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"Los personajes pérfidos tienen más carisma"

La diseñadora Mar Hernández participará en la bienal de jóvenes creadores europeos que se celebra en mayo en Italia.

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Mar Hernández lo mismo hace muñecos de trapo que dibuja princesas rana, vikingos o niños granada. Sus obras han circulado por Costa Rica, China y Rusia. El pasado diciembre sus trabajos se expusieron junto a los de Jeremy Nichols en la galería Rivet de Columbia (Ohio) y a finales de mayo participará en la XIII bienal de jóvenes creadores de Europa que se celebrará en Puglia (Italia). También incluirá sus personajes en el libro Vector Graphics and Illustrations que RotoVision publicará en la primavera de 2009 en Reino Unido y Rockport, en EEUU.  


Tus muñecos han aparecido en Pictoplasma, D[X]I, Oddica y Rojo magazines y la revista Argh! Estás muy solicitada...
Todavía me sorprendo cuando alguien me manda un mail para comentarme que le gusta lo que hago. Me alegra que a la gente le guste mi trabajo, eso quiere decir que quizás no tenga que hacer otra cosa que me guste menos para poder vivir, o lo que es lo mismo, que quizás pueda vivir con lo que más me gusta hacer.


Has diseñado un Malota toy, un Monstruo del tirachinas, un Guerrero malo... ¿Qué te dan los personajes pérfidos?
Es cierto que he creado algunos personajes que parecen ser malotes, pero no tengo ningún especial interés en el lado malvado… Me gustan los personajes que tienen detrás una historia, y quizás los pérfidos, en ocasiones, tienen más carisma que los buenos. Mi nick es malota, de ahí que pintara un muñeco llamado ‘malota toy’. El monstruo del tirachinas lo dibujé para una publicación en Costa Rica que trataba acerca de los juegos tradicionales, así es que yo escogí el tirachinas por ser uno de los más representativos de España cuando yo era niña. El guerrero malo es una serigrafía en la que me interesaba trabajar las expresiones de los rostros. En ocasiones mi trabajo resulta hierático así que traté de dibujar personajes enfadados, con algún sentimiento de ira o similar, pero sólo como un ejercicio para aprender.


Te mueves en el campo de la ilustración, el diseño y otros trabajos de arte, como tus acuarelas enmarcadas. ¿Con cuál de las tres facetas te sientes más cómoda?
Todas me gustan y me dan satisfacciones, me gusta todo lo que tenga que ver con la creatividad, me gusta todo aquello que me permite contar cosas.Las que más rentabilidad me reportan son la ilustración y el diseño. El arte, desde el punto de vista económico, es más complicado y aquí en España no hay mucho mercado para lo que yo hago.


El pasado año fue especial para ti porque recibiste el Premio Proyecto Diseño Injuve 2007 y ganaste un concurso en Valencia gracias al que tus dibujos ilustran la portada de varios libros infantiles. ¿El balance?
Ha sido un buen año para mí, he sacrificado algunas cosas para trabajar duro en lo que hago y todo esto ha dado sus frutos. No sé si me siento una joven promesa… Promesa no y joven, creo que tampoco.


En tu obra existen varias referencias al otoño. ¿Es una época fetiche para ti?
¡Sí! Me encanta el otoño, para mi es una estación mágica.Me gustan los marrones y amarillos de la hojas que caen de los árboles, me gusta ponerme más ropa para salir a la calle y sobre todo me gustan los atardeceres del otoño, son los más bonitos del año.


Has participado en una exposición colectiva en Chicago (Flist-Art). ¿En caso de que te dieran carta blanca, qué obras mostrarías?
Si me dieran carta blanca y presupuesto, me encantaría trabajar formatos grandes y preparar algunas piezas con materiales que hoy día son inaccesibles para mí por el coste.


Tal y como está el mercado del arte en España, ¿un artista ‘emergente’ como tú puede vivir de ello?
El tipo de obra que yo realizo no tiene mucho mercado aquí en España, sin embargo sí lo tiene en EEUU, así es que quizás en unos años también tengamos aquí una serie de galerías y coleccionistas interesados en este tipo de obra. Cada vez más encontramos galerías que apuestan por este tipo de trabajos. Iguapop Gallery, en Barcelona, y Subaquatica, en Madrid, son dos buenos ejemplos.