Milei quiere legalizar la muerte del cine argentino
El presidente argentino ha dejado herida de muerte a la cinematografía más importante de Latinoamérica y ahora quiere rematarla con algunas medidas incluidas en el proyecto de reforma laboral que se negocia estos días.

Madrid--Actualizado a
Javier Milei, el presidente argentino de la motosierra, se está ensañando de forma feroz con el cine de su país. En su primer año de gobierno ninguna película argentina tuvo financiación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), un hecho que sucedía por primera vez en la historia de esta institución creada en 1957.
Cero producciones, pequeñas y medianas empresas del sector cerradas, miles de personas en paro… y ahora, si la reforma laboral, una propuesta que ya han calificado de "esclavista", se aprueba tal y como el gobierno pretende, dará la estocada definitiva a la cinematografía más importante de Latinoamérica y a una de las más interesantes del mundo.
La virgen de la tosquera, de la cineasta Laura Casabé, que se estrena ahora, será una de las pocas películas con bandera argentina que veremos este año y estará en la cartelera gracias a que es una coproducción con México y España, lo que ha permitido su realización aún sin contar con ayudas públicas de su país.
Adaptación de dos cuentos de Mariana Henríquez, sobre esta historia sobrevuela un elemento sobrenatural, desgraciadamente, mucho menos terrorífico que la realidad del cine argentino hoy aplastado por la sombra ultraderechista de Milei.

"Quiero agradecer el apoyo de este festival al cine argentino, que, como muchos saben, vive momentos muy complejos. Hoy estoy aquí con mis compañeros en pie de lucha frente a las políticas de vaciamiento y el ataque a la cultura, y al cine en particular, del gobierno nefasto de Javier Milei", señaló la cineasta en el Festival de Sitges, donde presentó su película y donde los profesionales del cine argentino protestaron una vez más. Sus voces se escuchan en certámenes de todo el mundo desde la llegada del presidente al poder.
Sin posibilidad de financiación
Ahora, en el proyecto de reforma que está pendiente de aprobación, se plantea eliminar el Fondo de Fomento Cinematográfico, que es lo que permite que el INCAA pueda financiar películas a través de la venta de entradas. La idea es eliminar las ayudas a la producción, exhibición, a la realización de festivales y a la promoción de películas nacionales. Ello, además, implica el cierre de la Escuela de Cine que depende del INCAA (ENERC), que ya ha sufrido recortes y despidos que han afectado sobre todo a sus sedes regionales.
Milei quiere hacer legal la destrucción del cine con este proyecto de reforma laboral, ya que con él se eliminarán todas las formas posibles de financiación: desaparecerá el impuesto del 10% obtenido de la venta de cada entrada de cine y dedicado a la producción, se eliminará también el impuesto del 10% aplicable sobre el precio de venta o alquiler de dvd's y, por último, tampoco se contará ya con el 25% de lo recaudado a radios, canales y servicios de TV de pago que iban destinados al Fondo de Fomento Cinematográfico.
Por el momento, el presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, Hernán Findling, ha dicho que existe la posibilidad concreta de que en 2026 no se rueden nada que más que diez o 12 películas y que sean producciones de las plataformas o de grandes estudios.
"Hambre, ignorancia e intolerancia"
Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, ganadores del premio a la mejor dirección en la reciente edición de la Seminci, dedican su película, La noche está marchándose ya, a los trabajadores del cine y a la crisis de éste a través de la historia de un proyeccionista que termina viviendo en secreto en el cine.
"Están aniquilando el cine de manera completa, el grande, el pequeño, el mediano, el ínfimo. El gobierno de Milei propone que Argentina deje de producir cine, cultura", dijeron en Valladolid, donde el jurado premió su trabajo, precisamente, por "la ternura y la lucidez con que muestran el poder del cine como espacio de encuentro y de resistencia política".
Ya habían dado la voz de alarma antes los profesionales argentinos en el Festival de Cannes, donde dijeron que lo único que promueve el gobierno de Milei en el cine y la cultura es "hambre, ignorancia e intolerancia". "Esto no es una coincidencia -dijeron-, sino parte de la agenda de un gobierno ultraliberal que intenta promocionar como libertad la destrucción de nuestra memoria y nuestra soberanía cultural".
"Actualmente nos enfrentamos a una parálisis absoluta que ha herido de muerte al cine argentino", dijeron en el Festival de San Sebastián poco después, donde el director, José Luis Rebordinos aseguró que el certamen, "como manifestación cultural que es, no puede permanecer al margen del desmantelamiento de una cinematografía nacional por parte de un gobierno que, además, justifica a una dictadura militar que asesinó a miles de ciudadanos. ¡Aguante el cine argentino!".




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