'El sendero azul', una distopía que advierte de la exclusión de los mayores en nombre de la productividad
Gabriel Mascaro se alzó con el Gran Premio del Jurado en la Berlinale con esta distopía en la que el Estado retira a las personas mayores 'no productivas' a unas colonias. Reivindicación de la experiencia y la libertad, la película se presentó también en Seminci.

Madrid--Actualizado a
En nombre de la productividad, el Estado retira a las personas mayores a unas colonias, donde las despoja de cualquier posibilidad de singularidad, de identidad y, por supuesto, de libertad. Allí poco menos que las abandona hasta su muerte, mientras deja espacio a los jóvenes, mucho más "útiles". Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín, El sendero azul, es una distopía no muy lejana con la que el cineasta brasileño Gabriel Mascaro denuncia el desprecio global a las personas mayores y reivindica su experiencia y dignidad.
En la pequeña ciudad en la que vive Tereza, 77 años, recogen a los 'viejos' en la calle y les suben a furgonetas que recuerdan a las que usaban para atrapar a perros callejeros. "Es un poco el humor, el absurdo de la sociedad, que en nombre de la productividad es capaz de tirar y sacar de la sociedad a los mayores", dice el cineasta que lo apuesta todo en su película a un personaje inusual, el de una mujer mayor que aspira a su libertad, que no da por terminada su vida, con espíritu aventurero y mucha rebeldía.

Perdiendo la Amazonía
Protagonizada por Denise Weinberg, El sendero azul sigue a esta mujer que huye del destino 'oficial' a bordo de un barco que recorre el Amazonas. Es un viaje con el que Mascaro hace una metáfora del viaje de la vida, pero también denuncia el maltrato a la naturaleza, "todo lo que el río sinuoso es capaz de perder. Esta naturaleza en manos de un gobierno productivista es una Amazonía muy distinta a la idea que tenemos de ella. La verdad, estamos cada vez más perdiendo la Amazonía. La película intenta fabular sobre este capitalismo productivista".
Hay entre los recodos de este hermoso río una fábrica de carne de lagarto que existe en la realidad además de en la ficción, un garito donde se apuesta en peleas de peces… cuadrillas que talan los árboles… situaciones que están cambiando rápidamente la forma de vida y ocasionando desplazamientos forzados, otro de los temas, el vínculo del ser humano con el lugar que habita, que se subrayan en la película.
Desplazamientos forzados
"La película habla de una cosa muy fundamental y muy internacional, las inmigraciones forzadas. Y es curioso que estamos perdiendo cada vez más la empatía por los migrantes, sin darnos cuenta de que todos vamos a pasar por eso en nuestra vida por temas económicos, o por guerras, o por cuestiones climáticas!, afirma Mascaro, que convierte a su protagonista en una de estas personas desplazadas.
"Hay un poco de violencia en esa necesidad de escapar, pero este personaje va descubriendo la vida mientras está viviendo esto y se da cuenta de que quiere volar, descubre que puede volar mucho más alto de lo que pensaba. Y es importante su edad".
Cuerpos no retratados
Y el cineasta ha querido convertir a Tereza en el rostro de la dignidad que a menudo se arrebata a las mujeres mayores en el cine y mostrar con ella las arrugas de la experiencia de una vida. Pero en Brasil, uno de los países que hace más cirugías de estética "para esconder la vejez", no fue fácil encontrar una actriz "que no estuviera operada". La encontró en el teatro, "Denise Weinberg es maravillosa y gracias a ella la película revela la potencia de descubrirse de mayor y aceptarse y aceptar el deseo y la ganas de vivir y de aprender y descubrir…".
"Para mí era importante hacer esta película utópica sobre esta señora mayor que puede aspirar a la libertad", insiste el director orgulloso de dar espacio en su cine a un "cuerpo que históricamente no se ha retratado en la ficción y cuando se ha hecho, ha sido para hablar de la finitud de la vida, la despedida o la nostalgia sobre el pasado y los tiempos gloriosos que no vendrán. Yo quería hacer algo distinto y aprovechar géneros que siempre están enfocados en los jóvenes y jugar con ellos para hablar de la liberta de Tereza".
El sendero azul está ambientado en un futuro muy próximo y en ello se hermana con la película Plan 75, de la cineasta Chie Hayakawa, otra distopía en la que el gobierno ponía en marcha proyectos de suicidios en masa para los ancianos que ya no producían. Son toques de atención desde el arte, que escucha y observa una realidad que ya dio señales de alarma en 2021 cuando Yusuke Narita, profesor asistente de Economía en la Universidad de Yale, en una entrevista en televisión, a la pregunta de qué haría falta para paliar los problemas por el rápido envejecimiento de la sociedad japonesa, contestó: "Creo que la única solución es muy clara. ¿Acaso la solución no será el suicidio en masa, el 'seppuku' en masa de los ancianos?”



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