Las Petunias: "Calamaro es mítico pero tan cuestionable que encaja en una canción sobre el amor fascista"
La emergente banda madrileña inaugura el programa musical de entrevistas Bajo cuerda, donde tocan una canción en acústico.
Tras publicar su primer disco, Creo que soy de porcelana, el grupo ficha por Sonido Muchacho, donde militan Carolina Durante, Sen Senra, Cariño, Hinds o Los Punsetes.

Las descripciones de algunas bandas son más largas que las etiquetas de la ropa de Amancio Ortega. Aunque Natalia, Elsa y Cecilia huyen del encasillamiento, la emergente banda madrileña ha condensado su estilo en una breve frase estampada en una camiseta: Petunias. Pop-punk 4 unhinged girls from (S)pain, algo así como pop-punk para chicas desquiciadas de España. O desde España. O desde el dolor.
El juego de palabras no es gratuito y habla mucho de ellas. De la ironía y el sarcasmo de sus letras. También de la búsqueda de la palabra exacta. Las Petunias le dan mil vueltas a cada detalle para que todo parezca sencillo. O sea, que lo aparentemente espontáneo está muy pensado. Eso no quita que luego despellejen al moderno que se pasa media hora delante del espejo (des)peinándose para lucir unas greñas enmarañadas o al que va de interesante con su rollo intelectualoide, puro postureo.
Tras publicar su primer elepé, Creo que soy de porcelana (Ternura), han fichado por Sonido Muchacho, donde militan Carolina Durante, Sen Senra, Cariño, Depresión Sonora, Hinds o Los Punsetes. Con su nueva disquera y agencia de representación, acababan de lanzar el single Poeta en NY, con un "sesgo abiertamente pop", según Carlos Pérez de Ziriza, quien define su estilo en la revista Rockdelux: "Garage rock castizo, post-punk asilvestrado o indie rock a punto de descarrilar".

En la entrevista que inaugura la sección musical Bajo cuerda, Las Petunias hablan del desamor —y de la ceguera del amor—, despotrican contra las falsas expectativas académicas y laborales, explican por qué han convertido el Mantenlo criminal de Jarfaiter en Marcelo Criminal, critican a las hordas gentrificadoras y turistificadoras, maldicen que en un concierto te claven doce euros por una cerveza, recomiendan a sus bandas favoritas y matizan eso de que quieren ser Andrés Calamaro…
"La referencia no debe tomarse literalmente. Calamaro es mítiquísimo, pero muy cuestionable como persona, por lo que no encarna nuestro modelo a seguir ni nunca formaría parte de nuestro clan. Por eso tenía sentido incluirlo en Ultrasur, una canción sobre un amor casi fascista de lo intenso que es", explican Las Petunias, al tiempo que se quitan importancia. "La gente nos toma tan poco en serio que hay quien piensa que decimos Calamardo en vez de Calamaro".
No te pierdas la entrevista en vídeo a Las Petunias… ¡con acústico!
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