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Venecia chabolista

EULÀLIA IGLESIAS

'Lola'

Director: Brillante Mendoza
Nacionalidad: Francia/Filipinas
Género: Drama
Reparto: Anita Linda, Rústica Carpio
Duración: 110 minutos 

Siempre hay mucho ruido en las películas de Brillante Mendoza. Un ruido caótico y constante típico de esa megalópolis asiática con un pie en el tercer mundo y otro en el primero que es Manila, en el fondo la principal protagonista de la mayoría de filmes del director filipino. En Lola, además, llueve la mayor parte del tiempo: parte de la ciudad aparece transformada en una especie de Venecia chabolista, con sus habitantes moviéndose en barcas improvisadas. En este contexto se mueven las dos abuelas (lola, en tagalo) protagonistas, capaces de cualquier cosa por amor a sus nietos.

Lola se desarrolla como un melodrama realista donde el dolor por la pérdida y la necesidad de perdón quedan descompensados ante un instinto de supervivencia que en una ciudad depredadora como Manila decanta la balanza a su favor.

Como es habitual en su filmografía, Lola es sobre todo un filme sobre el constante conflicto entre la metrópolis y sus habitantes. El uso de planos secuencia de seguimiento, marca de fábrica del director, subraya la sensación de que los protagonistas avanzan arrastradas por el flujo de la ciudad más que por sus propias voluntades. Mendoza convierte Manila en un laberíntico hormiguero urbano donde el ruido desbordante que invade los hogares se convierte en el principal síntoma de la disolución entre el espacio público y el espacio privado. En una ciudad como esta, apenas queda tiempo ni lugar para recordar a los muertos y hacerles justicia, parece querer decir la película.

En un momento de Lola aparecen un par de turistas recreándose en filmar a cámara lenta la miseria de los suburbios. Esta crítica a la explotación estética de la pobreza está a punto de volvérsele en contra cual bumerán a Mendoza. En el filme existen momentos tan atractivos visualmente como la secuencia del cortejo funerario acuático, con la que el director roza ese cine que ofrece pintorescas postales del tercer mundo a los espectadores del primero. Es la principal sombra que se cierne sobre uno de los directores a tener en cuenta del cine contemporáneo.

Dos ancianas coinciden en un tribunal de Manila porque sus respectivos nietos se han visto envueltos en el mismo crimen: uno asesinó al otro al intentar robarle el móvil. Mientras la abuela Sepa acude a las casas de los vecinos recolectando monedas para pagar el funeral del chico muerto, la abuela Puring intenta conseguir la mayor cantidad de dinero posible para poder llegar a un acuerdo que le ahorre la cárcel a su nieto.