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Pugna por una colección "desigual" y "costumbrista"

A menos de un mes de finalizar el contrato de cesión por 11 años de la colección de Carmen Cervera al Estado español, la operación sigue sin cerrarse. Los especialistas sólo salvarían un 40% de las pintur

PEIO H. RIAÑO

El Ministerio de Cultura tiene otro frente difícil en la entrada del año 2011. Falta un mes para que se cumpla el final el contrato por el que Carmen Cervera cedió, hace 11 años, en préstamo gratuito los cuadros de su colección y no hay acuerdo sobre una colección extensa, con graves carencias significativas entre las pinturas y muy centrada en la etapa costumbrista del siglo XIX español, como analizan los especialistas.

En la negociación, Cervera llegó a reconocer que su voluntad es la de alquilar durante 25 años una colección que ella asegura estar valorada entre 600 y 800 millones de euros, para que su heredero Borja pueda beneficiarse. Hay que recordar que este se quedó fuera del Pacto de Basilea, que en 2002 repartía con los cuatro hijos legítimos y la propia Cervera los bienes del barón.

Desde El Prado consideran estas pinturas "faltas de coherencia"

En los últimos meses, Carmen Cervera ha variado su decisión y le ha propuesto una prórroga de gratuidad por un año más al ministerio, que, no satisfecho con el ofrecimiento, le responde con una propuesta de alquiler por dos años, a precio de 1993. Una parte quiere resolver con las elecciones generales a meses vista y la otra con las elecciones ya pasadas. Entre tanto, la crisis económica mengua las expectativas tanto de Ángeles González-Sinde como de Cervera.

Hace unas semanas Juan Barja, director del Círculo de Bellas Artes de Madrid, llamó a la precaución desde las páginas de este periódico, cuando aseguró que, a su juicio, "el Museo Thyssen perdió la mitad de su valor cuando integró en su colección ese conjunto de kitsch, cursi y relamido que recibe el nombre de colección Carmen Cervera". Barja señaló que lo único que esperaba era que la colección se fuera "por donde vino". Ayer confirmaba a Público sus palabras y añadía que hay "algún cuadro bueno".

El director artístico del Museo Thyssen, Guillermo Solana, ha preferido no hacer ninguna valoración artística de la colección de Carmen Cervera "mientras haya negociación". Desde el Patronato del Museo, María Corral, recientemente incorporada al mismo, no ha querido añadir más que una declaración: "Es una colección importante para nuestro país, donde el siglo XIX internacional no existe". Para la profesora de Historia del Arte de la Universidad Complutense Lola Jiménez Blanco, "es mejor tenerla que no tenerla" y "no se le puede poner peros a que la deje gratis". Los primeros en cuestionarla fueron los especialistas de la revista norteamericana The Art Newspaper, que señalaron que "no es una gran colección, pero sí interesante".

"No es la brillantez de la colección del barón", afirma un especialista

Para Miguel Ángel García, profesor de Historia del Arte en la Facultad de Bellas Artes de la Complutense de Madrid, la colección cuenta con una representación de obra impresionista que "no vale nada, son cuadros impresionistas de tercera, aunque con firma". Insiste en la idea de que cuenta con ejemplos "demasiado poco importantes y de gusto muy dudoso". "No es la brillantez de la colección del barón, él sabía lo que hacía", explica. Por eso, para este especialista en impresionismo no habría que mezclar una colección con la otra, "sin lugar a dudas su lugar es el Museo Romántico".

No es el único que califica la colección, que tiene su fuerte en el siglo XIX español, como pinturas de importancia documental histórica. Interesantes como testimonios de una época, pero no por su calidad plástica. Carlos Reyero, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, apunta que hay algunas piezas excepcionales de Regoyos y Fortuny. "También hay piezas de gabinete, puramente comerciales y con un interés menor, pintura de casacón tipo Eugenio Lucas o discípulos de Fortuny, que, salvo excepciones, a mí me interesan poco o casi nada", añade Reyero.

Un experto ve piezas de interés pero también otras "más mediocres"

Como vemos, el punto fuerte de esta colección es el conjunto de obras del siglo XIX español que el Estado no ha comprado. Para Javier Pérez Rojas, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, la pintura del siglo XIX, su ámbito de especialización, "está desatendido" en este país y es una "asignatura pendiente", pues aquí no hay "el equivalente a un d'Orsay". Pérez Rojas reclama un museo que recoja con amplitud el arte del XIX, aunque reconoce que el Museo Romántico "llena un considerable hueco".

