Yo, el Torete: "Es imposible vivir solo en Madrid"
El grupo madrileño Error 97 publica su primer disco, Nadie nos recordará. Portavoz de una generación descreída, Álvaro Casado también ejerce como guitarrista de los combativos Biznaga.

Madrid--Actualizado a
En el camión de su padre sonaban Los Chunguitos. Pero a él, a los siete años, le gustaban Michael Jackson y Queen. Mucho tiempo después supo que los hermanos Salazar habían lustrado la banda sonora del cine quinqui, de Me quedo contigo a Soy un perro callejero, cuyo protagonista terminaría rebautizándolo. En un concierto, alguien le gritó ¡Torete! y, desde entonces, todo el mundo lo llama así.
En el carné figura como Álvaro Casado, nacido en Madrid en 2003. A sus 22 años, es el líder del grupo Error 97, portavoz de una generación descreída. No es una banda panfletaria, aunque no elude la crítica. Por ejemplo, a una fiebre especulativa que te expulsa del barrio donde te has criado. En su caso, Peñagrande, en el noroeste de Madrid. Según una encuesta del INE, el 93,4% de los jóvenes de 18 a 25 años conviven con sus padres.
En su primer disco, recién publicado, le canta a su cuna en Barrio del Pilar, limítrofe con Peñagrande: "Quiero morir mirando / al barrio que nos vio crecer. / Ahora viendo cómo intentamos / llegar a fin de mes". Ya desde el título del elepé, Nadie nos recordará (Mont Ventoux) desprende desencanto, vacío existencial y fugacidad de la vida o, mejor dicho, de la fama, una sensación que transmiten en la canción Invisible.
El Torete montó el grupo a los 16 años. Nicolás, el batería, tenía solo 13. Pese a su precocidad, en sus primeros epés ya hay una melancolía prematura, producto de lo apenas vivido. "Es mi forma de ser. Soy una persona muy nostálgica, quizás porque me lo he pasado muy bien todo el rato. Gonzalo y yo, que hemos compartido muchísimas anécdotas, ya echamos de menos cosas que todavía no deberíamos añorar", explica Álvaro.
Gonzalo García es el guitarrista de Error 97. "Somos del Barrio del Pilar de toda la vida y no recuerdo no ser amigo de él", añade el cantante. O sea, que son inseparables desde los tres años, cuando se conocieron en un colegio de monjas donde había estudiado su hermana, ocho años mayor que él.
- ¿Un despiste?
- Yo fui un condón roto. Mi madre no me quería, tío, siempre lo cuenta [risas]. Luego tuve una infancia de puta madre y unos padres y una hermana increíbles.
- ¿Se le pegó algo de las monjas?
- Absolutamente nada. Yo me considero ateo y estoy en contra de todo lo que promueve la Iglesia. Sin embargo, les agradezco a las monjitas que nos enseñaran a ser buena peña. Además, en infantil conocí a Gonzalo y, desde entonces, somos como hermanos.
A los 13 años, Álvaro Casado descubre el punk y flirtea con el nu metal. Ramones. Nirvana. Green Day y el Dookie: "Yo quiero ser esta mierda", me dije. "En los noventa, cuando lo están petando, siguen siendo unos chavales a los que les gustan las melodías, lucen las mismas pintas y no son pretenciosos". Le pide una guitarra eléctrica a los Reyes y aprende a tocarla con vídeos de YouTube. Así van cayendo American Idiot o Nevermind.
Horas y horas de ensayos caseros, hasta que Gonzalo sufre una lesión de rodilla que lo aparta del fútbol. "Aprende tú también a tocarla", le dijo su amigo, quien ya componía sus primeras canciones. "Renegábamos de la música nacional, pero descubrimos que había una escena y algunos grupos guapos, como Carolina Durante", recuerda Álvaro.
- ¿Os influyó mucho?
- Sí. Carolina Durante ha hecho mucho daño. En 2019, en la Wurlitzer había tres bandas que mamaban de esa escena: Amor Líquido, María Jesús y su Hijo, y nosotros. Cuando publicamos los primeros epés, nos comparaban con ellos. Me jodía, aunque se nota que durante un tiempo fui un loco de Carolina Durante. Tenía solo 17 años y quería salir de eso y conocer otras cosas. Cuando empecé a tocar la guitarra con Biznaga aprendí muchísimo.
