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'Supernormal', la serie que se ríe de quienes intentan llegar a todo

Movistar+ estrena este viernes esta serie de seis episodios con una protagonista demasiado autoexigente con ella y con el resto. 

Supernormal.
Supernormal. Movistar+

Patricia (Miren Ibarguren) lo tiene todo: una buena posición, un trabajo que la apasiona, un marido entregado y dentista de éxito (Diego Martín), tres hijos de revista de moda y una secretaria sin la que no podría vivir (Gracia Olayo). Pero, ¿es feliz? ¿Merece la pena el esfuerzo que requiere querer ser la mejor en todo y tenerlo todo? De esto trata Supernormal, comedia creada por Olatz Arroyo y Marta Sánchez y dirigida por Emilio Martínez-Lázaro que estrena este viernes Movistar+ y que ha sido producida en colaboración con Secuoya Studios.

Cuenta Olatz Arroyo, creadora y guionista, que "toda esa excelencia que muestra [Patricia] tiene un precio. No se puede ser bueno en todo, porque es imposible. Pero es que las mujeres a veces nos imponemos eso y lo que hay detrás es una historia de agonía y sufrimiento porque es un ideal imposible de alcanzar. De cara a la galería Patricia se muestra divinamente, pero detrás le pasa de todo y no siempre es feliz". Quiere ser la mejor madre y no perderse la lectura del cuento antes de dormir. También la mejor hija y hermana y, al mismo tiempo, ser elegida para un puesto de jefa superior al que ya tiene. 

Sin embargo, el día dura 24 horas y el cuerpo, por muy buena y organizada que sea una persona, aguanta hasta donde aguanta. Aún así, de entrada, la protagonista de esta historia ya ha llegado bastante lejos. Gracias, eso sí, a la ayuda de Alfonso, su marido, y Marisol, su secretaria. Y de la chica interna que se encarga de los temas de la casa y los niños. Porque, dentro de ese ritmo vertiginoso y esa autoexigencia que condicionan su vida, como apunta Ibarguren, "Patricia Picón es una afortunada, porque tiene un montón de ayuda alrededor. Pero hay muchas mujeres que tienen el mismo estrés y la misma cantidad de hijos y no tienen ni la mitad de ayuda que tiene ella". 

Su vida de Excel está medida al dedillo y nada puede salir mal. Y cuando eso ocurre parece que se acaba el mundo, su mundo. Todo contado en clave de comedia porque, dice quien le da vida, "es la parodia de la superwoman del siglo XXI que quiere llegar a todo y al final no llega a nada. Y lo que le pasa a Patricia básicamente es que no es feliz. Habla mucho sobre la exigencia que tenemos sobre las espaldas las mujeres hoy en día, que hemos tenido siempre, de tener que hacerlo todo perfectamente. Ella es un fiel reflejo de eso".

Supernormal.
Supernormal. Movistar+

Su problema tiene parte de externo aunque es principalmente interno. Ella es su peor enemiga en ese sentido y quien, como apunta Marta Sánchez, tiene "un deadline en la cabeza" con todo lo que tiene que hacer antes de ser demasiado mayor para ello. Es algo fácilmente reconocible y con lo que se puede empatizar porque, añade esta guionista, "todas hemos conocido a una parte de Patricia Picón en algún momento o en otro". Al fin y al cabo, Supernormal bebe mucho de la experiencia propia de sus creadoras, "de mujeres profesionales con hijos que intentan llegar a todo". Y se ríe de ello, de ellas mismas y de "situaciones muy reales que pueden resultar dramáticas en ese momento, pero que la cuentas a una amiga y te partes. Eso es un poco lo que queríamos conseguir: contar una historia y que la gente se riera".

La crítica social, al machismo del sistema, a la presión extra por ser mujer… Todo eso está y subyace, pero, puntualiza Ibarguren, "las creadoras no se han querido centrar en eso. Han querido dejar como en un segundo plano todo lo que quiera ver el espectador y sobre lo que quiera reflexionar, pero la verdad es que lo que nosotros hemos hecho ha sido una comedia. Eso era lo primero qué querían hacer las creadoras, una comedia sobre esta mujer. Pero sí que es verdad que hay mucho trasfondo y que el espectador va a poder ver un poco más allá".

Una comedia “con algo detrás”

Como apunta su compañero de reparto y marido en la ficción, Diego Martín, "la buena comedia tiene que tener algo detrás. Ni siquiera en el sentido de la crítica, sino el reflejo de un mundo que estamos viviendo.Y luego que el espectador saque las conclusiones que quiera sacar, pero está claro que el objetivo es sacarle punta a situaciones con las que nos podemos sentir más o menos todos identificados y que las comedias tienen que tener un poco ese sentirse reflejado. No solamente caernos al suelo". Al fin y al cabo, sentencia Gracia Olayo, "la comedia es un vehículo perfecto para contar cosas con enjundia. En este caso, contar un poco la vida de éxito de una mujer que le somete a una conciliación frenética con la familia y con su vida".

Para Emilio Martínez-Lázaro la clave para llegar hasta ahí reside en "una buena historia" y en no aguantarse la risa durante el rodaje porque, desde el saber que da la experiencia, asegura que "lo mejor que te puede pasar es no aguantarte la risa porque en el momento en el que ven que el director se ríe, los actores lo hacen mejor todavía". Para él, que es quien ha dirigido los seis episodios, "la comedia ya estaba hecha desde el guion". Luego, añade, "había que hacerla bien, en un cierto tono que es el que me gusta a mí, sin dar clases, sin dar lecciones, entreteniendo a ser posible, con mucho ritmo". Eso, resume, se podía hacer con el texto que tenía entre manos y eligiendo a los mejores actores para ello.

Supernormal.
Supernormal. Movistar+

Supernormal es una comedia y, como tal, consigue su objetivo: hacer reír y poner en evidencia a su protagonista. Y, además de eso, también consigue plantearse si merece la pena todo ese esfuerzo y sacrificio para ser la mejor y llegar a todo. En este sentido, Diego Martín plantea una reflexión muy interesante y acertada sobre la sociedad actual. Él, para quien con tres hijos la conciliación es un tema "principal" en su vida, algo interesante, al margen de si se es mujer u hombre, está en "cómo llegamos a ponernos esta presión encima de llegar a todo. Tener una vida fantástica, que cumplamos en lo profesional, que ya no es solo lo profesional, sino que además tiene que responder a algo vocacional, que ejerzamos con pasión, que nos encante…Y, además, hay que ganarse bien la vida. Y, además, hay que tener una vida personal satisfactoria. Y, además, una vida material satisfactoria. Y complacer a los amigos. Y complacer el perfil que tenemos en las redes".

Solo la enumeración de todo eso ya resulta agotadora. Por eso Martín concluye que cree que "el mundo se ha convertido en una especie de carrera, de ruedecilla del hámster donde estamos todos metidos y que a veces es un poco angustiosa. Y la serie, muy enfocada en el personaje de Patricia, muestra esa especie de rueda del hámster que empeñamos nosotros mismos en ponernos, esa especie de listón al que nunca llegamos".