The Beatles y el cine, un idilio largo, bastante gamberro y muy divertido
La relación de los cuatro de Liverpool con el cine se mantiene viva con el proyecto de San Mendes 'The Beatles -A Four-Film Cinematic Event' .

Madrid--Actualizado a
El 30 de enero de 1969 hacía mucho frío y mucho aire en la azotea de los Apple Corps, el estudio de grabación en el número tres de Savile Row, en Londres. Lennon se puso el abrigo de piel de Yoko Ono y Ringo le cogió prestado el impermeable rojo a su pareja, Maureen Starkey. Una imagen para la historia, porque aquel fue el último concierto de la banda más famosa del planeta. Ahora, en el aniversario de aquel histórico reencuentro -los cuatro de Liverpool llevaban tres años sin tocar juntos-, Sam Mendes prepara el gran proyecto sobre The Beatles, un grupo con un muy especial vínculo con el cine.
The Beatles - A Four-Film Cinematic Event serán cuatro películas, una para cada uno de los músicos, diferentes puntos de vista de la historia de la banda, que el cineasta inglés quiere que se vean en una especie de maratón de cine cuando se estrenen, probablemente el próximo 2028. Cuatro de los mejores actores británicos lideran los filmes. Paul Mescal será Paul McCartney, Harris Dickinson dará vida a John Lennon, Joseph Quinn interpretará a George Harrison y Barry Keoghan a Ringo Starr. "Tenía que haber una forma de contar esta historia tan épica a la nueva generación", dijo Mendes en un encuentro en CinemaCon, donde aseguró que "aún queda mucho por descubrir y creo que hemos encontrado la manera de hacerlo".
Con su amigo Richard Lester
The Beatles y el cine sigue así siendo una relación muy viva, un idilio que ha tenido muchas formas. Ficciones con ellos como protagonistas, ellos como personajes de ficción, historias en las que la banda o su música son claves en el argumento, documentales, los músicos como autores de bandas sonoras, bandas sonoras con los temas de The Beatles… Es absurdo ni siquiera intentar acercarse a todo ello, pero hay algunos títulos o momentos que no se pueden esquivar. Y entre ellos, por supuesto, están las dos películas que rodaron con su amigo Richard Lester.
Aventuras y rock & roll a puñados había en ¡Qué noche la de aquel día!, de 1964, una película gamberra y divertidísima con los Beatles dando esquinazo a todos los que podían para vivir un poco de libertad, y con la que los músicos debutaban en el cine. "Por aquella época, los Beatles fumaban cosas extrañas", recordó el cineasta en 2007 en San Sebastián, donde presentó la segunda película que rodó con ellos, Help!, solo un año después de la anterior. Con Lester repitió en 1967 John Lennon, en Cómo gané la guerra, una parodia del cine bélico de la que el músico saco las gafas redondas con la que se le ha identificado ya siempre.
Persiguiendo a Ringo
Unos malvados de una secta y unos científicos locos persiguen a Ringo para arrebatarle el anillo que lleva, mientras John, Paul y Georges intentan protegerle en una carrera a contrarreloj por todo el mundo. Caótico y fantástico ejercicio de libertad y risas al lado de los Beatles que regresaron a la ficción en un surrealista viaje en autobús, en Magical Mystery Tour (1967), dirigida por ellos mismos junto a Bernard Knowles.
Y, por supuesto, Yellow Submarine (George Dunning, 1968), animación pop, musical y entretenida, muy loca y con mucha fantasía. "Érase una vez, o quizás dos veces, un paraíso sobrenatural llamado Pepperland. Se encontraba a 80.000 leguas bajo el mar, o se encuentra. No estoy muy seguro".
George Harrison y el último álbum
Muchas más fueron las incursiones de los músicos en el cine de ficción, pero ninguna especialmente reseñable, como tampoco lo son algunos de los documentales que se han hecho sobre ellos. Sin embargo, sí hay títulos que hacen honor a la colosal dimensión de la banda. Y, sin duda, la película que rodó Martin Scorsese sobre uno de los Beatles, George Harrison: Living in the Material World (2011), es la mejor. Casi tres horas y media de un material extraordinario.
Michael Lindsay-Hogg capturó cada detalle de la vuelta a los estudios de los músicos para grabar Let It Be, su último álbum, y lo mostró en 1969 en una película con el mismo título, la más triste de todas las dedicadas a The Beatles. Y hace muy poco, Peter Jackson pidió prestado parte del metraje que Lindsay-Hogg grabó entonces y le dio una peculiar vuelta en The Beatles: Get Back (2021).
Habría que añadir películas de ficción que se han hecho sobre estos músicos, algún biopic más o menos digno, y unas cuantas producciones que utilizan a la banda o a sus componentes como excusa para el argumento de la historia, pero sería interminable y no hay nada que sea realmente sobresaliente. La vida de The Beatles en el cine es bastante larga.
Ringo Starr conoció a su mujer trabajando en el cine, Paul McCartney fue un pirata encarcelado en Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, todos crearon o participaron en bandas sonoras de algunas películas (McCartney es el autor del tema principal de la saga de James Bond Vive y deja morir (1973)
Pero probablemente una de las más notables aproximaciones al cine que ha hecho uno de los Beatles fue la de George Harrison, que fundó a finales de los años 70 Handmade Films para producir La vida de Brian, de Monty Python, y fue un apoyo definitivo en el lanzamiento de estos genios en la gran pantalla.





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