"Es mucho más fácil escribir sobre algo que te conmueve y te pone triste que sobre algo que te hace feliz"
A los 19 años, el grupo madrileño con raíces malagueñas lo ficha para sustituir a Pablo Garnelo. Sus nuevos compañeros le duplican su edad. "Pensaba que iba a ser algo temporal y me lo tomé como un curro, hasta que me convertí en un miembro más", comenta Álvaro, quien recuerda que había conocido a Álvaro y a Milky, cantante y batería de Biznaga, en un concierto de La Trinidad en 2021, sentados y con mascarillas. "Me preguntaron qué hacía en la sala si era un niño. Había ido solo y debió de parecerles una escena entrañable. Les dije que tocaba en Error 97 y, cuando necesitaron un guitarrista, me llamaron. Así de fácil: tuve una flor en el culo".
Los del Barrio del Pilar acababan de publicar el epé Voy a morirme solo —ojo a lo que ya cantaban a los 16— tras reclutar a Fío Torres (bajo) y a Nicolás Escardó (batería). El nombre del grupo remite a su época de youtubers, cuando Álvaro y Gonzalo subían vídeos chorras con apenas diez años. Ese fue el título de una grabación y lo rescataron para bautizar a la banda porque "sonaba bien". Una broma interna, no le busquen el sentido.
Álvaro tiene que desdoblarse y decide trasladar los ensayos de Error 97 desde unos locales de Atocha hasta los de Biznaga en Carabanchel. "Me recorría Madrid entero". Ahora acaba de cambiar la casa de sus padres en Peñagrande por un piso compartido con Randi Naranjo en Puerta del Ángel, también en la otra orilla del Manzanares. Su compañero tiene solo 21 años y ha producido Nadie nos recordará en Halley Music Hub.
- Pensé que se había independizado con su chica.
- No, me he ido con un colega al que conocí cuando estudiaba el grado superior de técnico de sonido. Después del bachillerato no sabía qué hacer con mi vida y tiré por ahí.
- Pese a vivir de la música gracias a Biznaga, tiene que compartir piso.
- Vivir solo en Madrid es imposible. Tengo que convivir con un colega y echo de menos la intimidad. Compartimos muchas cosas. Somos uno. Ahora bien, ha sido un cambio de vida muy loco. Llevo medio año independizado y todavía tengo que entender cómo funcionan las cosas.
- ¿Se discute más con un compañero de piso o con una pareja?
- Con un compañero de piso se discute mucho más, aunque soy un chico tranquilo al que no le gusta el conflicto.
- Error 97 llevan juntos desde 2019, de modo que no solo han cambiado su música y sus referentes, sino también ustedes mismos.
- Sí, mucha hormona en movimiento. Cambiaría muchísimas cosas del principio, pero por otra parte me da ternura ver las ganas que teníamos. Carecíamos de pretensiones y el ensayo era el evento de la semana. Eso ahora no sucede, porque empiezas a tener responsabilidades y ya no te limitas a ir a clase, estudiar y ensayar.
El resto de la banda sigue viviendo con sus padres. Gonzalo curra. Nico estudia Ingeniería Informática y Fío, Historia del Arte. Antes de este disco, habían publicado tres epés: Voy a morirme solo, ¡Apaga eso, niño! y Nada bueno, ya con la discográfica Mont Ventoux. Han sonado en salas como El Sol y en grandes palcos como el de Matadero durante el Día Europeo de la Música, donde sus jovencísimos fans opinaban sobre el grupo y su líder.
"Tiene un carácter fuerte y mucha presencia en el escenario. Esa cara de mala hostia refleja el espíritu crítico y reivindicativo de la banda", comentaban varios chavales, cuyas referencias pasaban por La Paloma, Aiko el Grupo, Amor Líquido y los citados Biznaga. También estaba allí la familia de la bajista. "El Torete es una máquina, tiene mucha fuerza y actitud", aseguraba Rosa, la madre de Fío, tras asistir a un concierto "espectacular".
Error 97 gana en la distancia corta: sala pequeña y público sudoroso. En directo, su pop se encabrita y, sin ser punks, aumentan sus revoluciones roqueras. María, la hermana de Fío Torres, está orgullosa de verlos tocar en un escenario tan grande: "Lo hacen con pasión y tienen muchísimos fans". Presume de bajista y le encantan las letras: "Son críticas, reales, hablan sobre los barrios y conectan con sus seguidores".
