Receta de guindillas verdes o pirraras en vinagre
Son un acompañante indispensable para muchos platos, como, por ejemplo, las pochas a la navarra.

Madrid-
Las guindillas en vinagre son para muchos una verdadera delicatesen. Se toman directamente como aperitivo o como parte de pinchos (gildas), y son un acompañante indispensable para muchos platos, como, por ejemplo, las pochas a la navarra.
Aunque las venden en todos los supermercados, es sencillo prepararlas en casa. Solo necesitarás unas guindillas verdes o piparras frescas, vinagre, agua y sal. Se ponen en tarros de cristal y el mismo vinagre las curará y hará de conservante (siempre que las consumas en un tiempo razonable y en condiciones higiénicas seguras). Las proporciones de salmuera son de alrededor de 60% de vinagre y 40% de agua (algunos usan 50% por 50%), junto a un poco de aceite y sal. Estas medidas pueden cambiar en función de si te gusta más o menos el vinagre o si las quieres más suaves.
Puedes ponerlas en frascos herméticos y esterilizados para mayor seguridad. Una vez superado el tiempo de maceración, tendrás tus propias guindillas caseras con las que acompañar a tus platos predilectos. Hubo un tiempo en el que nuestros abuelos hasta las tomaban en bocadillo.
Guindillas o piparras en vinagre
Ingredientes:
500 g de guindillas frescas de Ibarra.
500 ml de vinagre de vino blanco.
300 ml de agua.
1 cucharada de sal gruesa.
Garbanzos secos (opcional).
Prepara las guindillas:
Lava las guindillas con agua fría y sécalas bien.
Corta e iguala los rabitos dejando un pequeño trozo para facilitar el manejo y que después puedas extraerlas del bote.
Haz el encurtido:
En una olla, mezcla el vinagre y el agua y un poco de aceite de oliva virgen extra.
Si las quisieras más aromáticas, añade dientes de ajo, una hoja de laurel y granos de pimienta.
En el fondo de cada bote pon un puñadito de sal y unos garbanzos crudos (teóricamente ayudan en el macerado).
Introduce las guindillas, bien apretadas, y todas con el rabito hacia arriba.
Vierte el líquido de vinagre sobre las guindillas, asegurándote de que queden completamente cubiertas.
Envasado:
Transfiere las guindillas con el líquido a tarros de vidrio esterilizados (se hierven en agua en una olla durante un cuarto de hora).
Cierra y remueve.
Deja que reposen como mínimo dos semanas (observa cómo cambian de color).
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