Entrevista a Gustau Nerín y Alba Valenciano-Mañé"Los museos tienen una crisis respecto a cuál es su papel actual y cuál tendrán en el futuro"
Hablamos con dos de los autores de 'Espectres a la Vitrina', una obra colectiva que cuestiona la realidad de los museos de Catalunya y profundiza en sus vinculaciones coloniales.

Barcelona-
Espectres a la vitrina. Museus de Catalunya davant la colonialitat (Manifiest) es una obra colectiva que reúne los estudios de 14 autores, con la voluntad de replantear el presente y el futuro de los museos catalanes, después de mostrar sus vinculaciones coloniales con Marruecos, Filipinas o Guinea Ecuatorial. Unos trabajos que ponen en cuestión varios personajes mitificados y que hacen cuestionar la forma en que se ha escrito la historia y la perspectiva desde la que vemos el mundo. Entrevistamos a dos de los autores del volumen, la doctora en Antropología Social Alba Valenciano-Mané (1984) y el antropólogo e historiador Gustau Nerín (1968).
¿Cómo nace 'Espectres a la Vitrina'?
Alba Valenciano-Mañé: El libro surge de un proyecto mucho más amplio: Traficants. Museus i col·leccions de Catalunya davant la colonialitat, que nació en 2022.
Gustau Nerín: Salió una convocatoria de la Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament que parecía que encajaba con una inquietud que habíamos tenido todo el equipo de Traficants desde hacía tiempo. En todo el mundo se estaban empezando a hacer preguntas sobre qué pasa con los museos, y se planteó que quizás había que ver qué había pasado con los museos catalanes y, hasta qué punto todos los debates que había en otros lugares europeos eran debates que podían ser transferibles a un caso catalán.
El proyecto ¿qué engloba aparte del libro?
A. V.M.: El libro es una especie de estado de la cuestión que recoge las ideas principales que hemos descubierto con la investigación.
G. N.: A raíz de la investigación hemos hecho toda una labor divulgativa con un documental, e incluso un juego de ordenador.
¿Son los museos catalanes coloniales?
Uno de los problemas de los museos es que se hicieron durante el periodo colonial y pensando en una población que era muy diferente a la que tenemos ahora
G. N.: Uno de los problemas que tenemos con los museos es que se hicieron durante el periodo colonial y pensando en una población que era muy diferente a la que tenemos ahora. Evidentemente, el mundo ha cambiado mucho, por ejemplo, si vamos a un museo militar continuamente nos encontramos con discursos que hablan del enemigo. La definición del marroquí como el enemigo, en los años 30 se veía la mar de normal, pero hoy en día es bastante ofensivo. O si miramos colecciones filipinas, hay muchísimas armas, porque se construyeron en un momento en que España estaba en guerra con muchas sociedades filipinas y se da la imagen de una sociedad violenta.
Es una realidad muy desconocida, ¿por qué?
A. V. M.: Desde hace mucho tiempo tenemos los museos abandonados, también porque hablamos de museos muy específicos que no son grandes museos. Hablamos de museos etnológicos, museos de ciencias naturales que tienen muy pocos visitantes. Digo que los hemos abandonado y lo hemos hecho nosotros, los visitantes y la ciudadanía, pero también los académicos que hace mucho tiempo que nos separamos de aquella ciencia colonial que, evidentemente, refutamos a nivel científico. Consideramos que no tenían el mismo valor que habían tenido a mediados del siglo XX, pero no hicimos nada más con aquellas colecciones.
¿Y cómo nace la preocupación por estos grandes abandonados?
A. V. M.: Sobre todo a raíz del movimiento Black Lives Matter, de todo el movimiento antirracista que ha habido la última década y después de que Emmanuel Macron, en 2018, hiciera unas declaraciones en Uagadugú [capital de Burkina Faso] diciendo que Francia devolvería todo el patrimonio expoliado durante la colonización a los países africanos independientes. Y a partir de aquí, se ha generado en Europa todo un debate sobre este patrimonio, sobre el hecho colonial y sobre la reparación de la violencia colonial, donde los museos han estado en el centro. Esto nos ha hecho retornar a estos museos que teníamos abandonados.
¿Y cómo han vuelto?
A. V. M.: Hay una disciplina que se ha ido desarrollando en los últimos años a raíz de todo este debate que es la provenance research, la búsqueda de procedencia. Nosotros lo que hemos hecho es investigación de procedencia en los museos catalanes que no se había hecho hasta ahora, pero que sí se estaba haciendo en otros museos europeos.
La idea misma de museo nace en un contexto donde el colonialismo es imperante
¿Es posible un futuro con museos descolonizados?
A. V. M.: La idea misma de museo nace en un contexto donde el colonialismo es imperante. El museo etnológico, el museo de ciencias naturales, es esa idea del museo universal capaz de contener en un edificio el conocimiento sobre todo el mundo: culturas, especímenes, plantas, todo. Recoger la diversidad global y jerarquizar las sociedades en función de su nivel de evolución y desarrollo. Estas ideas ya no tienen ningún sentido.
