Público
Público

Mike Newell: "En el Reino Unido, el tren va a acabar estrellándose"

El cineasta británico lleva al cine una historia de mujeres tras la guerra, del poder nutritivo y de fraternidad de los libros, y de solidaridad, con la adaptación de la novela de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata Guernsey’.

Publicidad
Media: 4.67
Votos: 6

'La sociedad literaria y el pastel de piel de patata'

Las islas del Canal de La Mancha, los archipiélagos de Guernsey y Jersey, estuvieron ocupadas por los nazis en la II Guerra Mundial durante cuatro años. Cuando Francia fue liberada, quedaron sitiadas y desabastecidas. El hambre y las privaciones se cebaron con sus habitantes, abandonados a su suerte por el mando aliado. Es una de tantas historias no contadas, como lo es la de las mujeres en cualquier guerra. Un olvido imperdonable que ahora el cineasta británico Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral) intenta paliar con su nueva película, La sociedad literaria y el pastel de piel de patata, una gozosa historia de libros, mujeres, solidaridad, sombras de un terrible conflicto y, a pesar de ellas, felicidad.

Adaptación al cine de la novela de Mary Ann Shaffer y su sobrina Annie Barrows —número uno en la lista de best-sellers del New York Times—, la película se apropia, una vez más, del calificativo de ‘delicioso entretenimiento’ para el cine británico. Protagonizada por Lily James, Michiel Huisman, Glen Powell y Jessica Brown Findlay, entre otros, cuenta cómo una joven escritora descubre en los habitantes de Guernsey la mejor historia para un libro.

De vuelta a casa una noche tras haberse zampado un cerdo a escondidas de los nazis, éstos les detienen. La excusa improvisada que se les ocurre es que salen de su club de lectura ‘la sociedad literaria y el pastel de piel de patata’. El club nace, pues, por obligación, pero a partir de ahí los libros alivian la vida de ocupación y miseria y la joven escritora Juliet Ashton descubre un mundo valioso, lejos de la frivolidad que empieza a instalarse en Londres después de la guerra. En Público entrevistamos a Mike Newell, al frente de esta cinta con la literatura y la solidaridad por bandera.

La cultura es vital.

Sí, necesitamos la cultura, cualquier cosa que amplíe los horizontes culturales es importante, es muy importante.

“La ignorancia es fatal”, escribió Ray Bradbury.

Esta mañana he leído en los periódicos que Trump sigue diciendo que el calentamiento global del planeta ¡podría ser un timo!

¿Esa ignorancia alimenta los movimientos radicales de ultraderecha, los nacionalismos, el brexit…?

Desde luego y los libros son un antídoto para todo ello. Hungría, Polonia… Pero no estoy seguro de que sea ese el motivo del Brexit. Yo soy anti Brexit, pero hace dos años, antes de entender lo que iba a pasar, había un 52% de personas que estaba a favor. Esas personas sintieron que no eran importantes, que no existían para la clase media londinense, que había una gran injusticia, que eran personas a las que se había ignorado.

Y después de estos dos años…

Ahora es un momento terrible y la cosa cada vez va a peor. En el Reino Unido, el tren va a acabar estrellándose.

¿El cine del Reino Unido sigue fascinado por la historias de la guerra?

Sí. En esta historia, todos han sufrido la guerra. A menudo me preguntan y me pregunto yo mismo por qué sigue fascinando tanto la guerra, creo que es porque lo que hemos hecho en Europa desde la II Guerra Mundial lo hemos hecho demasiado rápido, hemos intentado arreglar todo con dinero y eso no funciona, se pierden muchas cosas.

¿Quiere decir que se pierde la memoria de la historia?

Sí. Ahora hay una generación que no conoce esas historias. Tengo una hija de 35 años, muy sofisticada, que cuando vio Dunkerque me preguntó si eso había sido así. Ella no lo sabía, no conocía la historia, en estos 70 años las cosas se han ido suavizando, se han hecho más dulces, demasiado dulces…

'La sociedad literaria y el pastel de piel de patata'

Las mujeres de la película sufren la guerra, pero son vitalistas, positivas, tienen sentido del humor…

Cuando se escribe de la guerra, nunca se escribe de las mujeres. Yo me acuerdo de lo sucio que estaba todo, de cómo se apañaba mi madre con las raciones… de eso no se cuenta nada. Me motivó mucho la historia no contada. Estas mujeres tienen unos miedos oscuros y secretos que no están dispuestas a revelar, pero sí, son mujeres vitalistas. Ellas están en la primera línea de sufrimiento doméstico. Los hombres se han ido fuera y ellas se han quedado con sus secretos, secretos que proteger. Son como los doctores de la tribu, tienen que guardar los secretos de la comunidad. Y de vez en cuando les dan ataques de risa. Son mujeres felices con sus sombras.

Juliet encuentra ahí su hogar, ¿es la reacción al mundo de la banalidad y superficialidad?

Sí. Ella es una mujer joven, 27 años, gana pasta, tiene amigos, tiene un novio americano estupendo que le envía flores, con el que va a los clubes, pero le falta algo. Ha perdido a su familia en la guerra y encuentra un hogar en esa isla. Hoy pasan cosas muy parecidas en el mundo en que vivimos. A menudo nos falta algo.

¿Responsabilidad de todos, de la clase política, de los poderosos… de quién?

De repente, lo que nosotros sabemos es que los niños de hoy van a ganar menos que nosotros, que tendrán problemas para encontrar un sitio donde vivir, que van a tener dificultades para encontrar un trabajo. Nuestra sociedad iba hacia arriba y la de ahora va hacia abajo. Sí, los políticos de hoy son unos incompetentes y también es verdad que la situación es demasiado complicada.

Pero usted es de la generación de la posguerra, tampoco fue nada fácil.

Después de la guerra todo era muy oscuro, me acuerdo muy bien. Pero en mi generación era muy fácil tener un trabajo y eso ya no es así. Tengo un hijo de 23 años que piensa que el mundo es muy duro. Los jóvenes de hoy quieren saber por qué les pasa todo esto.