El héroe republicano de la escalera de caracol que luchó contra los nazis
Rafael Ramos Masens combatió en la batalla del Ebro antes de ser condecorado por el Ejército británico por su valentía en la operación Tómbola.

Madrid-
Rafael Ramos Masens pasó a la historia por una heroica hazaña que tuvo como escenario una escalera de caracol durante una famosa operación en la Segunda Guerra Mundial, lo que le valió una condecoración del Ejército británico. Antes de enrolarse en el SAS, el cuerpo de operaciones especiales que realizaba sabotajes más allá de las líneas enemigas, la vida de este barcelonés nacido en 1919 también había sido vibrante.
Hijo de un impresor y editor, luchó en las filas republicanas y fue herido y capturado en la batalla del Ebro, aunque logró fugarse, cruzar la frontera y alistarse como voluntario en la Legión Extranjera. Tras la caída de Francia y la firma del armisticio de 1940, dio con sus huesos en un campo de trabajo en Marruecos y se vio forzado a construir carreteras y el ferrocarril transahariano. Entonces, tuvo una idea para seguir combatiendo el fascismo.
"Hagamos lo mejor que podemos hacer. Vayamos al consulado británico", le dijo Ramos Masens a sus compañeros tras ser liberados por los aliados. "¡Y antes de que nos diéramos cuenta formábamos parte del Ejército británico!", comentaba su amigo Juan Torrents en una entrevista al Imperial War Museum en 1997. Tras alistarse en el Cuerpo de Zapadores en Argel, ingresó como voluntario en el SAS y comenzó su entrenamiento como paracaidista.
Rafael Ramos Masens participó en las operaciones Dunhill V, Brake II, Galia y Tómbola, la primera llevada a cabo en Francia y las restantes, en el norte de Italia. Para incorporarse a la última, desarrollada entre el 4 de marzo y el 24 de abril de 1945 y cuyo objetivo era hostigar a las tropas nazis hacia el sudoeste de Módena, tuvo que recorrer a pie durante seis semanas más de 300 kilómetros de territorio enemigo.
La operación Tómbola, dirigida por el comandante Roy Farran, quizás fue la más exitosa del Servicio Aéreo Especial (SAS) en Italia, asegura Séan F. Scullion, autor del libro Españoles contra el nazismo (Espasa), que describe la lucha antifascista de 1.072 republicanos que sirvieron en el Ejército británico, aunque no todos combatieron en primera línea. Esa es la cifra que ha podido documentar, pero podrían haber sido unos 1.200.
"Después de atravesar valles, montañas y cumbres, se reúne con el equipo de Tómbola, que había saltado en paracaídas", recuerda Séan F. Scullion. Tras entrenar a decenas de partisanos, a los que se sumarían cien desertores rusos, a finales de marzo se disponen a asaltar el Cuartel General del 51º Cuerpo de Montaña alemán, situado en los chalés Villa Rossi y Villa Calvi de Albinea, un municipio de la provincia de Reggio Emilia.
Para evitar represalias contra los civiles italianos y dejar claro a los nazis que era un ataque británico, el comandante Farran pidió al gaitero escocés David Kirkpatrick que tocara Highland Laddie. El teniente Riccomini y el sargento Guscott son abatidos en Villa Rossi, mientras que una granada causa heridas graves al capitán Mike Lees. El heroico comportamiento de Ramos Masens sería valorado por los ingleses.
"Estuvo siempre en primera línea y mató por lo menos a seis oficiales alemanes en la escalera de caracol. Mientras intentaba subir por la escalera en medio de muchos disparos, un oficial británico resultó herido de gravedad. Ramos lo levantó y lo llevó hasta la puerta y después regresó a seguir combatiendo", puede leerse en la mención de la medalla militar que le concedieron.
Tras incendiar el chalé, Ramos Masens transportó durante diez kilómetros a Mike Lees con la ayuda de otro paracaidista, "en medio de un intenso fuego de ametralladoras y en una zona llena de alemanes enfurecidos". Tardaron varios días en llevarlo en una escalera de mano, a modo de camilla, hasta un lugar seguro, "a pesar de que las tropas alemanas los buscaban porque sabían que estaban por allí". Luego regresó a su base en las montañas.
La operación Tómbola provocó muchas bajas alemanas, entre ellas la del jefe del Estado Mayor del Cuartel General. "Se considera que Ramos mostró un valor excepcional, tanto durante como después del ataque. Su inteligencia y su iniciativa en un país extraño, 50 kilómetros detrás de las líneas enemigas, demostraron una devoción al deber digna de los mayores elogios y le permitieron salvar la vida de un valioso oficial británico", reza la mención.
Para entonces, Rafael ya era Ralph, el nombre de guerra que había adoptado para que no lo deportasen a España en caso de ser capturado. "Fue una persona muy importante que se empeñó en seguir luchando en el SAS contra el nazismo para vencer al Eje y conseguir la libertad de la que ahora gozamos nosotros", afirma Séan F. Scullion, quien lo califica como "un hombre muy valiente, humilde y modesto".
También saca a relucir a Fausto García, Agustín Roa, Francisco Navarrete, Antonio Obis, Jesús Velasco y a los otros dos españoles que participaron en Tómbola, Francisco Gerónimo y Justo Balerdi. "Tenían la idea de poder regresar a una España libre, algo que desafortunadamente no tuvo lugar. Entonces, al terminar la guerra más de la mitad de los españoles que se habían enrolado en el Ejército británico se quedaron en Gran Bretaña".
Séan F. Scullion recuerda que muchos se casaron con británicas y trabajaron en la hostelería y la restauración a lo largo y ancho del país, sobre todo en Londres. Allí, durante un permiso a finales de 1945, Ramos Masens conoció a la checoslovaca Libuše Kodešová, quien había huido de los soviéticos. Después de casarse y tener una hija, Christine, se establecieron en Birmingham, donde había un numeroso grupo de niños vascos refugiados.
Llegó allí, después de trabajar en el departamento de estereotipia del periódico The Express & Echo en Exeter, para hacer lo propio en el Birmingham Post & Mail. "Era un hombre amable y dotado de un gran sentido del humor. Lamentablemente, murió en 1961, a los cuarenta y dos años, tras padecer una breve enfermedad", escribe Séan F. Scullion, oficial del Ejército británico, en Españoles contra el nazismo.
"Durante la Segunda Guerra Mundial, los oficiales británicos veían a los republicanos españoles como personas muy experimentadas, que aportaban valor y que estaban dispuestas a luchar dentro del Ejército del Reino Unido", concluye el escritor. "Por eso deben ser recordados como hombres que querían seguir combatiendo por la libertad. Se merecen un monumento, por lo que estoy trabajando para rendirles ese homenaje".




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