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‘Wonder Woman’: ¿feminismo de mercado o icono pop?

Desde que naciera hace más de 75 años, esta superheroína ha evidenciado los anhelos e imperfecciones de unas generaciones que han crecido bajo su influjo. Entre el mito y el producto, la estela de este icono sigue en pie.

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La icónica 'Wonder Woman'

“En una época de disolución de estructuras patriarcales, ¿cómo no pensar en las superheroínas como inspiración de todo aquello que estaba por suceder?”, se pregunta Elisa McCausland en Wonder Woman. El feminismo como superpoder (Errata Naturae). La cuestión, pese a ser retórica, no deja de ser pertinente. El delicado equilibrio que mantiene este icono entre el diseño pin-up y el espíritu de guerrera amazónica que apela a una semántica empoderante, pone sobre la mesa cuestionamientos diversos.

Este ensayo los plantea de la mano de testimonios exclusivos de figuras íntimas ligadas al universo Wonder Woman, tales como la periodista y activista Joanne Edgar, las escritoras Jill Lepore y Trina Robbins e incluso la nieta del creador del personaje, Christie Marston. Un recorrido por la historia de este icono cuyo legado feminista sigue siendo irrebatible.

"Sus 75 años de historia dejan algo más que “una imagen hipersexualizada”

Dos aspectos —mito y producto— que se antojan indisociables cuando hablamos de Wonder Woman y que, en palabras de la autora, convierten a esta superheroína en un “reflejo de nuestras imperfecciones, de nuestros sueños y de nuestro propio potencial para subvertir los patrones sociales establecidos”. Un significante polisémico que sobrepasa, por cierto, los límites marcados por el grupo multimedia que posee sus derechos de explotación.

En efecto, revisitar Wonder Woman va más allá de cualquier ejercicio melancólico; sus 75 años de historia dejan algo más que “una imagen hipersexualizada”, como alegaron desde Naciones Unidas para expulsar a la amazona del “paraíso institucional”. Quedarse en lo voluptuoso de su figura (o en lo exitoso de la marca) es no haber entendido nada. Wonder Woman es también una idea pedagógica capaz de cambiar actitudes y vehicular cambios sociales. Sus padres —William Moulton Marston, Elizabeth Holloway y Olivia Byrne— así la concibieron y obviarlo sería un error en toda regla. 

Ed.- Errata naturae

“Wonder Woman ha demostrado ser un mito convertible, capaz de adaptarse a las necesidades del mercado y, a su vez, experto en resurgir como feminista cuando más se la necesita”, escribe McCausland. Y no cabe duda de que se le necesita, aunque solo sea para combatir su propia fetichización, un proceso que tiene que ver con eso que se ha bautizado como feminismo de mercado, y que no es otra que su conversión en una mera etiqueta que entretiene, mientras las estructuras, todas ellas, se mantienen intactas. Wonder Woman sigue siendo, en ese sentido, una inspiración para muchas generaciones.