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Memoria de nuestras abuelas: olvidadas, sometidas y supervivientes

La obra 'Nietas de la Memoria' reúne diez relatos de sendas mujeres que recuperan la trayectoria de sus abuelas y honran sus memorias tratando de revivir cómo sufrieron la Guerra Civil y la dictadura franquista y las consecuencias de haber sufrido la vulneración de sus derechos en un tiempo de guerra, hambre, miseria y machismo.

Nietas de la Memoria
Cristina, Isabel y Lola, tres de las protagonistas de Nietas de la Memoria.- CEDIDAS POR AUTORAS 

alejandro torrús

Escribe la periodista y reportera de guerra Carmen Sarmiento que nuestras abuelas fueron "las grandes perdedoras" de la Guerra Civil. Sufrieron el hambre, la barbarie y la represión, pero además quedaron obligadas a guardar "sumisión constante a un hombre, bien fuera su padre, su hermano y por supuesto su futuro marido". Siempre había un hombre por encima. Un hombre que mandaba sobre sus vidas y al que debían cuidar como si fuese su sirvienta.

Un hombre que acapararía para sí los focos de la Historia, las líneas de gloria y también las líneas dedicadas a los más olvidados y silenciados. Detrás de todas esas líneas, todavía quedaba por recuperar la historia de ellas, miles y miles de mujeres que se echaron el peso de las familias a la espalda y las sacaron adelante ocultando en lo más profundo de sí el dolor que había dejado una Guerra Civil y una represión que se llevó por delante a decenas de miles. 

La obra Nietas de la Memoria trata de reparar la memoria del vacío y el silencio de aquellas mujeres fuertes, valientes, desconocidas y olvidadas durante 80 años. Se trata de una iniciativa de un grupo de diez periodistas que se conocieron en el colectivo 'Las periodistas paramos' y que decidieron traer al presente la historia de sus abuelas, de las mujeres que nos precedieron y que pelearon contra y viento y marea para que el futuro de los suyos fuera mejor que su pasado. 

Con esta intención las autoras se meten en la propia piel de las protagonistas y relatan, muchas veces en primera persona, las historias de vida que han superado las barreras del silencio y han llegado hasta sus oídos. Pero no sólo. Muchos de estos relatos también están plagados de vacíos, de grandes lagunas en las memorias familiares porque los silencios muchas veces nos cuentan más sobre las vidas de nuestras abuelas que aquellas anécdotas repetían a sabiendas de que provocarían las risas de sus nietos y nietas. 

Así, entre los relatos, nos encontramos con el de la periodista Isabel Gaspar Calero, habitual de la información de bolsas y mercados, que recupera la vida de su abuela Coronada, que tenía solo 8 años cuando una parte del Ejército, en connivencia con monárquicos y otros sectores de la población, decidió levantarse en armas contra la República. O con el de Sara Plaza Casares, de El Salto, que nos cuenta cómo su bisabuela habiendo roto ya aguas sacó fuerzas de la nada para desalojar la casa y llevar a sus dos hijos al túnel de metro de Atocha para proteger a su familia de las bombas franquistas que no dejaban de caer el cielo. 

"Me quité el disfraz de Sara Plaza y me puse el de mi abuela María. Me sumergí e intenté que hablara ella. Es verdad que mi abuela habla mucho y no fue difícil construir el relato. Es un caso en el que no hay muchos silencios pero sí hay temas que prefiere no tocar como es el encarcelamiento de su padre por pertenecer a la CNT. El miedo es algo, que por mucho tiempo que pase, no desaparece", cuenta Plaza a Público

La periodista también explica que se han centrado en las mujeres porque si bien es cierto que hay una capa de olvido sobre los republicanos tampoco se puede negar que la historia está contada con la voz de los hombres, incluso la historia de los perdedores. "Pocas obras culturales se centran en lo que pasaban las mujeres y muchas de ellas tenían otra lucha, la lucha por alimentar y sacar adelante a la prole", sentencia Sara Plaza, en declaraciones a Público

En definitiva, la obra recopila diez relatos de diez mujeres de distinta procedencia social, de distintas partes del Estado y de diferentes ideologías en el que el hilo conductor es la lucha diaria y constante de unas mujeres que hicieron posible que la familia siguiera adelante. Una obra que se antoja más que necesaria porque, tal y como recuerda Carmen Sarmiento en el prólogo, de la misma manera que no podemos olvidar que más de 80 años después hay miles de republicanos en cuentas, tampoco se puede dejar de lado la vida y el sufrimiento de aquellas mujeres a las que robaron su vida, su libertad y el derecho a contar su propia historia.