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Mito irreconocible

 

 

RUBÉN ROMERO

Sherlock Holmes

Director: Guy Ritchie

Género: acción

Reparto: Robert Downey Jr., Jude Law

Duración: 128 minutos

Acaba el filme y los títulos de crédito señalan que los personajes están basados en las obras del escritor Sir Arthur Conan Doyle. Menos mal: durante las dos horas anteriores, casi nos habíamos olvidado. Sherlock Holmes se ha parecido tanto al personaje literario como Quique Camoiras a Cristiano Ronaldo. Ese hombrecito que responde al nombre de Holmes, igual que podría hacerlo al de Martínez, es interesante desde el punto de vista de la industria cinematográfica: nos muestra hasta qué punto puede llegar la desnaturalización del mito en aras de la construcción de una franquicia blockbuster. Si hasta ahora las versiones cinematográficas libérrimas (como las magníficas El secreto de la pirámide, de Barry Levinson o La vida privada de Sherlock Holmes, de Billy Wilder) habían intentado respetar el personaje, fabulando sobre el porqué de su peculiar carácter, a Guy Ritchie sólo le interesa su nombre y dirección.

Reconvertido en un Tyler Durden (El club de la lucha) victoriano, el muchacho pasa del método analítico deductivo al mamporrero preventivo, eso sí, obviando el escabroso tema de su afición a la cocaína y a la morfina, pues eso, de cara a la franquicia, no interesa. Conan Doyle mató a Holmes en el relato La aventura del problema final, y tuvo que resucitarlo por petición popular.

Ya les advertimos que aquí no van a dudar del éxito del detective. Entre animada y animada escena de acción pues la película es entretenida de veras, no nos equivoquemos se nos introduce la segunda parte de una manera reiterativa y pedestre, que llega al sonrojo en los últimos cinco minutos.

Flota en el aire, pues, la idea de hasta dónde puede llegar la avaricia neohollywoodiense: después de esquilmar los caladeros del cómic, ahora se adentran en los mitos literarios. Si la cosa cuaja, y tiene toda la pinta de cuajar, ya veo a Will Smith haciendo de Poirot atusarse el bigote mientras lanza croissants con forma de estrella ninja o a Miss Marple encarnada por Scarlett Johansson cuidando de los geranios de su jardín en ropa interior. Al tiempo.

La explicación de la factura extrañamante familiar de la cinta puede encontrarse en el hecho de que Warner buscaba un nuevo Batman Begins (Cristopher Nolan, 2005). De hecho, Ritchie utilizó la música de la secuela de esta (El caballero oscuro, 2008), de manera provisional durante la edición. Las malas lenguas dicen que la productora hizo repetir la mitad de la película al director, descontenta por el primer resultado.