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"Trabajo como un puzzle para ver si los críticos lo resuelven"

El artista oriental más occidental del momento, Takashi Murakami (Tokio, 1962), se encuentra en Bilbao metido de lleno en los preparativos de su exposición retrospectiva, que el Museo Guggenheim presentará el próximo 17 de f

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El artista oriental más occidental del momento, Takashi Murakami (Tokio, 1962), se encuentra en Bilbao metido de lleno en los preparativos de su exposición retrospectiva, que el Museo Guggenheim presentará el próximo 17 de febrero. Más de 90 obras en distintos soportes (pintura, escultura, diseño industrial) configurarán una muestra que nació el pasado año en el MOCA de Los Angeles, sin dejar a nadie indiferente. En esta entrevista concedida a Público, el artista japonés desvela que le gustaría probar ahora con la arquitectura.

¿Se siente como un embajador cultural de Japón por el mundo?

Sí, me siento muy representante de la cultura actual de Japón.

Su obra está pegada al manga y al pop. ¿Es de los que opina que el arte está limitado a una élite cultural?

No creo en la necesidad de una revolución, porque en los últimos cuatro o cinco años, a través de Internet, parece que el arte moderno se ha expandido bastante. Más de lo que creemos, el arte está extendido por todo el mundo, por toda la sociedad.

Pintura, escultura, diseño industrial, animación, moda... ¿Dónde se siente más cómodo y en cuál menos diestro?

Me siento bien en todas. Eso sí, el momento en que más disfruto, desde que planeo la idea original, es cuando ésta se va concretando y está al 80% de plasmarse. Ese es el momento que, sin duda, más me gusta en todos los campos.

¿Y le gustaría poner también su sello en la arquitectura?

Si aparece algún cliente que me pide un trabajo, por supuesto, me gustaría probar ahora con la arquitectura y diseñar un edificio.

¿Y cómo sería ese edificio soñado?

Todo depende de lo que pueda querer el cliente, claro, pero siempre me basaría en la cultura japonesa. Cuando creo un espacio, pienso en que sea superflat (superplano). No es un concepto científico, es más abstracto. Por ejemplo, una paisaje visto en una pantalla es algo superflat.

¿A qué aspira más en sus obras, a reflejar lo que ve o a reflejar lo que le gustaría ver con ese toque característico surrealista?

A mí la inspiración no me viene de ver cosas o imaginar formas surrealistas. La inspiración me llega a través de una palabra. Me gusta crear obras que parten de una palabra. Por ejemplo, durante estos cuatro meses, he estado pensado el diseño de un reloj que me han pedido y esta misma mañana se me ha ocurrido una frase y me ha salido el diseño.

¿Por qué le atrae el surrealismo, le parece el mundo surrealista?

Surrealista no lo sé. Pero, el mundo se parece cada vez más a las obras y las novelas de ciencia ficción de los años setenta.

¿Por qué da a su obra ese toque occidental, para tener más fácil su entrada en Occidente?

Hace 150 años, Japón abrió como país sus puertas al mundo con la pretensión de recibir influencias culturales y también políticas desde el mundo occidental. Mis obras son también un reflejo de eso, de ese cambio político. Desde hace 150 años, Japón ha querido ser influido por el mundo occidental.

La crítica destaca que en sus primeros trabajos intentó explorar su propia personalidad. ¿Ha acabado?

En mis comienzos, nadie compraba mis obras y tampoco ningún museo las exponía. Mi cliente era yo mismo y por eso hacía las obras para satisfacer mi propio placer.

Entonces, ¿piensa ahora más en los demás cuando diseña algo?

Sí, por ejemplo, tengo en cuenta a los críticos. Hago las obras como un desafío, como un puzzle, para ver si los críticos pueden resolverlo y aclarar su significado. También ahora tengo en cuenta a los niños menores de 10 años. Es por un trauma que, siendo yo pequeño, me dejó una pintura de Goya en la que un monstruo se comía una persona. Me gustaría que la gente viniera a ver esta exposición con sus niños.

¿Se ha convertido con Hiropon Factory en un Miguel Angel o un Andy Warhol?

No, no. Yo pretendo tener más un estilo de taller como George Lucas en su mundo de películas de La Guerra de las Galaxias.

¿La retrospectiva del Guggenheim es la más importante para usted?

Me siento afortunado, porque desde que la muestra comenzó en MOCA, la economía ha caído y he podido observar ese cambio económico y su consecuencia en los museos. Esto me va a ayudar mucho para pensar el futuro. La crisis anterior me dio la oportunidad de entrar en el mundo del arte y ésta puede ser otra ocasión para los nuevos artistas.