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'La Maternal', la vergüenza social de los embarazos adolescentes en España

La cineasta Pilar Palomero retrata la realidad en nuestro país de las adolescentes embarazadas a partir de la historia de una niña de catorce años (Carla Quilez, puro talento y energía) y de las chicas con las que convive en un centro de acogida de madres menores.

Carla Quilez en el centro, con el resto de actrices de la película
Carla Quilez en el centro, con el resto de actrices de la película. BTeam Pictures

Tres de cada diez adolescentes en el mundo se quedan embarazadas. En España, la cifra ha bajado en los últimos años, de 15.133 casos registrados en 2008 a casi la mitad, 7.839 en 2017. Tras la pandemia, el dato ha seguido decreciendo, pero el problema persiste. La inmensa mayoría –el 90%– son embarazos no deseados. Muchas de estas adolescentes, además, no tiene la opción de la interrupción voluntaria del embarazo. La deficiente, si no totalmente ausente, educación sexual en colegios e institutos, tiene una consecuencia inadmisible en este siglo XXI, las jóvenes conocen su embarazo cuando ya es demasiado tarde.

"Escuché mucho a las chicas con las que contacté y supe que la mayoría conoció que estaban embarazadas a los cinco o seis meses y que eso no era una realidad aislada, y pensé en la responsabilidad que teníamos como sociedad". Tomar conciencia de esta situación y de lo poco que se conocía de ella, animó a la cineasta Pilar Palomero a hablar de ello. Su segundo largometraje, La Maternal, es el resultado de su preocupación y de la investigación que hizo a partir de un centro de acogida para madres adolescentes.

Protagonizada por Carla Quilez, una joven de dieciséis años con una energía desbordante, una sensibilidad y un talento natural asombrosos. La película es la historia de una niña de catorce años que vive con su madre en un bar de carretera, a las afueras de su pueblo, y que embarazada y sin posibilidad ya de abortar, ingresa en La Maternal, donde convive con otras chicas como ella, madres menores con sus bebés. Quilez debuta aquí en el cine y que ya ha ganado el Premio a la Mejor Interpretación en el Festival de San Sebastián.

En el centro, Carla debe aprender, aunque no esté preparada para ello, lo que significa ser madre, una pregunta que se plantea la cineasta con esta historia, con la que quiere "dar voz a estas chicas y no censurarlas más. Que la gente sea consciente de esta realidad, que sepan que los adolescentes miran Google para informarse sobre sexualidad y que nos preguntemos en qué lugar nos coloca esto como sociedad".

Determinismo social

Los malos tratos, los abusos sexuales a menores, la ausencia de información... surgen en La Maternal con las conversaciones que las chicas del centro tienen entre sí. "Ninguna de estas chicas ha decidido ser madre en su adolescencia. Los casos son diferentes y hay muchos casos, pero uno especialmente doloroso, que lo he escuchado, es el de 'quiero tener este hijo para no estar sola'".

Las protagonistas de esta película son jóvenes excluidas, marginadas, sin apoyo de sus familias, de nivel económico bajo... porque en este relato hay una intención decidida a provocar una reflexión sobre el determinismo social. "No todos tenemos las mismas oportunidades –dice Pilar Palomero– Si la maternidad puede generar desigualdad por ejemplo en el trabajo cuando eres adulto y tienes una buena situación económica, en la adolescencia es un factor determinante y se agrava esa desigualdad".

Educación sexual

"La película nace del deseo de que las chicas de catorce años no pasen por ahí. Esta película no trata sobre el aborto, los personajes son personas obligadas a ser madres porque descubren su embarazo a los cinco meses", explica la directora y guionista, que confiesa que trabajando en este proyecto ha pensado muchas veces que esta es una situación que podría pasarnos a todos, "a mí podría haberme pasado".

Consecuencia de una irresponsabilidad social e institucional, Pilar Palomero denuncia que "La falta de educación sexual en los colegios españoles es una cuestión de género", que afecta muy especialmente a las mujeres. "Las chicas y los chicos necesitan esta educación y que no se limite a métodos anticonceptivos y a enfermedades venéreas, también necesitan educación emocional y responsabilidad afectiva. Es un reto para la sociedad".

Brecha de género en el cine

La Maternal cuenta la historia de esta niña de catorce años, incapaz siquiera de intuir qué significa ser madre hasta que no tiene su bebé en brazos. Nadie le ha explicado a lo que se enfrentaba y el relato socialmente aceptado aún hoy es demasiado idílico. "En mi día a día, con mis amigas y con casos cercanos, todas repiten: 'Madre mía, no sabía que esto era así'. Por eso creo que merece la pena que le demos una vuelta. Y por eso me emociona que por fin se esté hablando de la maternidad desde un lugar no idealizado, y que haya películas y libros..."

Obras firmadas por mujeres que aportan una mirada reflejo de la realidad, ni edulcorada ni endurecida, pero que topan con las limitaciones de las mujeres cineastas en la industria. "Yo estoy cómoda con temas como éste", aclara Palomero, que ganó, entre otros muchos galardones, cuatro Premios Goya (Película, Dirección Novel, Fotografía y Guion) con su ópera prima, Las niñas. Pero, la cineasta añade: "No quiero hacer cine con presupuestos mínimos, sino con los que correspondan a la dimensión de la película. Una película se hace con tiempo y con dinero, y el tiempo en el cine es dinero. La brecha es brutal. Es increíble que todavía Isabel Coixet tenga dificultades y presupuestos inferiores a los de muchos compañeros hombres. Muchas compañeras me explican lo complicadísimo que es para ellas sacar adelante un proyecto de género".