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Paolo Taviani: "Estos actores, la mayoría asesinos, han aportado la experiencia terrible de su vida"

Los hermanos Taviani indagan en los conceptos de libertad, traición y asesinato en 'César debe morir', rodada con los reclusos de la cárcel de máxima seguridad de Rebibbia

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'Estos actores, la mayoría asesinos, han aportado la experiencia terrible de sus vidas'. Paolo y Vittorio Taviani, en complicidad con sus actores, presos de máxima seguridad de la cárcel de Rebibbia, en Roma -la mayoría miembros de la Mafia, la Camorra y la ‘Ndrangheta-, han firmado una película que indaga en conceptos como la libertad, la traición, la amistad y el asesinato, y que se sirve del 'Julio César' de Shakespeare para ello. 'César debe morir', que se estrenó ayer, ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, dos Premios David di Donatello a Mejor Película y Mejor Dirección y representa a Italia en la carrera por el Oscar. Con el filme se abre el 5º Festival de Cine Italiano de Madrid, que ha concedido a la pareja de octogenarios directores un premio a toda su carrera.

Rodada en su mayor parte en blanco y negro, aunque con momentos en color, la película narra el proceso de ensayos de estos presos dentro de la cárcel para levantar un montaje teatral sobre el texto de Shakespeare. Recitadas en los diferentes dialectos que hablan los reclusos, las palabras que el dramaturgo inglés puso en boca de César, Casio, Bruto o Marco Antonio se reinterpretan, adquieren una verdad nueva, una autenticidad poderosa y un sentido intenso. 'Rodando la escena del asesinato de César, colocamos a los actores y les dijimos: 'Ahora, buscad dentro de vosotros y encontrad el furor del asesinato'. Hubo un momento muy embarazoso, un silencio', recuerda Paolo Taviani  (81 años), que ha venido a presentar la película a Madrid sin su hermano mayor, Vittorio (83), que se encuentra promocionando el filme para los Globos de Oro. 'Vittorio y yo nos miramos. ¿De verdad estamos enseñando cómo asesinar a todos estos hombres? La mayoría son asesinos, son ellos los que nos tienen que enseñar a nosotros'.

'Una escena como esta era importante para ellos porque les permitía sacar la fuerza de la parte trágica de su existencia y, por un momento, también se podían librar de ello', añade el cineasta, que explica cómo rodaron también a un preso escribiendo una carta a su mujer, donde la rogaba que fuera a verle al estreno de la función y le decía: 'Porque mientras estoy actuando, puedo perdonar'.

'¿De verdad les estamos enseñando cómo asesinar? La mayoría son asesinos'

Imaginar a estos dos directores, de más de ochenta años, encerrados en el ala de máxima seguridad de la cárcel y rodeados de hombres condenados, algunos a cadena perpetua, por asesinato, tráfico de droga o pertenencia al crimen organizado, es emocionante. Pero lo que provoca auténtica conmoción es escuchar a estos actores, conociendo su historia, decir algunos de los diálogos de la obra. 'Yo le amaba, pero César quería ser un tirano y por eso le he matado' es una de las frases más célebres de este texto. La dice Bruto junto al cadáver de César y en la película de los Taviani la pronuncia Salvatore Striano en su dialecto napolitano.

'Al rodar vimos en los ojos de este hombre que no estaba actuando, decía algo que pertenecía a su propia vida. Igual que cuando Marco Antonio dice que Bruto es un hombre de honor. Un hombre de honor es la definición de un mafioso. Es una coincidencia, pero él lo recitaba con la conciencia de formar parte del mundo de Shakespeare. Estos hombres conocían esta historia de traición, de engaño... conocían a estos personajes de hace 150 años'.

Rodada en 'un plató del absurdo, la cárcel', los Taviani decidieron trabajar en blanco y negro porque 'nos producía horror pensar en entrar en una cárcel así con el color, parecía muy de televisión. Preparamos todo mucho, los programamos, pero luego todo salió de la emoción y de los momentos'.

Un fotograma de 'César debe morir'

'César debe morir' no es un documental, es una ficción rodada sobre un guion que Paolo y Vittorio Taviani escribieron aprovechando las conversaciones que mantuvieron previamente con los presos ('Todo en la película es verdad y es falso'). Fabio Cavalli, que en la cinta interpreta al director de teatro y que en la realidad trabaja como tal con presos de muchas cárceles italianas, les ayudó en el proceso de escritura de guion.

'El ser humano se modifica en la cárcel y el teatro les puede ayudar'

'El teatro es muy importante en las cárceles italianas -dice el cineasta-. No se puede hablar de redención, porque es una palabra muy grande, pero sí ayuda a los presos a vivir y a que tengan más conciencia de sí mismos. Las cárceles de Italia son las peores de Europa, en ellas hay muchos suicidios, pero hay un hecho extraño y bello, en veinte de estos centros hacen teatro. El ser humano se modifica en la cárcel y el teatro les puede ayudar'.

Los actores de 'César debe morir', que muestran un notable talento interpretativo, se unen a algunos de las últimas películas de Matteo Garrone ('Gomorra' y 'Reality'), surgidos también de prisión. 'Los italianos somos hijos de la Comedia del Arte, somos payasos, lo llevamos dentro. En este caso, nosotros hemos intentado contar con la película la emoción que sentimos cuando vimos a estos hombres actuar en prisión'.

Uno de los momentos más brillantes en la carrera del actor más brillante de la historia del cine, Marlon Brando, es el discurso ante el pueblo tras la muerte de Julio César en la película de Joseph L. Mankiewicz. Ahora, casi sesenta años después, esas palabras -'Si tenéis lágrimas, preparaos a derramarlas'- contienen una sinceridad y un dolor que llegan del interior de Antonio Frasca, el actor que las interpreta. 'Estos hombres tienen esta verdad. No digo que Antonio Frasca sea mejor que Marlon Brando, pero desde luego es diferente'.

5º Festival de Cine Italiano de Madrid

'César debe morir' ha abierto la quinta edición de este certamen, donde además de Paolo Taviani, otros directores, como Marco Bellocchio o Ivano de Matteo, se encontrarán con el público en proyecciones y charlas. Varios cortometrajes y documentales acompañan a los siete largometrajes programados en la sección principal del festival. 

Películas de los mencionados y otras de Silvio Soldini, Luigi Lo Cascio, Davie Manulli y Carlo Verone completan las proyecciones, que son gratuitas y tendrán lugar hasta el día 29 en los Cines Verdi de Madrid.