Considera "desigual" la colección de Carmen Cervera, aunque con alguna pieza interesante de las casi 300 que tiene. Además, asegura que el lugar para mostrar esa colección, en caso de que se quede en España, no sería el Museo Thyssen porque eso "haría perder valor a la colección del barón". El siglo XIX quedaría diseminado entre El Prado, Reina Sofía y Thyssen.

A juicio de Pérez Rojas, la colección de Carmen Cervera de pintura del XIX española, que se ha mostrado en diversas exposiciones itinerantes, "reúne piezas de notable interés, que completan algunas lagunas, aunque también abundan otras más mediocres de pintura costumbrista".

Desde El Prado, uno de los especialistas del XIX, que prefiere permanecer en anonimato, asegura que las obras que ha ido reuniendo Carmen Cervera desde 1994 son fundamentalmente pintura costumbrista española del siglo XIX. "La colección la retrata: tiene predilección por ese género y responde a un gusto muy personal. Pero el problema es que los grandes pintores no se dedicaron a ese género, que ese terreno lo asumían por encargo pintores menores", cuenta a Público.

Para este especialista, no cabe duda que siempre hay que valorar toda colección por su conjunto y no por las piezas concretas. "Se busca la coherencia porque de poco sirve una pieza singular fuera de contexto", cuenta. Además, deja claro que la selección que ha hecho el Museo del Prado del siglo XIX español es inapelable y muy reducida, dando a entender que no cabe nada de esta colección. En estos momentos, se exhiben en la pinacoteca nacional algo más de un centenar de pinturas del siglo XIX español y "el costumbrismo romántico tiene una representación mínima porque no interesa más de lo que está reflejado".

Este investigador ha estudiado la colección y señala que ha primado menos la calidad que su gusto en la selección de materiales. "Se da el caso de que se encapricha con cuadros, aunque no sean de primera figura", asegura. De hecho, Tomás Llorens, conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, asegura en el catálogo que reúne algunas obras de la colección de Carmen Cervera, que el núcleo inicial de la colección de esta se constituyó con el barón en vida y contaba con piezas notables "algunas de grandísimo relieve", según Llorens, que destaca una: La esclusa, de Constable.

Ella misma reconoce que "las vistas y los paisajes ocupan un lugar muy relevante" en su colección porque le interesa el "poder del arte de trasladarnos a otros lugares y otras épocas". La pintura como documento.

La pugna por la colección de Carmen Cervera ha pasado por los últimos tres equipos que han regentado el Ministerio de Cultura. Desde el anterior destacan que sus especialistas reducían el interés de las piezas al 40% del total, porque "no es homogénea y la parte del XIX es prescindible". Además, dicen que el 30% del presupuesto que recibe del Estado (que pasó en el último año de 1.861.400 de euros a 4.369.000 de euros) del Museo está destinado a la conservación y exhibición de la colección "gratuita". Quizá sea hora de decidir.

Dos cuadros

Tomás Llorens, conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, habla de dos cuadros importantes en la presentación de la colección en el catálogo: ‘La esclusa', de Constable, y de Gauguin, ‘Idas y venidas'.

Reconocimiento

Los anteriores equipos que han pasado por el Ministerio de Cultura trataron de negociar con Carmen Cervera un ‘leasing', es decir, un alquiler con opción a compra al finalizar el contrato. Además, para fortalecer la propuesta se pusieron sobre la mesa reconocimientos, el título nobiliario de baronesa, que no tiene, y presencias simbólicas en patronatos de otros museos, como señalan fuentes de estos equipos a este periódico. 

1993. Dos colecciones en una

Como reconoce Tomás Llorens, conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, mientras el barón vendía a España su colección en 1993 por 350 millones de dólares (después de haberla cedido por un periodo de nueve años y medio), él y Carmen Cervera siguieron adquiriendo pinturas, produciéndose la separación en el seno de la colección entre los cuadros adquiridos antes y después de la creación del "trust", que se formó para "negociar con gobiernos e instituciones de diversos países". Carmen Cervera toma las riendas de la colección desde 1994, con sus "gustos y preferencias". Entonces, la colección se abre a la pintura española del siglo XIX, con la que se "ha enriquecido" a lo largo de esta última década.

1999. Un acuerdo sin cerrar

El problema se ha retrasado desde el mismo día en que se firmó la cesión, en 1999. El entonces ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy, hacía público con todas las galas el proyecto de la ampliación del Palacio Villahermosa para convertir en complementarias ambas colecciones, la que el Estado había comprado al barón seis años antes y la de Cervera, así como el acuerdo de depositar en esa ampliación la colección de ella por 11 años de forma gratuita. Pero en aquella firma se dejó sin cerrar el destino de la colección una vez se cumpliera el plazo.