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Woody Allen: "Probablemente me muera en el plató rodando"

El cineasta comienza mañana a rodar en San Sebastián una comedia romántica ambientada en el festival de cine. Producción de Mediapro Studio, la película estará protagonizada por Elena Anaya, Christoph Waltz, Louis Garrel, Gina Gershon, Sergi López y Wally Shawn.

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Woody Allen, escoltado por el productor Jaume Roures, durante la rueda de prensa.- THE MEDIAPRO STUDIO

“Probablemente me muera en medio del montaje de una película o en el plató rodando”. Woody Allen, 83 años, resistente a la persecución sin cuartel que ha sufrido los últimos años, a los desplantes de los intérpretes que antes mataban por trabajar con él, a la edad y sus achaques y a la censura en EE.UU. impuesta esta vez por Amazon, comienza mañana a rodar su película número 51. Sin título por el momento –Rifkin’s Festival’ es el nombre de trabajo–, será una comedia romántica, con homenaje al cine incluido, producida por Mediapro (en la que es su cuarta colaboración con el cineasta).

“No he pensado en jubilarme, porque nunca pienso en jubilarme. Mi filosofía siempre ha sido esta, no importa la que ocurra en mi vida, siempre me he centrado en mi trabajo y he seguido trabajando, no importa nada de lo demás. Me centro en mi trabajo y eso es todo lo que se lleva mi tiempo y mis esfuerzos. Trabajo siete días a la semana”, aseguró el cineasta, que en la presentación del rodaje de su nueva película en San Sebastián mostró un aspecto frágil y entre aburrido y cansado cuando surgieron las preguntas sobre el movimiento #MeToo. “No pienso en movimientos políticos o sociales, no estoy equipado mentalmente para ello”.

"Me centro en mi trabajo y eso es todo lo que se lleva mi tiempo y mis esfuerzos"

Mientras Amazon decide si levanta o no el veto a Día de lluvia en Nueva York en EE.UU. –la película llegará a los cines españoles en octubre–, Woody Allen seguirá trabajando en Rifkin’s Festival, una comedia romántica que sucede en el entorno del Festival de San Sebastián y que cuenta en los papeles principales con Elena Anaya, el alemán Christoph Waltz, el francés Louis Garrel, Gina Gershon, el español Sergi López y Wally Shawn.

“No me gusta contar la historia de mis películas, prefiero guardarlo en secreto. Solo diré que es una comedia romántica sobre unas personas que llegan al Festival de Cine de San Sebastián. Lo que pasa allí tiene resonancias en sus vidas y sus matrimonios. Y espero que esto les entretenga a todos ustedes”.

Woody Allen se despachó un poco más cuando se le preguntó por el posible homenaje o crítica al cine que escondería la película. “Un cierto homenaje al cine estará en la película por necesidad. En los festivales muchas películas comenzaron a ser parte del cine. Los festivales son parte integrante de lo que hago, aunque no me gusta en lo que se están convirtiendo, con estrellas rutilantes e intereses comerciales. Al principio era algo que te permitía ver películas especiales y homenajes al cine de verdad. En los festivales los directores podían mostrar sus pelis al mundo y al público que lo apreciaba”.

“No quiero evitar justo ese homenaje enorme a grandes directores y películas, que han cristalizado en festivales de cine maravillosos –continuó–. Me encantaba de joven ir a los festivales, leer al respecto… Pero luego, la expectativa que se creaba, el ruido, las multitudes, me fueron alejando y enviaba las películas a los festivales para que las pasaran. Luego cuando volví me cuidaban tan bien que volví a disfrutar. A mi mujer le gustaba y como yo lo que quería era hacerle feliz… Pero no me gusta la dirección que toman los festivales de cine. En un festival se tiene que tomar la forma más elevada de cine como arte, no me gusta tanta comercialidad”.

"Los malos tiempos van bien para la comedia"

Encantado de que Europa, en este caso, de nuevo, España, le acoja con los brazos abiertos, mientras EE.UU. le da la espalda, Woody Allen se refirió de refilón a la situación en su país y dijo que “las dificultades en EE.UU. y el clima político tan tenso que se vive allí” no afectan a las ganas de reír de la gente. “Si algo es divertido la gente se ríe. Y, por otro lado, la tensión nerviosa hace que la gente se ría con más naturalidad, la gente quiere liberar tensión. En EE.UU. se está creando ahora un humor satírico de primerísima calidad que no se veía hace mucho. Los malos tiempos van bien para la comedia. La risa puede ser abierta y libre o nerviosa y tensa, pero siguen siendo risa”.

Hasta el próximo 20 de agosto, Woody Allen rodará en San Sebastián Rifkin’s Festival, en localizaciones de San Sebastián y en algunas próximas, “pero ninguna muy lejos del centro. También en los lugares donde se desarrolla el festival de cine de San Sebastián. Además, el mar tiene un cierto papel. Quiero que todo San Sebastián quepa, quiero presentar al mundo mi visión de San Sebastián, es una visión del paraíso”.

El productor Jaume Roures, que acompañó al cineasta en la rueda de prensa, sonrió ante las palabras de éste refiriéndose a sus películas como “pequeñas”. Las estaba comparando, obviamente, con las súper producciones de Hollywood, pero el comentario sirvió para bromear sobre ello. “Él dice que el presupuesto es low y yo creo que es high”, dijo Roures, que aseguró que jamás hablan de dinero, solo de proyectos.

El fantasma de las acusaciones sobre Woody Allen, nacidas hace diecisiete años, planeó durante toda la rueda de prensa que se cerró también con este tema y con la defensa del cineasta que hicieron las dos actrices presentes, Elena Anaya y Gina Gershon. “Para mí es uno de los mejores directores que existen en el mundo. Yo creo en la vida y la justicia y debo ser responsable con los papeles que elijo, pero solo puedo decir que ha sido una suerte de la vida que Woody Allen me haya visto en La piel que habito un día y que hoy esté sentada a su lado en esta mesa”.

“Estar en EE.UU. ahora es una locura, hay mucha rivalidad, son tiempos salvajes. Ahora uno tiene que analizar cada situación y pensar en cómo te sientes con ella –declaró Gina Gershon– . Soy muy consciente del tema de la mujer, pero es importante que haya un discernimiento, y yo estoy encantada de estar aquí”.