Ugo Bienvenu inventa un mundo mejor en la película de animación 'Arco'
Ganadora en el Festival de Annecy y mejor película de animación de los Premios Europeos del Cine, es una historia de ciencia-ficción que defiende la naturaleza y la humanidad, y que revela el precio que pagamos por los avances tecnológicos.

Madrid--Actualizado a
La ciencia-ficción y lo que ésta ha imaginado del futuro ha inspirado buena parte de la realidad del presente. Ugo Bienvenu, ilustrador, autor de unas cuantas novelas gráficas (Preferencias del sistema, B.O. Como Dios, Total…) y cineasta, está tan seguro de ello y tan convencido de que estamos viviendo en "una película de ciencia-ficción muy mala", que ha creado para su primer largometraje, Arco, una historia propia llena de esperanza, de luz y color, invadida por la belleza de la naturaleza y con una encendida defensa de la humanidad.
Ganadora del Festival de Annecy y mejor película de animación en los Premios Europeos del Cine, está ambientada en 2075, cuando una niña ve caer del cielo a un niño vestido con un traje arcoíris. El pequeño ha hecho un viaje en el tiempo y ella le acogerá y le ayudará a volver a su hogar. Hay dos realidades en este relato, la de Iris, que cena con los hologramas de sus padres, ausentes por trabajo, y a la que cuida un robot, y la de Arco, donde los seres humanos conviven con la naturaleza en armonía.

Alegato ecologista
"Creo que Elon Musk es ahora capaz de hacer muchas de las cosas que hace porque ya existe una idea creada, no tiene que empezar desde el principio porque la narrativa ya está aquí. Y así se produce el mundo en el que vivimos. Todos los libros, los objetos que tenemos… fueron pensados y dibujados por el hombre y todo lo que vemos en nuestro mundo ha sido ya imaginado, ¿no? Entonces, si queremos un mundo con cosas que sean mejores, tenemos que imaginarlas", dice Bienvenu, que se lanzó a pensar en un universo que no fuera hostil por el amor a sus hijos.
"Yo quería que mis niños llegaran a un mundo mucho mejor. Tenemos que hacerlo para ellos, tenemos que preparar el mundo para ellos. A mí me gustan las personas que aportan, que plantan un árbol, aunque no lo vayan a ver crecido del todo… las que trabajan en positivo", añade el cineasta, que confiesa que, a pesar de ser autor de ciencia-ficción, no es muy lector ni espectador del género porque "no hay suficiente naturaleza en ella y no me gusta estéticamente".
"En la mayoría de las cosas de ciencia-ficción la naturaleza no existe y para mí una de las cosas más bellas que hay en el universo es la naturaleza, los árboles… Cuando yo dibujo es uno de mis placeres, mostrar la naturaleza", asegura Ugo Bienvenu que ha conseguido una rareza con Arco, una película de aventuras, para toda la familia, llena de buenas intenciones que, al mismo tiempo, es un relato político y un ardiente alegato ecologista.
Humanos y máquinas
Arco es una película sobre el cambio en el que estamos hoy inmersos y sobre lo que estamos pagando por ello, sobre el terreno que la tecnología está ganando a los seres humanos, la incomunicación, la pérdida de humanidad, el distanciamiento de la naturaleza… "Estamos dejando atrás nuestra humanidad por la tecnología. Pensábamos que la tecnología iba a hacer de nosotros personas mejores, pero no ha sido así. Ahora las cosas y las personas están reemplazadas por su imagen… Y yo no quiero vivir en un mundo de indiferencia, en el que no nos vemos, no nos hablamos…".
Con guion escrito por él mismo junto a Félix De Givry, la película presenta esta paradoja en la que vivimos, pero también revela la posibilidad de un mundo mejor, y lo hace desde una animación en 2D y con unas ilustraciones realistas, una apuesta estética y ética. "Ya en la escuela solo querían que trabajáramos en 3D, pero a mí me gusta el 2D porque si queremos que existan cosas, tenemos que proponerlas. El 2D es más artístico. Lo que reconocemos en el otro es la cualidad de sus errores, no la cualidad de lo que consigue, y para mí, cuando trabajas en 3D, aunque es animado por humanos, trabajas con las imposibilidades de la máquina, no con las tuyas. Y a mí me gusta más lo que no logran los humanos que las máquinas".
Humanos y robots que también conviven en esta historia y que empiezan, como en la realidad, a parecerse demasiado unos a otros. "Un robot es un objeto que se mueve por impulsos deseados desde fuera y nosotros nos movemos por impulsos internos, pero ahora con el teléfono móvil, con internet… estamos más activados por lo de fuera que por nuestras pulsiones internas. Cada vez somos más robots, así que ahora la única cosa que hace que sea interesante vivir es la imaginación. Y también eso se lo estamos dejando a la máquina, que imagine por nosotros. Si ese es el futuro al que vamos, yo prefiero morir".




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