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El público polaco sube a Madonna a los altares de la música

La oposición de los grupos ultracatólicos al concierto de Madonna no pudo evitar que cerca de 85.000 personas disfrutasen hoy de la primera actuación de la 'Reina del Pop' en Polonia, un acontecimiento único en un pa&

EFE

La oposición de los grupos ultracatólicos al concierto de Madonna no pudo evitar que cerca de 85.000 personas disfrutasen hoy de la primera actuación de la 'Reina del Pop' en Polonia, un acontecimiento único en un país que no suele ser parada de las grandes estrellas. El concierto tuvo lugar en la víspera del 51 cumpleaños de la diva, una ocasión que sus fieles polacos no dejaron pasar y aprovecharon para entonar la versión polaca del feliz cumpleaños, mientras levantaban al aire miles de corazones de papel blanco con declaraciones de amor eterno.

Desde luego la edad no fue un impedimento para que la norteamericana hiciese una vez más gala de una forma física prodigiosa, algo que exhibió bailando, saltando a la comba y deslizándose sobre el escenario durante las dos horas que duró su actuación. Una Madonna mucho más en forma que su público, al que le costó entrar en calor y que poco a poco fue entonándose gracias a temas clásicos como 'Like a virgin' o 'Frozen', que fueron mezclándose con canciones de su nuevo trabajo, 'Hard Candy', su onceavo disco, el que la ha confirmado como la auténtica emperatriz del pop internacional y una de las cantantes mejor pagadas.

Y mientras sus seguidores subían a Madonna a los altares de la música, algunas decenas de manifestantes se concentraban a las puertas del viejo aeródromo en el que se celebró el evento, donde denunciaron el complot de la cantante y la masonería para destruir a la Iglesia católica e intentaron sin éxito convencer a los miles de jóvenes de la perversión moral del concierto. 'Madonna es anticristiana y queremos que todos los católicos se lo piensen bien antes de asistir a su concierto', explicó uno de estos manifestantes, un anciano aferrado a una bandera vaticana que lamentó la fecha elegida por la cantante para actuar en Polonia, el 15 de agosto, el día de la Ascensión de la Virgen, una importante festividad católica y fiesta nacional en Polonia.

Frente a él, una mujer sostenía varias pancartas en las que se vinculaba a Madonna con sectas satánicas, algo que parecía no importar demasiado a la marea humana que la envolvía en dirección al concierto sin atender al importante mensaje. La protesta quedó finalmente en una anécdota, ya que el principal grupo contrario a la presencia de Madonna en Varsovia, el Comité en Defensa de la Fe y la Tradición, había abandonado días atrás su propósito de concentrarse a las puertas del evento, donde pretendían acallar a el 'show' con cánticos e himnos religiosos.

Con la mayoría de los opositores fuera de juego, sólo la lluvia podía impedir el éxito de Madonna en Varsovia, algo que no sucedió y que permitió gozar plenamente de la mezcla de estilos y la cuidada coreografía de una docena de bailarines, sobre un escenario camaleónico que pasó de ser una estación de metro a una fiesta zíngara o en un ring de boxeo. 'Incluso si no te gusta Madonna, sabes que su espectáculo no te va a decepcionar y que merece la pena pagar los 220 zloty de entrada (unos 55 euros)', señaló uno de los asistentes antes de volver la vista a las pantallas gigantes que flanqueaban la escena.

Al igual que en otras ciudades en las que la artista ha estado con su gira 'Sticky & Sweet', Madonna no olvidó recordar al que definió como 'el mayor artista que jamás ha visto el mundo', Michael Jackson, quien fue homenajeado por un bailarín que imitó una de las míticas coreografías del fallecido cantante. Todo un espectáculo que ya ha recorrido media Europa dejando récord de público y buen sabor de boca entre los seguidores de la artista, a pesar de que algunos se empeñen en alertar del peligro moral que supone asistir a los conciertos de la 'Diva del Pop'.