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Triángulo de Amor Bizarro: "En España es mentira que puedas vivir mejor si te esfuerzas"

La banda gallega publica su esperado tercer disco, 'Victoria mística'

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Su debut fue tan celebrado entre la parroquia indie que, cuando llegó la reválida del segundo disco, los cuchillos comenzaron a relucir en las esquinas. Triángulo de Amor Bizarro (TAB), lejos de enrocarse e insistir en la fórmula primigenia, facturó entonces un elepé más críptico si cabe. Inicialmente duro y escarpado, le pasaba como a esas bebidas que precisan de varias tomas para que la ingesta sea placentera. La prensa especializada lo abrazó, algunos críticos lo situaron por encima de la primera entrega y, meses después, en los Premios de la Música Independiente de 2011, Año Santo se llevó el galardón al mejor álbum (también al de rock) y sus cuatro componentes fueron reconocidos como la banda más sobresaliente en directo. 

El ritmo marcaba una entrega cada tres años, pero Victoria mística (Mushroom Pillow), su último trabajo, se hizo esperar tanto que, a estas alturas, el título ha cobrado un sentido del que carecía al principio. Valga como ejemplo el proceso que sufrió una vez que fue grabado por Roberto Mallo en el propio estudio del grupo: cuando TAB reclamó las canciones a su mezclador, Manny Nieto, el productor de Los Ángeles salió por peteneras y dijo que estaba de año sabático entre Nueva Zelanda,  Singapur y China, donde el terremoto de Sichuán afectó a su estudio... Mientras el lanzamiento se iba posponiendo, la banda gallega dejaba por el camino un rastro de canciones para que sus fans pudiesen hacerse una idea de lo que estaba al caer: más distorsión y capas de ruido marca de la casa; melodías de pop oscuro en boca de Isabel Cea, que asume el protagonismo en más cortes, en la línea del disco anterior; hipnotismo de frenopático a cargo de Rodrigo Caamaño y una afilada guillotina sedienta de político corrupto.

La verdad será revelada este martes, fecha oficial de la salida del disco, pero el cantante y guitarra transita en esta entrevista, a modo de avanzadilla, por los sinuosos caminos que conducen a su esperado tercer elepé. A su lado se sienta el batería, Rafael Mallo, mientras que en una estancia contigua atienden a la prensa Isa (bajo) y Zippo (guitarra y teclados). Están lanzados: hoy tocan en Valencia (Wah Wah Club, 12 euros) y mañana, en Terrassa (Espai Vapor 2013, gratis).

Ahora que la gente comienza a subirse al norte para huir del calor, ustedes ponen rumbo a la canícula.

Rodrigo: De vez en cuando, hay que salir de la cueva en busca del calor infernal.

¿Marca tanto la climatología?

Rodrigo: Seguro. Más que tender a la depresión, lo hacemos al encierro. De hecho, nuestro clima es muy propicio para montar un grupo. La tierra, además, imprime mucho carácter a la hora de hacer música, pues en la cultura gallega la fiesta confluye con el dolor y la muerte.

Seis años después del primer disco, siguen viviendo en Abanqueiro, una parroquia de Boiro.

Rodrigo: El grupo nació en A Coruña, pero nos fuimos a la aldea como método de resistencia. Alejados del burbujeo y de los medios, nos tomamos las cosas con calma y ensayamos muchísimo. Todo eso nos permite trabajar como si cada disco fuese el primero. Si nos venimos a Madrid, loqueamos.

Rafa: Es muy fácil encerrarnos y ensayar durante varios días sin distracción alguna. De ese modo, concentras todas las energías y no te dispersas, como podría ocurrir en la ciudad.

Han sido quinteto, trío, cuarteto... Después de algunas deserciones, han reclutado a la competencia [Rafa y Zippo] para que les echen una mano.

Rodrigo: Conocimos a todos los músicos que han pasado por el grupo en la etapa inicial, sobre todo en el Taller Electrónico, donde ensayábamos. Pero las giras provocan que la gente eche mucho tiempo junta y llega un punto en el que hay quien se plantea si merece la pena o no. Los directos del primer disco fueron un infierno, porque con una guitarra tenía que cubrir el hueco de dos y encargarme también del teclado. Eso no me permitía disfrutar mucho.

Los que se han ido han formado otros grupos. Los nuevos miembros mantienen en activo bandas paralelas. ¿Es muy endogámica la escena coruñesa?

Rodrigo: Sí hay endogamia, pero intentamos evitarla, aunque al final somos cuatro...  Nosotros llegamos a Coruña como quien va hacer las Américas. No nos conocía nadie, carecíamos de vergüenza y sólo queríamos desfogarnos. Tocábamos fatal, pero empezaron a hablar de nosotros y los foros echaban fuego. ¿Quién coño son esos a quienes llaman de hijos de puta para arriba?, se preguntaban. En el fondo, nos vino bien porque sirvió de promoción. Somos un grupo que siempre se ha movido en terrenos hostiles. Forma parte del juego.

