La noche del bisonte: la contención de 'Los domingos' triunfa en los Goya ante la potencia de 'Sirat'
El compromiso de los cineastas quedó claro en la gala de los Goya, donde prácticamente todos los asistentes lucieron chapas de Palestina libre y en la que se premiaron trabajos arriesgados y vinculados a la realidad de la discriminación y la marginación en el mundo.

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La contención de Los domingos venció a la potencia de Sirat. Los mismos académicos que eligieron la película de Oliver Laxe para que representara a España en los Oscar, prefirieron, sin embargo, reconocer el discurso de la película de Alauda Ruiz de Azúa, una historia que apuesta por la equidad y que, precisamente, por ello ha recibido sus mayores críticas y sus más encendidos elogios.
Ganadora a la mejor película, a la mejor actriz para Patricia López Arnaiz, a la actriz de reparto para Nagore Aramburu y con dos Goyas para Alauda Ruiz de Azúa, Los domingos hará historia por convertir a la cineasta en la cuarta mujer que gana el premio a mejor dirección en 40 años -tras Pilar Miró, Isabel Coixet e Icíar Bollaín-. Un número para cuatro décadas de reconocimientos que revela la desigualdad en que han vivido las mujeres del cine, todavía lejos de la paridad.
"Un día nefasto y triste"
Pero toda la felicidad de los ganadores y, en este caso concreto, de las mujeres cineastas, no pudo borrar el dolor por "un día nefasto y triste", tal y como dijo Luis Tosar al comienzo de la noche. El ataque a Irán, el genocidio de Gaza, el maltrato inhumano del Gobierno de Trump a los inmigrantes y tanta violencia y conflictos que asolan hoy el mundo fueron los auténticos protagonistas de la ceremonia.
Una gala en la que los premios estuvieron muy repartidos y que brillaron muy especialmente con las intervenciones de Susan Sarandon, Goya Internacional, y Gonzalo Suárez, Goya de Honor. Él fue quien recordó que todo había comenzado con nuestros ancestros pintando bisontes y él fue, quien, haciendo gala de su ingenio y de su gran sentido del humor, reconoció que ahora se daba cuenta de que "el bisonte soy yo".
"El cine es el último reducto con el que podemos soñar despiertos", dijo y sentenció: "Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad". Y la realidad es desoladora, tanto que pareciera que hubiésemos regresado a los tiempos de aquellos artistas y cazadores de la prehistoria.
Necesitamos, sin duda, "la lucidez moral" a la que se refirió Susan Sarandon con sus palabras, en las que agradeció la postura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y "de muchos artistas de este país".
Premios comprometidos
El compromiso de los cineastas quedó claro anoche en la gala de los Goya, donde prácticamente todos los asistentes lucieron chapas de Palestina libre y en la que se premiaron trabajos arriesgados y vinculados a la realidad de la discriminación y la marginación en el mundo.
Los académicos premiaron la humanidad de José Ramón Soroiz, por su trabajo en Maspalomas, dando voz a los homosexuales que se ven obligados a volver al armario si tienen que ingresar en una residencia. Reconocieron con tres Goyas (dirección novel, actriz revelación y actor de reparto) la película Sorda, que muestra, como dijo su protagonista "la violencia obstétrica, la de la no comunicación y no visibilidad" de las personas sordas. "Sin comunicación no hay respeto y sin respeto somos un fracaso cultural como sociedad", señaló la actriz, que cerró su discurso con un "No a los genocidios y feminicidios, y sí a la empatía".
Tuvieron también premio el sentido del humor de La cena, mejor guion adaptado, con el que se reconoció la valentía y humanidad de los perseguidos en la dictadura franquista, y el amargo y clarividente retrato de Decorado, de Alberto Váquez, mejor película de animación y, por cierto, quinto Goya para una de sus productoras, Chelo Loureiro, otro triunfo para las mujeres cineastas.
Soñar despierto
La 40 gala de los Premios Goya fue, además, la fiesta en la que, por fin, cantó Fernando Méndez Leite, presidente de la Academia de cine, que subrayó la "buenísima salud del cine español", mencionó todas las nominaciones (Oscar, Globos de Oro…) y todos los premios (Berlín, Cannes, San Sebastián…) conquistados este año por las producciones nacionales y que, mostrando al mundo que los profesionales del cine son artistas, pero ante todo son seres humanos reconoció que era una noche de fiesta, pero era inevitable llamar a la "reflexión sobre la preocupante situación de desprecio a los Derechos Humanos que se está produciendo por doquier y por el poder político". Y recorrió la siniestra lista de horrores que nos rodean: "El genocidio de Gaza, la brutal persecución de inmigrantes y disidentes en EEUU, la represión y encarcelamiento de mujeres en Irán, Afganistán y en otros lugares, y los continuos bombardeos sobre la población de Ucrania, entre otros muchos desmanes en distintos puntos de nuestro degradado mundo".
Que el cine no va a arreglar todo esto también lo dijo, pero como recordó Gonzalo Suárez, todavía con el cine podemos soñar despiertos.

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