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La novela negra también tiene sentimientos

Roger Jon Ellory es la estrella del Barcelona Negra. El autor inglés defiende las emociones del lector junto a los crímenes

PAULA CORROTO

"Lo más importante de una novela es que evoque una emoción en el lector. Por eso escribo dramas humanos, siento que con ellos puedo pintar el espectro total de las emociones. Y, además, este lienzo de sentimientos es el que hace que recuerdes un libro semanas después de haberlo leído". El escritor Roger Jon Ellory (Birmingham, Inglaterra, 1965), la estrella del festival Barcelona Negra, que comienza el próximo lunes, revela así a Público el motor de su trabajo. Es el catalizador que se halla dentro de sus nueve novelas publicadas hasta la fecha en su país y que van más allá de una superficie cubierta por el crimen, la sangre y la violencia. Ellory escribe género negro, sí. Pero con corazón. Y la fórmula le ha dado resultado. En Inglaterra ya se ha convertido en todo un best seller ganador de los premios más prestigiosos del policiaco.

Con esta propensión a bucear en los sentimientos del ser humano no es de extrañar que su primera novela publicada en España, Sólo el silencio (RBA), un drama sobre secuestros y asesinatos de niñas, que transcurre en el sur de EEUU, en la época de la Gran Depresión, esté dedicada a Truman Capote, su escritor favorito. "Mi intención con esta historia era que el lector pudiera sentir algo como lo que sintió cuando leyó A sangre fría [Truman Capote] o Matar a un ruiseñor, de Nelle Harper Lee. Es un drama sureño dulce, húmedo, intenso y claustrofóbico en el que el espíritu indomable del ser humano se enfrenta a todo tipo de sucesos extraños", explica Ellory. En esta historia no hay una investigación policial en toda regla. No es la historia de un asesino. "Es el efecto que las acciones del asesino tiene sobre la gente que se ve afectada por ellas", recalca el escritor. Es el retrato del dolor, del sufrimiento, de los traumas y de cómo un asesino en serie puede destrozar la vida de una persona sin matarla.

Ellory: "Quería que el lector sintiera lo mismo que con 'A sanger fría'"

El hecho de que la novela transcurra en un pueblecito de EEUU en la ficción se llama Augusta Falls, trasunto del real Folkston parte de la conexión casi mística que el británico tiene con Norteamérica. En realidad, todas sus historias están ambientadas en tierra yanqui. "Creo que tiene que ver con la pérdida de la inocencia de la cultura americana. Crecí viendo series como Starky y Hutch, Kojak y ese tipo de cosas. Me gustaba la atmósfera, su diversidad cultural. EEUU es un país nuevo comparado con Inglaterra y me parecía que había mucho más color y vida en su sociedad. Voy mucho allí y siempre tengo la sensación de llegar a casa", comenta Ellory. A ello se une la facilidad para tomar distancia con respecto a la historia y así estar mucho más atento a los detalles. "Como extranjero nunca pierdes la sensación de ver las cosas por primera vez. Escribir de cosas cercanas puede limitar mucho tu trabajo", afirma.

En Sólo el silencio, el protagonista es Joseph Vaughan, personaje que el lector conoce de niño cuando su padre acaba de morir. A través de las páginas, Vaughan crece, comienza a escribir impulsado por la fe de su profesora en él, se enamora y asiste a ver cómo su madre es internada en un psiquiátrico. Mientras tanto ve cómo a su alrededor aparecen cadáveres descuartizados de niñas de apenas 10 años. Su trauma le obligará a huir a Nueva York, donde será acusado de estas muertes y será recluido en prisión durante 14 años.

"Todos escribimos de nuestras experiencias personales"

A excepción de los crímenes, la vida de este personaje recuerda someramente a la propia biografía de Ellory. Nunca conoció a su padre y su madre murió cuando aún no había cumplido los 10 años. A los 17 ingresó en la cárcel acusado de caza furtiva. "¿Cuánto hay de autobiográfico en la obra de un escritor? Esta es la pregunta perenne. Yo creo que lo que escribimos son extensiones de nosotros mismos, y esas extensiones nacen de experiencias personales. A mí siempre me fascinó la psicología humana. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Y la cárcel fue una oportunidad para ver otros aspectos de la condición humana", reconoce el británico.

