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El primer ladrido

No es broma: Tom Waits actúa hoy en España por primera vez. Más de tres décadas después de lanzar su primer disco, su voz agrietada retumbará en el Kursaal de Donosti. 

VÍCTOR LENORE

El sueño de todo artista es transformar su nombre en adjetivo. Hace mucho que Tom Waits lo ha conseguido. Un musiquero dice que tal canción es “muy Waits” como un cinéfilo afirma que una escena es “muy Tarantino”. Por eso su visita –hoy en Donosti, el 14 y 15 de julio en Barcelona– es un acontecimiento. Debutó en 1971 y hoy sigue al máximo nivel creativo. He aquí unas claves para entrar en su universo.  

No lo tuvo fácil. “Mi padre fue el diente malo de la sonrisa. Cuando yo tenía once años nos dejó para poder sentarse a oscuras en un bar y beber güisqui Glenlivet. Fue un fugitivo y un buen contador de historias”. Waits se mantuvo fiel a estos rasgos del perfil paterno hasta que encontró a su mujer, Kathleen Brennan, con quien se casó el 10 de agosto de 1980. Brennan era revisora de guiones de Coppola y ha contribuido a muchas piezas de Waits. Entre otras cosas, tuvo tres hijos con él, le quitó del alcohol y limó el lado enfermizo de sus canciones. “Dice que me dejará si vuelvo a escribir una letra en la que alguien pierda un dedo”. Autorretrato final: “Mi vida es como la de un controlador aéreo: momentos aburridos salpicados por ráfagas de pánico. A veces estoy flotando en un campo de azucenas y poco después el viento me arranca la piel a tiras”.

Describe a James Brown como “meter los dedos en un enchufe”. Disfruta a Thelonious Monk porque “suena como un niño recibiendo clases de piano”. Adora también a Lounge Lizards: “Hacen  jazz tocado a volumen punk-rock. La primera vez que los escuché tuve que irme más allá de la puerta”.

Le gusta el Frank Sinatra intimista, pero tiene tendencia a las experiencias extremas. Una noche en casa de Coppola se le ocurrió decir que no conocía el aria Nessum Dorma. “Me llevó a la gramola que tenía en la cocina. Escogió el disco y me dejó solo. Fue como dar un cigarrillo a un niño de cinco años. Me puse azul y lloré”.

Otro de sus grupos de cabecera son The Pogues, de los que admira que “cantan como soldados en un día de permiso”. ¿Su sonido favorito? “El beicon en la sartén: es casi como el vinilo”.

También ha revelado los instrumentos preferidos de su colección. “Primero diría el Chamberlain: un sintetizador primitivo analógico que tiene 60 registros pregrabados: desde la voz humana hasta caballos galopando. También me encanta el violín Stroh: tiene pegada una especie de trompeta. Lo usaban las orquestas para tocar desde el foso y que se oyese en los palcos”.

Todo esto son pistas, pero haría falta medio libro para intentar definir cómo suena él. Aquí sólo podemos adelantar que habría que usar las palabras blues, bar, vulnerable, vagabundo, visceral, herrumbroso y melancólico.

Anunció el tour Glitter &  Doom (purpurina y maldición)  colgando en Youtube la parodia de una rueda de prensa.  El metraje incluye risas falsas, chistes sobre madres y la teoría de que escogió las ciudades donde toca siguiendo la forma de una constelación. Ya ha completado las fechas de Estados Unidos. La crítica ha sido unánime en aclamarle. En Internet pueden encontrarse repertorios de los conciertos, entre los que destacan canciones como Rain Dogs, Anywhere I Lay my Head o Downtown Train. La prensa advierte que reinventa sus clásicos, alejándolos de las versiones grabadas. Para el Kursaal de San Sebastián ya no quedan localidades. En el Auditorio del Fórum de Barcelona aún hay disponibles 150 entre los dos días.

Jesús Miguel Marcos

Enrique Bunbury, que publicará nuevo disco tras el verano, acudirá el 14 de julio a ver a Tom Waits en el Auditori del Fórum de Barcelona.

¿Qué espera ver en el concierto de Tom Waits?
¡Qué más da! ¡Que cante, que yo escucho! No espero nada, sólo ver en directo a Tom Waits: ¿Te parece poco?

¿Merece la pena pagar 100 euros por verle?
A mí sí. Todo depende de quién te gusta y cuánto.

¿Qué es lo que más destacaría de la música de Tom Waits?
Me gustan todas sus etapas: Asylum, Island y Anti. Creo que desde Island empezó un camino donde realmente encontró un forma de producir y grabar álbumes de forma absolutamente personal y única.

¿Qué le parece que sea la primera vez que Tom Waits actúa en España?
Me parece muy bien, nunca es tarde. Además, vive muy lejos y supongo que hasta ahora le habrá dado pereza.

¿Le ha influenciado Tom Waits en su música? ¿En qué sentido?
Claro que sí. Creo que escuchando canciones concretas de mis últimos cuatro álbumes -Pequeño, Flamingos, El viaje a ninguna parte y Hellville de Luxe- puedes descubrir qué disco de Tom Waits escuchaba en ese momento.

El madrileño Remate, que ya tiene listo su quinto disco, Safe & Sound (sale en octubre), acudirá al concierto de Tom Waits hoy, en el Kursaal de Donosti.

¿Qué espera ver en el concierto de Tom Waits?
Algunas de sus increíbles canciones reinterpretadas, la excitación de verle generar en gerundio un show.

¿Merece la pena pagar 100 euros por verle?
Seguro, no me cabe duda, otra cosa es tener ese dinero para gastarlo en un concierto.

¿Qué es lo que más destacaría de la música de Tom Waits?
Que es un género en sí, después de empezar en los setenta siendo un intérprete y compositor de blues arrastrado atractivo, pero demasiado deudor de tantas cosas, dio con una vía absolutamente genuina que lo único que puede tener de negativo es la plaga de malos imitadores.

¿Qué le parece que sea la primera vez que Tom Waits actúa en España?
Una gran noticia, aunque llegue tan tarde. Pero creo que está en un gran momento.

¿Le ha influenciado Tom Waits en su música? ¿En qué sentido?
Claro, pero no en un sentido formal, sino precisamente en la búsqueda de la mayor subjetividad, de uno mismo y su organismo.

Raúl Fernández, Refree, tuvo que insistir toda una mañana al teléfono para conseguir una entrada. Verá a Waits en Barcelona.

¿Qué espera ver en el concierto de Tom Waits?
Quiero verle porque ha sido fundamental en mi discoteca y aprendizaje. No sé muy bien qué esperar, no sé que Tom Waits voy a ver.

¿Merece la pena pagar 100 euros por verle?
No lo sé. A mí me ha costado 130 euros. En realidad, el dinero es tan relativo. Me indigna un poco que un concierto pueda costar tanto dinero. Pero yo la he comprado sin pensar demasiado.

¿Qué es lo que más destacaría de la música de Tom Waits?
Esa visión de la música tradicional americana y del
folk abierta a la experimentación, a una agresividad subterránea, de antro.

¿Qué le parece que sea la primera vez que Tom Waits actúa en España?
Me parece que es de los últimos grandes nombres que quedaban.

¿Le ha influenciado Tom Waits en su música?
Tom Waits tiene un estilo tan marcado que, si te acercas, corres peligro. Es un artista intocable. Pero sí he cogido ideas suyas, como la forma de entender la percusión.