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El Barça se deja la piel

Los azulgrana, a la espera del Inter, mantienen el liderato. Guardiola se ve obligado a rectificar y recurrir a sus estrellas ante el acoso de los de Gorosito, que acaban con nueve

NOELIA ROMÁN

 

 

Si el Barcelona continúa así, a Pep Guardiola le tendrán que pagar horas extras. O un plus por su capacidad para rectificar los partidos y convertir un encuentro de riesgo en un triunfo tranquilizador que mantiene a su equipo al frente de la Liga. Aguarda el Barça al Inter y el Madrid tendrá que esperar. Guardiola no está dispuesto a ceder, ni a perder su fama de gran estratega.

Se equivoca, pero reacciona. Modifica su plan inicial, y donde dijo digo, dice Diego, se trate del Inter o del Xerez. Porque el abismo de puntos que separa al colista del líder se diluyó. Y Guardiola, que había recelado de Gorosito y los suyos, tuvo que rectificar: decidido a ahorrar esfuerzos a sus estrellas pensando en Europa, tuvo que recuperarlas para mantener firme el pulso en la Liga.

Reservados de inicio, Messi y Piqué cambian la cara al partido

Acosado por el Xerez pese a la victoria (2-1 por entonces), dominado en su dominio -la posesión del balón y el control-, Guardiola debió corregirse sobre la marcha y recurrir a Messi y Piqué para revertir la paradójica situación a la que, perplejo y un tanto molesto, asistió el Camp Nou. Corría el inicio de la segunda parte y Valdés, decisivo, ya se había visto obligado a exhibir en un par de ocasiones sus buenos reflejos. Pero los cambios mudaron la cara y el alma al Barça como si, en vez de atardecer, el día amaneciese. El gol de la tranquilidad, de Ibrahimovic, no tardó en llegar. El delantero sueco, lento e impreciso durante todo el encuentro, culminó un buen autopase de Touré y, entonces, el partido ya fue otro.

Una pequeña exhibición de Messi, empeñado, sin suerte, en aumentar su cuenta goleadora. La osadía le costó al argentino un par de duras entradas en el minuto final, que dejaron al Xerez desesperado y con nueve jugadores sobre el campo. Un monólogo azulgrana bajo el dominio de Piqué, impecable en el centro de la defensa. El zaguero le dio a los azulgrana toda la salida de balón que no habían encontrado durante más de medio partido. Chygrynskiy, un cúmulo de errores y nervios hasta entonces, se pudo tranquilizar.

Con la cara mudada, más pendiente del Inter que del Xerez, el Barça se había sentido extraño durante medio partido. Le costaba reconocerse a sí mismo, encontrar los automatismos que le permiten jugar a mil revoluciones, circular el balón con la velocidad y precisión que desarma al rival. El ahorro de energía pareció tan excesivo como involuntario. Más que racionalizar esfuerzos, el Barça sucumbió a la presión del Xerez sobre su primera línea y toda la construcción se resintió.

Chygrynskiy, muy errático, fracasa de nuevo; Ibra recupera el gol

El descanso de Piqué puso de nuevo en evidencia a Chygrynskiy, errático en la cobertura y muy poco diestro en la salida de balón. Su torpeza lastró al Barça y reavivó al Xerez, siempre atento al fallo del ucraniano. Cometió varios y uno de ellos propició el gol de Bermejo, que recogió el balón perdido por Chygrynskiy y lo coló por la escuadra derecha de Valdés con un chut imparable. Para alivio de Guardiola y de la hinchada azulgrana, para entonces el Barça ya sumaba dos goles en su marcador.

Habían llegado en un par de buenas acciones aisladas, una pequeña maravilla de Jeffren y una jugada colectiva iniciada por Keita, proseguida por Ibrahimovic y rematada por el recuperado Henry, el jugador más activo del ataque azulgrana. En poco más de un minuto, Jeffren exhibió sus cualidades físicas y técnicas convirtiendo en un golazo un fabuloso pase de Xavi. El canario atrapó el balón y, tras resbalar, burló a Casado, avanzó hasta la línea de fondo y, sin ángulo, coló el balón por la escuadra del segundo palo de Renan. Los goles, lejos de animar, durmieron al Barça. Guardiola se vio obligado a rectificar. Lo hizo bien y a tiempo.