¿Qué quiere decir descolonizado? Para nosotros, el trabajo que hemos hecho es búsqueda de procedencia sobre las colecciones, no es descolonizar. En cierto modo hemos llevado la historia colonial de nuevo sobre la mesa. Esto sí que nos puede permitir hacer unos museos diferentes, más representativos de la población que tenemos y que nos expliquen muchas más cosas de las que nos han explicado hasta ahora.
Por lo tanto, ¿es posible aprender para no repetir el error en los nuevos museos?
G. N.: Los museos tienen una crisis respecto a cuál es su papel actual y qué papel tendrán en la sociedad del futuro.
¿Por qué hablan de Espectros en la Vitrina?
G. N.: Es una metáfora que recuperamos y que en el fondo quiere decir que todos estos objetos llegan de unos contextos muy alejados y desconectados de la realidad que tienen a su alrededor.
De manera individual, Gustau Nerín, ha investigado a Jordi Sabater Pi, quien trajo a Barcelona nada menos que al emblemático Copito de Nieve, pero resulta que tiene una historia bastante oscura detrás.
El Zoo de Barcelona fue una institución que se lucró de manera desmesurada con el expolio colonial
G. N.: Yo llego a Copito de Nieve porque llevaba muchos años haciendo investigaciones sobre Guinea Ecuatorial y cuando me involucré en este proyecto, lo hice a partir de lo que me era más cercano. Con el caso de Copito de Nieve tenemos una documentación muy completa, y esto permite hacer un seguimiento muy riguroso de cómo fue todo el proceso. Por lo tanto, está muy documentado que el Zoo de Barcelona fue una institución que se lucró de manera desmesurada con el expolio colonial. Y que, además, lo hacía de una manera absolutamente contraria al ordenamiento legal. Incluso para los estándares de la época, aquello era una ilegalidad flagrante.
¿Qué es lo que más le sorprendió de su investigación?
Sabater Pi estaba implicado con un expolio masivo de especies animales a costa del Zoo de Barcelona
G. N.: Lo que más me sorprende es que estamos en un país terriblemente acrítico. La documentación que encontré sobre Sabater Pi está perfectamente disponible y la ha consultado muchísima gente. Nada más empezar a leer esta documentación, desde el minuto cero, te encuentras con evidencias de que Sabater Pi estaba implicado con un expolio masivo de especies animales a costa del Zoo de Barcelona. Esto que era tan evidente en los archivos, cuando empiezas a pasar la bibliografía, los vídeos que se le han hecho a Sabater Pi, te encuentras que, voluntariamente, habían decidido ignorar estas informaciones para dar una imagen favorable del personaje. Eso habla bastante de nuestra sociedad.
En su caso, Alba Valenciano-Mañé, investiga el museo de la piel de Vic, ¿por qué justo este?
A. V. M.: El museo de la piel de Vic era un total desconocido por mi parte. Lo que me pareció es que era un museo típico dentro del panorama museístico catalán. Catalunya tiene una tradición de coleccionismo burgués bastante importante, hay muchas colecciones que las hicieron industriales burgueses que tenían la inquietud y la necesidad de coleccionar y que, después, convirtieron este afán en una tarea filantrópica y donaron las colecciones o las cedieron a organismos públicos.
En el caso del museo de la piel de Vic fue Andreu Colomer Munmany, empresario peletero de la ciudad y uno de los propietarios de los grupos industriales de la piel más relevante, quien tuvo la inquietud de crear esta colección. Esto hace que la colección responda, únicamente, a los gustos personales de este señor, no hay ningún trasfondo científico no hay razonamiento artístico ni humanístico, es el gusto personal de este individuo que ha acabado formando parte del patrimonio público del país y de la ciudad de Vic. Esto nos parece interesante porque no es el único caso.
¿Qué implicaciones tiene esto?
A. V. M.: Pues, por ejemplo, que hay una parte de la colección que ha sido donada por parte de Colomer Munmany y es de la Generalitat, pero hay un acuerdo que dice que cuando la familia tenga que hacer pagos de impuestos de sucesiones puede venderse piezas de las que ya están en el museo. Estas piezas se valoran no por la cantidad de visitantes, ni por el interés público que tengan, sino en función de un mercado del arte que está controlado y gestionado por el mismo coleccionismo burgués que ha dado las piezas a la titularidad pública. Por tanto, esta tensión entre mercado del arte e interés patrimonial público está ahí.
¿Y ha estado siempre?
A. M. V.: Sí, de hecho, y esto se vincula con la visión colonial desde la que se han hecho los museos.
G. N.: Hay muchos objetos de diferentes culturas que fueron creados para coleccionistas europeos. Es decir, que en los países africanos, en Guinea o en Marruecos de principios del siglo XX había artesanos que se dedicaban a producir objetos para coleccionistas europeos. No todos los casos son objetos absolutamente originales y vitales para estas sociedades.
La ciencia y los museos forman parte de unas estructuras de dominación
¿Por qué es importante leer el libro y seguir el proyecto de Traficants?
G. N.: El libro te facilita evidenciar hasta qué punto la ciencia y los museos forman parte de unas estructuras de dominación, y que por una parte todas estas culturas han colaborado con la injusticia histórica respecto a otras sociedades.




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