En los garitos, la chavalada se rinde al pogo, mientras que el Torete canta: "Torturaré a los de 30, mataré a los de 40". Quizás, como les sucedía a Los chicos del maíz de la película, a ellos también les llegue la hora. "Me gustaría seguir cantándola. Hay que ser fiel a lo que un día decidí que era una buena idea". Álvaro explica que es una versión de Poder juvenil, del grupo Concepción Glory Boys. "Un temazo".
Esa condición efímera está presente en su último disco, cuya gestación se retrotrae a 2022, cuando comienzan a tomar forma las primeras canciones. Álvaro siente que Nadie nos recordará quizás se ha quedado viejo nada más publicarse. "El proceso de grabación se nos hizo demasiado largo. El gran recuerdo y Frío en la ciudad las compuse antes de estar en Biznaga", recuerda Torete, quien considera que Error 97 es "mi vía de escape" y "la forma que tengo, con mis colegas de toda la vida, de soltar nuestra puta mierda sin ningún tipo de pretensión".
"Me gusta hablar de problemas contemporáneos, pero sin ser demasiado explícito: ¿puedo contarlo de otra forma?"
- Al margen de Biznaga, ¿no preferiría petarlo ahora con Error 97?
- Es la gran pregunta. Sería precioso compaginar dos proyectos de éxito, pero es imposible. Si no existiera Error 97, yo no estaría en Biznaga. Si no estuviera en Error 97, no habría ido al concierto de La Trinidad ni habría conocido a Álvaro y a Milky. Y, a lo mejor, si no estuviera en Biznaga, no se habría hecho el disco Ahora. Todo es una rueda.
- Se siente identificado con el mensaje de Biznaga, pero Error 97 es su altavoz.
- En Error 97 hago y deshago. Me gusta hablar de problemas contemporáneos, aunque sin ser demasiado explícito: ¿puedo contarlo de otra forma? El mensaje de Ahora es más directo, pero Jorge [letrista de Biznaga] consideraba que en este momento había que decirlo así. Personalmente, para abordar el tema de la vivienda me gusta más Espejos de caos que El futuro sobre plano. Volviendo a la pregunta, Error 97 es mi banda y siento que soy una parte imprescindible de Biznaga. Si dejo el grupo, creo que Biznaga también lo dejaría.
- ¿¡Cómo!?
- Sí. Cuando publiquen el próximo disco y terminen la gira correspondiente. Contratarían a otro guitarrista, pero sería una putada muy grande, porque ha habido una química increíble conmigo. Tras la marcha de Pablo, creo que les haría mucho daño volver a pasar otra vez por una situación similar. Ahora, con el nuevo álbum, estamos creando otra vez algo mucho más grande que nosotros mismos.
- ¿De qué habla el nuevo disco de Biznaga?
- No hay ni una letra, aunque ya tenemos las melodías de siete canciones y son una puta locura.
- Siempre se ha mostrado humilde, pero ahora ha sacado el ego o la sinceridad.
- Bueno, seguramente no se acabaría Biznaga, ya me entiendes. Eso sí, por una cuestión de salud mental, no querrían tener que volver a buscar a otra persona y que la química se fuese a tomar por culo.
Álvaro Casado matiza el comentario de que "Carolina Durante ha hecho mucho daño". Porque fue un fan y porque tiene amigos en la banda. "Quiero decir que cuando petaron salieron 800 grupos iguales y todos los sábados tocaba en la Wurlitzer uno nuevo que se parecía a Carolina Durante". Error 97 llegaron a compartir escenario con ellos. "Juan Pedrayes, el batería, produjo el epé Nada bueno y en 2024 nos apadrinaron en un concierto. Somos colegas y nos llevamos de puta madre", deja claro Torete.
Más tarde, mientras apura un vaso de agua en un bar de Carabanchel antes de ensayar con Error 97, retomará el tema mientras habla de la canción Invisible. "Al principio nos metieron muchísima caña por parecernos a ellos. Incluso en las redes sociales alguien llegó a comentar que yo cantaba igual que Diego Ibáñez", recuerda Torete, que defiende su actitud en el escenario, "cantando y tocando con toda la rabia que tengo".
