiénes no están quemados en España?
Quizás los privilegiados. En el fondo, todos estamos quemados, porque consideramos que no se está atendiendo al individuo —a cada uno de nosotros— como se merece. Y todos tenemos motivos de frustración, porque estamos construyendo sociedades profundamente egoístas.
Cuando te vuelves un poco cínico, te das cuenta de que el destino natural de nuestros representantes políticos suele ser el egoísmo y pasa por avasallarnos. Entonces, solo cabe protestar, protestar y protestar
¿Quién tiene la culpa?
Pues un poco todos. La culpa la tienen unas infraestructuras que alejan a la gente de sus representantes, de manera que no piensan en nosotros, sino en ellos. Hablo en general, no de este Gobierno y de esta oposición, ni tampoco de los anteriores. Nuestra mal llamada clase política no piensa en nosotros. Le damos absolutamente igual. Eso se traduce en los discursos que nos largan y en las soluciones que nos dan. No están pensando ni en el presente ni en el futuro. Ellos tienen la mayor parte de culpa, aunque la otra parte la tenemos nosotros, porque no somos capaces de protestar lo suficientemente alto y fuerte. Como me dijo una vez el doctor José Manuel Ribera, padre de Teresa Ribera, protestar es una manera de seguir vivo y de asegurarte una vejez saludable y permanente. Y la protesta ahora es absolutamente fundamental.
Usted sostiene que el mayor triunfo del sistema no es la corrupción ni el abuso, sino la apatía.
Evidentemente. Y la sociedad civil mal organizada tiene bastante culpa de que nos avasallen. Cuando te vuelves un poco cínico, te das cuenta de que el destino natural de nuestros representantes políticos suele ser el egoísmo y pasa por avasallarnos, desde el derecho de pernada hasta ahora. Entonces, solo cabe protestar, protestar y protestar.
Que un tipo como Alvise Pérez sea capaz de obtener 800.000 votos en las elecciones europeas indica una quemazón seria y unas ganas de destruir importantes
En el libro advierte de que hay pirómanos sentados en consejos de administración y de ministros. Y "saqueadores" o "aluniceros de guante blanco y chófer".
Claro. Y el primer pirómano está en la Casa Blanca. A su lado, Nerón era un conservacionista. Nuestros representantes, y no solo los políticos, solamente piensan en sí mismos. No piensan en dejar un mundo mejor, sino en quién ocupará el colchón de la Moncloa, y poco más.
¿Cómo influirá la quemazón en el resultado de las próximas elecciones generales?
A saber… Sin duda, va a influir, como muestran los resultados que está obteniendo Vox. Además, que un tipo como Alvise Pérez sea capaz de obtener 800.000 votos en las elecciones europeas indica una quemazón seria y unas ganas de destruir importantes. Y en Europa, con la reciente excepción de Hungría, la gente apuesta por lo rupturista, lo que nos lleva a los populismos.

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