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Vuelve el Lenny Kravitz más "espiritual"

Cuatro años de silencio han servido para gestar 'It is time for a love revolution', una llamada a valerse del amor para parar la guerra

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Cuatro años de silencio ha sido el tiempo que ha necesitado Lenny Kravitz para preparar un nuevo disco, mucho más 'espiritual' que los anteriores. En It is time for a love revolution, el músico estadounidense aboga por el amor para luchar contra la guerra.

'Necesitamos una revolución de amor' para 'cambiar de rumbo', dijo el artista, en la presentación hoy del álbum en París.

El cantante explicó que el amor que propone en su disco es distinto del que promovía el movimiento hippie de hace unos cuarenta años porque entonces 'no servía para parar guerras'.

'Ahora, el mundo es mucho más negativo y tenemos que luchar fuerte para combatirlo', explicó el artista.

Más libre 

Kravitz afirmó sentirse 'más libre' en su octavo disco después de resolver las 'pequeñas cuestiones de su vida' que ahora le llevan a 'estar en paz consigo mismo'.

It is time for a love revolution contiene catorce canciones de 'amor y revolución espiritual' que el cantante aseguró haber compuesto espontáneamente, sin guión.

El álbum tampoco se desentiende de la política y, como ya hizo en trabajos anteriores, el artista canta para protestar contra la guerra de Irak en Back to Vietnam.

El 'carismático' Obama 

Se mostró a favor del candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos Barack Obama, al que calificó de 'carismático', y dijo estar contento por la movilización que se respira en su país respecto a las elecciones, que él vive como un 'hombre de color'.

Kravitz le canta también a su padre, muerto hace más de dos años, y con el que no mantenía una buena relación, en la canción A long and sad goodbye, aunque afirmó haber hecho las paces con él semanas antes de que muriera.

Después de cuatro años de silencio y con casi dos décadas de carrera, ha regresado a los escenarios mucho más 'místico' y 'profundo' y se ha atrevido incluso a criticar la industria musical: 'sólo quiere vender y se interesa poco por el arte'.

Con cuatro premios Grammy en su haber, Kravitz afirmó no sentirse un 'dios del rock', como la crítica a menudo le ha bautizado, y se consideró 'sólo' un músico.

Lenny Kravitz se confesó amante del flamenco y dijo tener muchos amigos músicos en España, país que 'le encanta'.

'Todavía no he hecho en la música todo lo que había soñado cuando empecé', indicó el artista, que consideró que todavía queda 'mucho Lenny' por delante.