David Saavedra, en una crítica en la revista Rockdelux, los ve "como parte de esa novísima generación de bandas que reacciona contra la falsa cultura del éxito que ha adulterado el indie hasta convertirlo en un circo turbocapitalista de apariencias y espejismos filtrados en stories de Instagram". El periodista también agradece que Diego entregue "a corazón abierto" las canciones de "confusión sentimental", con tal honestidad que parece que "te lo está contando como vivido por primera vez". Angustia, autoexploración, descontento…
"Intento escribir letras más motivadoras u optimistas, pero me cuesta"
- ¿Cómo han evolucionado las letras de Error 97 desde sus inicios?
- Han evolucionado en la misma línea temporal que mi forma de ver el mundo. O sea, han crecido igual que yo. Me considero un catetillo porque soy muy negado para leer. La única toma de arte que tengo es la música. La música y lo que veo a mi alrededor: mi barrio, mis amigos, mi familia y lo que me sucede. En las canciones hablo de mí, porque lo que me pasa a mí les pasa a todos los chavales.
- ¿Hay una visión pesimista de la vida o de la vida que le ha tocado vivir?
- Sí. Soy una persona muy sentimental y me llevo todo a las entrañas. Cuando me siento a escribir, es mucho más fácil hacerlo sobre algo que te conmueve y te pone triste que sobre algo que te hace feliz. Intento escribir letras más motivadoras u optimistas, pero me cuesta. Es difícil hablar de que todo está bien, porque no me siento así.
- ¿Es más feliz de lo que reflejan sus letras?
- Sí. Me considero una persona feliz, aunque soy bastante rayado.
- En las letras hay angustia, descontento, frustración. ¿Va ligado a ser adolescente?
- No, va en la persona y es intergeneracional. Hay muchas cosas que me parecen muy tristes y me hacen sentarme a escribir. El gran recuerdo nació de una frase que nos dijo en un bar Mario del Valle, guitarrista de Carolina Durante: "Chavales, me encanta lo que hacéis. Lo mejor es que todavía se os ve el brillo en los ojos cuando tocáis. Eso lo vais a perder en algún momento". Y así fue, porque uno se hace mayor, el cuento de Disney ya no es tan bonito y "el brillo en mis ojos se apaga".
- Pero con 22 años…
- Yo estoy en un momento dulce y soy un privilegiado, porque vivo de la música y he dejado la casa de mis padres, pero ninguno de mis colegas disfruta de esa situación. Antes actuar en la Wurli era la hostia y ahora tocar es un curro.
- ¿Y con Error 97?
- Es diferente. Con Error 97 quiero pasármelo bien y voy más relajado. Con Biznaga es un curro y hay que cumplir. En la furgoneta hay siete sueldos que pagar.
- Pese a la diferencia de edad, comparten problemas.
- Sí, exactamente la misma mierda. Y cuando salimos de fiesta las dos bandas, hablamos de lo mismo.
- ¿Cuándo se va a solucionar esto?
- No lo sé. Tengo 22 años y lo único que puedo hacer es cuidar a mis colegas, ser generoso con el comercio local, defender mi barrio, organizarme y dar amor a la gente que quiero y que me sigue. Sin embargo, veo a mis amigos de mi generación y tienen curros de mierda que no tienen nada que ver con lo que estudiaron, mientras piensan en estudiar otra cosa que no les gusta para aspirar a tener un trabajo mejor pagado en el futuro. Esa es la realidad de la juventud en España. Por eso me pongo en su lugar y escribo canciones como Los mejores años de mi vida.
- ¿Tocar con Biznaga le ha hecho madurar?
- He madurado una barbaridad porque es una escuela brutal. Confiaron en un chaval de diecinueve años y yo he aprendido mucho de ellos.
- ¿Y han madurado también sus letras?
- Antes las escribía en 15 minutos y ahora las trabajo más. Las letras han cambiado porque también lo ha hecho mi vida: el trabajo, las responsabilidades, otra forma de ver la música…
- Aunque sigue siendo valiente a la hora de hablar de sentimientos, o sea, de amor y relaciones.
- No temo ser cursi ni abrirme. Soy así. No tengo problema en decirle a alguien que la quiero. Si maquillara las cosas, sería un impostor. Me gusta ser yo mismo escribiendo y tocando.
