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Vaticano Rafael y Miguel Ángel, un alto el fuego para la Capilla Sixtina

500 años después de la muerte del célebre Rafael, los Museos Vaticanos se han saltado un importante veto de Miguel Ángel para honrar un conjunto de tapices que Rafael nunca pudo contemplar. Durante una sola semana, ambos genios del Renacimiento han tenido que repartirse la gloria de la Capilla Sixtina.

RAFAEL
Uno de los tapices de Rafael es colocado por varios operarios en la Capilla Sixtina. (REUTERS)

Cinco siglos para romper el alto al fuego. Por mucho que no lo quisiera, Miguel Ángel al final tuvo que compartir con Rafael la mítica Capilla Sixtina. Ambos fueron los mayores representantes del Renacimiento y concidieron en las mismas épocas tanto en Florencia, como sobre todo en Roma, a las órdenes del Papa. Al autor de la Pietà, sin embargo, no le hacía mucha gracia que los Tapices de los Los Hechos de los Apóstoles, estuvieran justo al lado de su célebre Juicio Universal.

Saltándose este deseo, como un homenaje para los 500 años de la muerte de Rafael, esta semana los Museos Vaticanos han compartido con sus visitantes los célebres tapices que el genio de Urbino dibujó para representar la vida de San Pedro y San Pablo, entre 1515 y 1516, comisionados por el Papa León X de la familia florentina de los Medici. Rafael, finalmente, nunca pudo contemplar en su conjunto debido a su prematura muerte. Los cartones fueron enviados a Bruselas al taller del tejedor Pieter van Aelst, que los realizó en los años siguientes, hasta llegar finalmente a Roma en forma de tapices entre 1519 y 1521: "Para comprender bien a Rafael, hay que venir al Vaticano", ha explicado estos días Barbara Jatta, la directora de los Museos Vaticanos. Es la primera vez que los diez tapices ocuparán su lugar originario.

En los Tapices de los Los Hechos de los Apóstoles, Rafael representó con gran maestría las grandes escenas de la narrativa cristiana, a través de diez obras de 6 metros de ancho y 5 de alto, de 60 kilos cada una y con un tejido en los que también hay hilos de oro. Los Museos Vaticanos han hecho un gran trabajo desde el punto de vista tanto logístico como humano: "Para fijar los tapices ahí arriba fueron necesarias 13 horas de trabajo", explicó esta semana la responsable de los mismos, Alessandra Rodolfo.

¿Hubo rivalidad entre Miguel Ángel y Rafael? La rivalidad entre ambos artistas se debía, sobre todo, a los celos de Miguel Ángel. Son casi de la misma época y, de hecho, para Rafael el gran Miguel Ángel fue uno de sus grandes ejemplos a seguir en su etapa tanto en Perusa como en Florencia. La cuestión, es que siendo tan sólo un veinteañero, empezó a acumular grandes aprecios en diferentes partes de la Italia de entonces. Las técnicas eran muy parecidas, pero para muchos eran superiores las de Rafael, lo cual empezó a molestar al creador del Juicio Universal.

Para Rafael, Miguel Ángel fue un enorme referente y maestro: "Rafael de Urbino se había ganado un gran crédito como pintor, y sus amigos y seguidores sostenían que sus obras estaban estrictamente en línea con las reglas del arte de Miguel Ángel, afirmando que eran elegantes en color, de hermosa invención, admirables en expresión, y de diseño característico", escribió el historiador Giorgio Vasari a mediados del siglo XVI. Pero el hecho de que aquel jovencito fuera llamado por el Papa para trabajar en el Vaticano, irritó mucho al célebre Miguel Ángel.

El año 2020 será de gran celebración en Roma en honor al V Centenario de la muerte de Rafael. Además de esta semana que los Museos Vaticanos han dedicado al genio de Urbino a través de la Capilla Sixtina; las Escuderías del Quirinal, una de las pinacotecas más importantes de Italia, propone la exposición Raffaello, del 5 de marzo al 2 de junio, para celebrar los 500 años del fallecimiento del artista icono del Renacimiento. En la muestra monográfica sobre el pintor itálico, la Galería de los Uffizi, la Galería Borghese y los Museos Vaticanos han colaborado para reunir más de 200 obras de Rafael, que prudujo hasta los 37 años de edad. La exposición se centrará sobre todo en la época romana del renacentista, que lo consolidó de forma grandiosa, inigualable y legendaria.

Rafael Sanzio (Urbino, 1483– Roma, 1520) ha sido uno de los mayores representantes del Renacimiento italiano, de hecho nació en uno de sus emplazamientos más importantes. Su padre, Juan, era un hombre culto y conocedor del arte de su tiempo. Y, aun no siendo un gran pintor, fue el que le enseñará a Rafael sus primeras técnicas pictóricas. No obstante las lágrimas de su madre, Magia Ciarla, el joven Rafael dejó su hogar familiar para estudiar en Perusa, en Umbría, junto a uno de los más grandes, El Perugino.

En sus primeras obras, Rafael se inspiró claramente en él, del que heredó muchas de sus técnicas enfocadas a la armonía. Pero pronto superará a su propio maestro, apostando así por desplazarse a Florencia, una ciudad de gran efervescencia artística allá por 1504. Allí Rafael no logrará ningún encargo, pero obtendrá un gran éxito como pintor de Vírgenes. Con el tiempo, empezó a tener grandes cualidades a la hora de pintar importantes personalidades de la sociedad de la época. En 1508 terminará yendo a Roma, llamado para por Julio II, el "Papa guerrero", un hombre orgulloso e irascible, cuanto culto y ambicioso. Si por un lado Miguel Ángel será el encargado de pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, el joven Rafael pasará a la historia, entre otras cosas, por la célebre obra La Escuela de Atenas, en el que el propio artista aparecerá a través de un autorretrato, mirando al espectador.

Belleza, armonía, naturalidad. El arte de Rafael, un genio precoz y a la vez atractivo y elegante, tuvo una carrera meteórica. En su corta vida, acumuló halagos en toda la Península Itálica. Su creación artística lo hizo trabajar en las mejores cortes de la época: Urbino, Perusa, Florencia y, sobre todo, Roma. El Papa León X, para recompensarlo por su excelente trabajo, lo nombró arquitecto responsable de todas las grandes obras de la Ciudad Eterna. No es casualidad si, todavía en la actualidad, es conocido como el divin pittore.