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Aire para el espectáculo

VÍCTOR SEARA

De haberse prohibido el doble difusor de los Brawn en aquella resolución de la FIA de principios de año, otro gallo cantaría. Los RedBull, que este domingo hicieron su segundo doblete del año en Silverstone, se habrían paseado durante todo el año como lo hicieron ayer ante los más de 100.000 espectadores que esperaban una infructuosa victoria de Jenson Button, o una milagrosa resurrección deportiva de Lewis Hamilton.

Lejos de suceder eso, los RedBull se transformaron ayer en Brawns. Lideraron la carrera de cabo a rabo y dejaron a Barrichello sin opciones. Mucho mas atrás, resignado a su suerte, Button pensaba que era mejor guardar energía para lo que pueda venir. Salió ese Jenson conservador y práctico, que prefirió pensar bien lo que hacía. En la parte final de la carrera, sin embargo, se fue a atacar a Rosberg para ver si éste se retraía. Se quedó con las ganas de saberlo, porque apenas si alcanzó a mostrarle el morro de su coche en los espejos del Williams. Todo quedó allí.

Pero ¿Cómo ha sido posible lo de Silverstone? Si los Brawn eran intocables y solamente habían claudicado en el diluvio de Shangai ¿Por qué ayer no pudieron ni figurar? El gran enigma parece encontrar explicación en la climatología.

Las de Silverstone fueron jornadas de intenso frío para los Brawn. En esas condiciones el coche blanco parece que no funciona tan bien como en el calor. Pasó en otras ocasiones, y lo tenían apuntado, aunque nunca habían pensado que podrían tener tanta desventaja. En RedBull, ya sabían que ese factor era el gran aliado para ganarles en Gran Bretaña. Eso, claro, y las evoluciones.

Las benditas evoluciones que caen como un vendaval sobre los RedBull, a sabiendas de que si tienen una oportunidad de ganar un campeonato, será esta, la de 2009. Y más allá de saber que tienen un coche extremadamente competitivo, se han puesto las pilas y presentaron una criatura casi nueva en Silverstone. Y eso se ha notado.

Ya habían hecho algo similar en Mónaco. Todo el mundo -y ellos mismos- sabía que su coche era ya competitivo con el difusor normal. Pero cuando habilitaron a los de Brawn, se lanzaron a la implementación de uno de esos, aunque tuviesen que enfrentarse a un enorme desafío técnico para adaptarlo a la parte trasera de su coche. Muchos pensaron que se equivocaban, pero al final, las ideas de Adrian Newey, su diseñador jefe, ganaron la batalla.

No contentos con eso, para Inglaterra trabajaron más duro aún y se presentaron con un coche muy modificado. Tanto, que prefirieron llamarlo versión B del antiguo. Los cambios con respecto al anterior son notorios, y ese dinero invertido, se termina viendo en los resultados de la pista. Los progresos fueron tremendos y cosecharon el primer doblete del equipo en una carrera en seco.

Por eso, la fábrica de Milton Keynes, ese recinto que dista a una veintena de kilómetros de Silverstone, se llenó de festejos ayer por la noche. Habían ganado su primera carrera normal. No necesitaron ayudas externas como la lluvia. Solo hizo falta trabajo serio e invertir en el monoplaza. Estos apuntes muy bien los podría tomar Renault.

Por ahora, los únicos capaces de hacer ganar a un motor suyo son los RedBull. No parece afectarles, pero a los grandes jefes de la marca del rombo, es posible que no les guste demasiado que sus motores ganen carreras y que en la lista de triunfadores figure el nombre de una bebida energética, en vez del suyo.