Rafa: Había ciertos círculos jodidos para el grupo... El ambiente era de lucha.

En todo caso, el temblor de las capitales terminó alcanzando los pueblos. Ya no hay un epicentro, como en los ochenta y noventa, sino muchas réplicas.

Rodrigo: Antes, si vivías en un pueblo, estabas casi en la inopia, pero luego todo se ha abierto con internet. La etapa del Taller Electrónico fue muy buena, pero tendía a la autodestrucción. Eran tiempos de locura existencialista. Yo acabé en A Coruña escapándome de Santiago... Bueno, más bien de la carrera, porque huía del fracaso universitario. TAB surgió de la nada: ninguno había tenido un grupo antes ni sabíamos lo que queríamos. Simplemente, pensamos: 'A ver adónde nos lleva todo este delirio'.

Cuando dejan atrás ese ambiente, ¿de dónde beben? ¿Cuáles pasan a ser las referencias?

Rodrigo: Es lo mismo, pero dejo que me afecte un poco la edad. No puedes seguir escribiendo letras posadolescentes. Los temas son parecidos, pero abordados desde otro punto de vista. Al final, hablo de la generación engañada y del optimismo como fuerza creativa. Nunca apelo al pesimismo ni me quejo de mis desgracias. Todo lo contrario: 'Estoy jodido, pero me rebelo con dignidad'.


 

¿Cómo deciden quien canta cada canción? ¿Cuándo saben que la voz tiene que ser la de Isa?

Rodrigo: Siempre damos la batalla para que Isa cante más, pero ella no quiere. En este disco, en cambio, lo hemos conseguido. Su timbre sale solo. Yo, en cambio, tengo que trabajarlo mucho, porque mis capacidades vocales son muy limitadas.

¿Funciona como un instrumento más?

Rodrigo: No, para nosotros la voz es muy importante. Nunca meteríamos letras de relleno.

En el caso de Zippo y Rafa, con sus proyectos propios, ¿qué sienten al arrimar el hombro a TAB? ¿Es como alimentar a la bestia?

Rafa: Es bastante normal. Siempre hemos tocado en varias bandas a la vez. Zippo en SraSrSra y yo en Volonté, Vale Tudo y Triquinoise. Si sabes administrar tu tiempo, no hay ningún problema.

¿México o Suecia?

Rodrigo: Preferimos tocar en México, pero ojo con Estocolmo: la música está metida en la sociedad y la cultura se percibe como algo bueno, mientras que a las autoridades españolas parece que no les interesa que haya una población culta.

¿Está viviendo Galicia una edad de oro musical?

Rafa: Está mejor que hace unos años, pero puede ir a más. Lo importante es que salgan buenas bandas, como Franc3s, Fantasmage, SraSrSra... Pero muchas son desconocidas y otras están por venir. Lo importante es que hay mucha gente joven que se está juntando aquí y allá para montar grupos. Espero que éste no sea el punto álgido.

Rodrigo: Sin embargo, el rock siempre ha sido para minorías. Viene Melendi al Coliseum y mete a 10.000 personas, de las cuales el 90% son jóvenes de veinte años... ¡Es un drama! Yo, en mis tiempos de urgencia juvenil, escuchaba a Eskorbuto o Nirvana. No sé si, con el paso de los años, habrá relevo.

En este disco insisten en la revolución y en el descontento, ¿no?

Rafa: Es un tema que siempre tocamos, pero ahora se ve de una manera más evidente.

Rodrigo: Las letras son concretas y minimalistas, así queda más claro. Es el tono del grupo, aunque en el fondo hablamos de lo que todo el mundo piensa.

Nacieron hace seis años, por lo que habrán visto reflejada en sus conciertos la evolución de la crisis.

Rodrigo: El sector de la música siempre estuvo jodido, pero ahora la gente está muy fastiada. No tiene pasta y eso repercute en los directos, pero luego llega el PP y te da la sableada... La subida del IVA se nota mucho. Antes podías asumir ciertos riesgos, pero ahora no. Sin contar el desplazamiento, las comidas y el hotel, casi la mitad de una entrada se va en impuestos.

¿Cuáles son las preocupaciones de TAB?

Rodrigo: En España hubo un sueño de modernidad, pero nos despertamos en el mismo país de mierda de siempre, el que pudo ser y no es. Hay diferencias sociales muy marcadas, con una nobleza muy rancia que posee grandes extensiones de tierra. La gran mentira consistió en hacernos creer que si estudiabas podías llegar a algo por méritos propios. Salvo excepciones, eso de que con esfuerzo puedes tener una vida mejor es un espejismo.

¿Cómo va la revolución en Exipto, la aldea de Boiro donde usted nació?

Rodrigo: La revolución es que haya juventud. Cuando era crío, había solo tres niños. Luego hubo un boom y pasaron a ser cinco [risas]. Estamos aislados, pero bastante bien. En la ría se vive muy frescamente. La vida es frugal y hacemos lo que queremos.