El esfuerzo para superar situaciones adversas también está detrás de los temas recurrentes de sus novelas: la justicia, la redención "y el hecho de que somos básicamente buenos, que hay siempre luz al final del túnel", admite. De ahí que finalmente se haya especializado en el género negro: "Me da la oportunidad de poner a las personas en situaciones difíciles. Es un género que lo admite todo. Puedes tratar la honestidad, la ética, la justicia, la ley. Puede ser también una historia de amor o una historia familiar. Pero, además, lo que haces es quitar la chapa que cubre a la sociedad y mirar realmente lo que hay dentro. Otros géneros podrán hacerlo, pero no creo que otro lo haga de forma tan completa como un crimen", asegura.

"Pero escribir de cosas cercanas puede limitar mucho tu trabajo"

Si en la novela el personaje de Joseph Vaughan lucha por convertirse en escritor, la vida de Ellory también puede definirse por su estoicismo para llegar a las librerías. Tras su periplo en la cárcel y ser el guitarrista de la banda The Manta Rays, en 1987, con 22 años se lanzó con furia a la escritura. Entre ese año y 1993 escribió 22 novelas. Nunca paró, a excepción de los tres días que duró su proceso de divorcio. "¡Estaba empecinado! Creía que tenía algo que contar. Escribía primero a mano y luego pasaba los textos a una máquina de escribir. Después me compré un Amstrad que se calentaba en media hora", recuerda. Envió todas sus novelas a editoriales y agentes literarios. Todas fueron rechazadas. Con su autoestima por los suelos, lo dejó.

Su regreso estuvo marcado por el 11 de septiembre de 2001. El escritor reconoce que aquel día no podía dejar de pensar en las 3.000 personas que acudieron a trabajar por la mañana y jamás regresaron. "Mi madre decía que encontrar tu vocación en la vida era el secreto de la felicidad. Ese día me di cuenta de que cuando más feliz había sido en mi vida fue cuando escribía. Por eso volví. Llegué a la conclusión de que no lo había intentado lo suficientemente duro", apostilla.

Después, paradógicamente, todo fue rodado. Tras ser aceptada por la editorial Orion, su primera novela Candlemoth (2002) se convirtió en un éxito que disparó su figura. Y en toda esta década, Ellory ya ha publicado nueve novelas y Sólo el silencio será llevada al cine por el director francés Olivier Dahan con un guión escrito por él. Como bien dice Ellory, quizá sí haya siempre luz al final del túnel.

Éxito
El ‘krimi’, como se conoce en Alemania al género negro, lleva más de una década celebrando su éxito en este país. No sólo las librerías tienen su espacio dedicado al policiaco, sino que los periódicos también han creado una sección sobre la literatura de crímenes dentro de las páginas de Cultura. Entre los escritores con más éxito se encuentra Zoran Drvenkar, de quien se acaba de publicar en España su novela ‘Sorry’.

Frialdad
Las novelas negras alemanas son glaciales. A excepción del ‘hard boiled’ norteamericano, donde brota lo pasional, apenas hay lugar para las relaciones personales. El estilo también adopta esta frialdad: los diálogos son menos fluidos y hay más espacio para la reflexión de los personajes.

Nazismo
Los desesperados años treinta en el país centroeuropeo, con el ascenso del partido nazi y Adolf Hitler al poder, también protagonizan muchas de estas novelas. Uno de los últimos libros en ser publicado en España con este telón de fondo es ‘Sombras sobre Berlín’, de Volker Kutscher. Ambientado en el Berlín de 1929, lleno de bares y burdeles, un policía debe enfrentarse a la aparición de cadáveres torturados. Es el reflejo de una época decadente que los alemanes aún no han olvidado.

Sexo
Como reconoce el escritor alemán Veit Heinichen, en la novela negra alemana son muy comunes los delitos sexuales. Desde violaciones a pederastia. Mientras que en los países mediterráneos el crimen organizado suele estar más presente, los alemanes retratan asesinatos que ocupan los tabloides más sensacionalistas. En ‘Sorry’, Drvenkar aborda la historia de una secta pederasta que viola niños desde hace años.