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Regresa la otra manada, una 'Jauría' para reeducar en el feminismo

La obra, dirigida por Miguel del Arco, se estrenó en marzo del año pasado y tras un breve descanso vuelve al Teatro Pavón. Una ficción documental a partir de las transcripciones del juicio de La Manada que nos permite viajar dentro de la mente de víctima y victimarios.

Un instante en 'Jauría'.- VANESSA RABADE

El tiempo les ha vuelto a dar la razón. Y eso que cuando los kamikazes, fieles a su instinto, decidieron poner en marcha Jauría les llovieron hostias por todos los lados. El dramaturgo Miguel del Arco, evoca aquellos días con cierta amargura: “Nos acusaron de todas las cavernas, llegaron a decirnos que nos habíamos doblegado al lobby feminazi que dirigía este país e incluso nos hicieron una pintada en el teatro en la que se podía leer fuck monetizar dramas”. Quizá sea el precio a pagar cuando se llevan a escena las miserias que entraña nuestra sociedad.

Basada en las actas del juicio de La Manada, Jauría revisita aquel infausto 7 de julio de 2016 en el que un grupo de cinco chicos se cruzaron de madrugada en las fiestas de San Fermín con una chica a la que acabaron violando, unos hechos por los que fueron juzgados y condenados a 15 años de prisión el pasado mes de junio. Un puñado de transcripciones con las que el escritor y director teatral Jordi Casanovas ha ido hilvanando un auténtico tour de force interpretativo en el que la actriz María Hervás se desangra emocionalmente.

Del Arco: "Jauría me ha enseñado que llevamos el machismo muy interiorizado"

Una ficción documental a partir de un material muy real, demasiado real, que nos permite viajar dentro de la mente de víctima y victimarios. Un juicio en el que la denunciante es obligada a dar más detalles de su intimidad personal que los denunciados. Un ejercicio de claustrofobia sobre las tablas que sobrecoge y que, como explica Del Arco, al frente de la dirección, ha contado con el apoyo de la familia de la víctima: “Nos ayudaron mucho, incluso vinieron a ver la obra, algo que yo quería evitar para que no sufrieran, fue devastador para ellos”.

La obra, dirigida por Miguel del Arco, se estrenó en marzo del año pasado y tras un breve descanso ha vuelto al Teatro Pavón con Fran Cantos, Pablo Béjar, Álex García, Franky Martín, Ignacio Mateos, Javier Mora, Martiño Rivas y Raúl Prieto en el papel de agresores. Galardonada con el XVI Premio Cultura Contra la Violencia de Género 2019, otorgado por el Ministerio de Igualdad por su contribución en la erradicación de la violencia contra las mujeres, la obra remueve y analiza el controvertido concepto de masculinidad y su relación con el sexo en nuestra sociedad.

“Creo que es la representación que más me ha cambiado como persona, uno tiende a pensar que por ser gay, de izquierdas y dedicarme al mundo de la cultura hay determinados errores en los que no incurriría, pero Jauría me ha enseñado que no es así, que llevamos el machismo muy interiorizado y que debemos estar siempre alerta”, apunta Del Arco. Una lacra que hemos perpetuado y contra la que se revuelve esta función no sólo sobre las tablas, también desde la platea. “Desde que comenzamos con Jauría supimos que era muy importante que se generara debate en el teatro, cada semana viene al Pavón un centro educativo y tras la representación comparten sus impresiones”.

"No olvidaré nunca cuando se levantó una chica y confesó que le llevaban violando desde los diez años"

De estos coloquios han ido surgiendo ideas, miedos e inquietudes que Del Arco valora muy positivamente, consciente de que el teatro es el lugar por excelencia para empatizar, para ponerse en el lugar del otro. “Creo que no lo voy a olvidar nunca; sucedió en uno de los debates, se levantó una chica y confesó que le llevaban violando desde los diez años, traté por todos los medios de no ponerme a llorar…”. Sirvan estas declaraciones para entender Jauría en su justa medida; algo más que teatro, un acto político, un encuentro catártico.

Junto a los debates, el proyecto Jauría puso en marcha también una serie de mesas redondas en las que se abordaban cuestiones como las nuevas masculinidades, la necesidad de una reeducación feminista y el papel de los medios de comunicación en casos como el que nos ocupa. Una labor pedagógica y divulgativa que complementa la intensidad que Hervás y el resto del elenco vuelcan sobre el escenario de El Pavón Teatro Kamikaze. Todo es poco para acabar con la lacra de la violencia sexual.