- Pese a que no son explícitos, en Error 97 también hay crítica y mensaje.
- Sí, somos personas politizadas. Aunque no diga "Madrid será la tumba del fascismo", está claro de qué palo vamos. Si hay un símbolo político en el escenario, como la chapa a favor de Palestina que lleva Fío, todos estamos de acuerdo. Y en Barrio del Pilar, por ejemplo, denunciamos la imposibilidad de un chaval para acceder a una vivienda. Pero no me siento y digo: "Voy a escribir algo político". Me sale. En la música hay que mojarse.
- En esa canción también dice: "Y el poco dinero que tengo / lo voy a quemar". Aunque usted es muy joven, ¿esa frase entronca con la imposibilidad de poder comprarse un piso y, por tanto, con disfrutar el día a día sin pensar en el mañana?
- Yo no soy la norma, porque trabajo en lo que me gusta, me va guay y me puedo permitir ahorrar dinero. Lo habitual es que mis colegas ganen 700 euros, gasten 20 cuando salen y, al vivir con sus padres, intenten ahorrar algo por si un día pueden comprarse algo.
- En Invisible se estrella contra la realidad: "Al igual que otras veinte bandas / en algún momento seremos invisibles [...] / Nadie nos recordará".
- Es un guiño a las bandas ahijadas de Carolina Durante. La escribí pensando en el rasgo egocéntrico y pretencioso del artista que busca el éxito y siente que no lo va a alcanzar. Ayer eras la hostia ante 200 personas que cantaban tus canciones y hoy eres un tío normal.
- ¿Son los portavoces involuntarios de una generación, concretamente la Z?
- El otro día invitamos a nuestros seguidores en Instagram a la presentación del disco en un concierto acústico, sin altavoces, en la Dehesa de la Villa. De repente aparecieron muchísimas personas, empezó a llover y siguieron allí. Fue precioso. Eso me hizo pensar que la gente de nuestra edad nos tiene en cuenta. Un chaval de veinte años nos escucha hablar de nuestras mierdas y se siente identificado.
- En Rendirse canta: "El pasado que quema el presente. / Son las mismas historias de siempre. / Autoestima en lucha. / Constante inseguridad".
- Es muy humano y universal. He aprendido muchas cosas de mí escribiendo. A veces, pienso: "Hostia, aquí me he abierto una herida yo solo". Rendirse habla de cómo puede afectarte el pasado de una persona de la que te estás enamorando, o sea, de cómo el pasado te jode la relación que estás construyendo.
- ¿Y cómo cree que evolucionarán sus letras en el futuro?
- Me gustaría abrirme en canal e investigar otros lenguajes y otras formas de decir lo que siento. Lo importante es aprender y estoy descubriendo música constantemente. Llevo dos años muy loco con The Clash, estoy a tope con At the Drive-In, ahora me he puesto con Pavement. ¿Más contemporáneos? High Vis y Royal Headache. Soy muy de grupos guiris, aunque me gustan los madrileños Plastic Meat.
- ¿Cuándo lo apodaron el Torete?
- Hace tres años, en un bolo de Biznaga y Bala en Hell Dorado, en Pamplona. De repente, un tío me gritó: "¡Torete, Torete!". Yo no lo entendía y cuando se lo comenté a mis compañeros se descojonaron. Luego me enseñaron una foto del protagonista de Perros callejeros y, al ver que me parecía, me dijeron que ya me había quedado con ese nombre. Nos venía de puta madre, porque el cantante de Biznaga también se llama Álvaro y así no hay confusiones. Ahora todo el mundo me llama Torete, menos mi familia y mi novia.
- Cancelaron el concierto de presentación en la Sala El Sol, previsto para el 6 de marzo, por un problema de salud de Nico, lo que también retrasó la gira.
- Sí, pero ya está recuperado. Este sábado 2 de mayo tocamos en València (Ca Revolta), el 9 en Lugo (FaCeLa Fest) y, a partir de ahí, habrá muchas más fechas que pueden consultarse en nuestra cuenta de Instagram. En Madrid nos gustaría tocar en El Sol, aunque está todo tan petado que presentaremos el disco el 6 de noviembre en Copérnico. Lo bueno es que, como la sala es más grande, podrá vernos más gente. Estamos muy contentos.





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