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Las salas de cine recaudan un 9% más que en 2008

Los exhibidores advierten de las graves consecuencias de la ley catalana del cine

SARA BRITO

A malos tiempos, todos al cine. El sector de la exhibición en España ha vivido en 2009 su verano azul, mientras la economía española (y del mundo) se ponía en un aprieto. Como apuntó ayer Fernando Évole, vicepresidente de la Federación de Cines de España (FECE) y consejero delegado de la cadena Yelmo, "el cine ha vuelto a posicionarse como la primera opción de ocio familiar fuera de casa". Las cifras récord alcanzadas en Estados Unidos le dan la razón.

Pero España también ha logrado revertir los números negativos de los últimos años. La afluencia a las salas crece, aunque no lo haga al vigoroso ritmo de las cifras que ha alcanzado Alemania (16,5% más de espectadores) u Holanda (15%). Las salas españolas recaudaron 675 millones de euros, lo que supone un 9% más que en 2008, y lograron atraer a los cines a 110 millones de espectadores, un 2,8% más que el ejercicio anterior, según los datos aportados por FECE, que reúne al 90% de las más de 4.000 pantallas del país. Up fue la película más vista antes de que llegara Avatar.

Encantados con el récord de James Cameron (su película llegará a los 60 millones en España, vaticinó el presidente de la federación, Juan Ramón Gómez Fabra, una cifra que supera con creces la mitad de lo recaudado por el cine español en 2009); eufóricos con el buen resultado de los 17 títulos estrenados en 3-D (el 7,5% de la taquilla), y entusiasmados con la racha del cine español en el último trimestre (con Ágora, Celda 211 y Planet 51 a la cabeza), parecía que nada podía hacer sombra al alarde de éxitos de la cúpula de FECE. Pero llegó la ley catalana del cine y lo estropeó todo.

Como dijo un Enrique González Macho muy gráfico, la norma catalana trae nubarrones "negrísimos" a unos cielos que se presumían radiantes. El distribuidor y exhibidor (Altafilms) afirmó que el proyecto de ley "supondrá una reducción drástica para la producción, distribución y exhibición; limitará la oferta y reducirá parte de ella a guetos". Para González Macho, la norma, que obliga a que las películas que se estrenen con más de 15 copias se doblen o subtitulen al catalán, no sólo afectará a las majors (las grandes distribuidoras) sino a películas independientes europeas para las que Catalunya representa el 30% del mercado español.

Los exhibidores también pidieron al Gobierno "un acto valiente" para regular los derechos de autor y las descargas por Internet.