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¡Olé San Fermín!

Un encierro en Sevilla corona el deliro de 'Knight & Day'

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Knight & Day forma parte desde la noche del miércoles de ese incipiente subgénero que es la mixtura folclórica española. Tras las vírgenes ardiendo al estilo fallero en las calles de una Sevilla engalanada de Semana Santa (Misión Imposible II, también con Tom Cruise como cooperador necesario), ahora es el turno de los toros recreados por ordenador embistiendo a mozos con pañuelo rojo al cuello en las inmediaciones de la Giralda.

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La Fox invitó al estreno mundial en Sevilla de Knight& Day, la comedia de acción protagonizada por Tom Cruise y Cameron Diaz, a un plantel que destilaba folclorismo andaluz por los cuatro costados. Aunque era la puesta de largo de una superproducción preñada de glamourhollywoodiense, en el teatro Lope de Vega se respiraba más un ambiente de tendido de sombra que de alfombra roja.

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Cruise es un agente secreto que mata malos mientras seduce a Cameron

Allí estaban Curro Romero, la duquesa de Alba, Los Morancos, María del Monte, Agustín Bravo.... Y todos también Antonio Burgos, quizás el más distinguido guardián de la sevillanía vieron saltar al albero a un insólito morlaco cinematográfico. Lo imposible se consuma en el tramo final, cuando el agente secreto Roy Miller (Cruise) y su enamorada June Havens (Cameron) peor lo tienen frente al malo de la función, el "traficante de armas español" Antonio Quintana (Jordi Mollà). La acción se traslada entonces a España. Un rótulo lo corrobora: "Sevilla, Spain". En las butacas resuena un aplauso.

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Acto seguido, un murmullo. Gigantes y cabezudos corretean entre mozos con atavío pamplonica. Roy Miller sortea las dificultades a bordo de su Ducati. Antonio Quintana observa la escena tras una ventana y se dirige malévolamente a June Havens: "Hoy se celebra San Fermín se ahoga un carcajeo contenido en el tendido del Lope de Vega. ¿Has visto alguna vez una corrida de toros?". La secuencia, por supuesto, incluye a Tom burlando en moto morlacos en el coso, con los tendidos prendidos de entusiasmo. Qué faena.

En las butacas hubo murmullosde sorpresa anteel popurrí folclórico

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Knight & Day es, en su mejor definición posible, el argumento de El caso Bourne con el tono de Mentiras arriesgadas. Retírese la intensidad y plasticidad de la primera y la acción salvaje con suave aroma de humor autoparódico de la segunda. Ahí tienen a Miller, infalible agente secreto confundido por la CIA con un traidor, matando malos mientras alaba el gusto en el vestir de June, a la que se le hace la boca agua con el galán mientras grita pidiendo auxilio. Ambos se dedican a proteger "el céfiro", una fuente de energía eterna que despierta el interés de un narco español con complicidades en la CIA. Lo típico. La película sólo abandona su absoluta previsibilidad en una sucesión delirante de giros de última hora que consiguen que se añore la previsibilidad.

La velada, al margen de la película, regaló postales para el recuerdo. El photocall previo al estreno pasó del posado de melaza Tom Cruise y Katie Holmes, en amoroso intercambio de besitos al de ácido lisérgico: Tom Cruise, Cameron Diaz y en medio, sonrisa congelada, la duquesa de Alba. Luego fue el turno de Curro Romero y señora.

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De la presentación de la cinta se encargó Fran Rivera, que despachó con desenvoltura el trance de traducir con un inglés que él mismo calificó de limitado los agradecimientos de Tom y Cameron a Sevilla. Ambos dijeron que volverán. Quizás el 6 de julio, para el chupinazo.

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