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Medio millón de almas en marcha

Más de 500.000 personas asistirán a un concierto en nuestro país desde hoy y hasta el domingo, en medio de la guerra de festivales por conseguir más público 

JESÚS MIGUEL MARCOS

El ‘boom’ de festivales y conciertos lleva varios años engordando, pero es esta misma semana cuando el estallido va a ser atronador. El clímax de la música en directo se produce aquí (en España) y ahora (desde hoy hasta el próximo domingo). Más de 500.000 personas asistirán a un concierto en nuestro país en estos días. En seis jornadas ponen banda sonora a la piel de toro Tom Waits, Bruce Springsteen, Herbie Hancock, Wayne Shorter, Leonard Cohen, Morrissey, Sex Pistols o My Bloody Valentine.

En 2007, los ingresos por derechos de autor procedentes de los conciertos aumentaron un 22% respecto a 2006. El año anterior el incremento fue similar. Las explicaciones a este fenómeno son hipótesis. Como la venta de CDs sigue bajando, hay quién defiende que lo que antes se gastaba en discos, ahora se invierte en conciertos.

Una teoría más razonable apunta a la accesibilidad de la música. La llegada de Internet y las nuevas tecnologías ha provocado que el público llegue a las canciones más fácilmente y, en especial gracias a las redes P2P, de forma gratuita. Ético o no, legal o ilegal, la realidad es que hoy en día, cuando se vende menos música que nunca, se escucha más música que nunca y se va a más conciertos.

Donde más se ha notado la eclosión de la música en vivo ha sido en el terreno de los festivales, cuya oferta incluye música, pero también otros añadidos como acampada, sol, playa o montaña. Este verano, se celebran en España cerca de 100. La pregunta que recorre la mente de la gente implicada en este negocio es: ¿Hay público para tanto festival? 

Lo veremos este fin de semana, cuando coinciden los dos festivales de música independiente más grandes del país: el Festival Internacional de Benicàssim (FIB Heineken) y el Summercase, el “festival del puente aéreo” de Madrid y Barcelona. De momento, el primero de ellos no parece haber acusado la competencia. “Es cierto que este año todavía no hemos agotado los abonos”, explica Ernesto González, jefe de prensa del FIB, “pero se debe a que hemos aumentado su número en 10.000. A día de hoy [por el viernes pasado] llevamos vendidos más de 30.000 abonos, 5.000 más que en 2007”. El FIB tiene 9,5 millones de euros de presupuesto y un cartel con 100 grupos. Están acreditados mil periodistas, el 30% de los cuales son extranjeros.

En el Summercase actuarán 54 artistas. Según Pedro Moscoso, jefe de prensa de Sinnamon, la promotora que organiza el festival, su presupuesto es de “7.000.000 de euros y los periodistas acreditados 800, entre Madrid y Barcelona”.

No todo puede ser bueno con esta proliferación de conciertos. Hay que ser conscientes de que donde digo ‘boom’, mañana puedo decir ‘crack’. La competencia entre los festivales por hacerse con los mejores artistas ha engordado los cachés de estos últimos de forma desproporcionada. “Hasta un 30% más”, dice Ernesto González. Según un abogado que trabaja como asegurador de estos eventos y que no quiere dar su nombre, “en el extranjero se están riendo de nosotros, se frotan las manos cada vez que vienen a tocar a España. Pagamos el doble”.

Volvemos a la pregunta: ¿Hay público para tanto festival? El primer batacazo se lo llevó hace unos días el Doctor Loft, organizado en la provincia de Girona por Sinnamon y la poderosa Doctor Music, que cuenta en su cartera de clientes a U2 o Bruce Springsteen. Aunque tener a R.E.M. como cabeza de cartel parecía un auténtico seguro de vida, el festival no reunió ni a 3.000 espectadores. Un pinchazo que, sin embargo, alegró a más de uno: “No todos los días se puede ver a R.E.M. en familia”, señalaban las crónicas.