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El Chelsea asesta el Allianzazo

El conjunto londinense, clavando el 'catenaccio' y sustentado por Drogba y Cech, bate al anfitrión Bayern en la tanda de penaltis (3-4) tras empatar a uno a la conclusión de la prórroga. Los 'blues' conquistan su

JORGE YUSTA

El Chelsea, al que todo el mundo daba por equipo en descomposición, sin hacer el fútbol más bello, y ante un poderoso y anfitrión Bayern, rompió todos los moldes y levantó su primera Champions League gracias a dos nombres propios: Didier Drogba y Petr Cech.

Nueve años le ha costado al multimillonario Roman Abramovich ver a su equipo, diseñado a base de millones, estar entre los más grandes del fútbol europeo. Acarició la gloria en Moscú pero la misma tanda de penaltis que le apartó en aquella ocasión le ha encumbrado en el Allianz Arena.

El equipo londinense inscribe su nombre en el palmarés de la Champions, al que también acceden los españoles Mata, Torres y Romeu. Pero sin duda, el protagonista del partido fue el marfileño Drogba. Consiguió, en el momento más complicado, contrarrestar el gol de Müller. Provocó un penalti en la prórroga que pudo haber cambiado el sino de la final. Y marcó la última pena máxima, la de la gloria. En él se apoyó el conjunto de Di Matteo y en la soberbia actuación bajo los palos de Cech, que a sus paradas durante el partido añadió la definitiva a Schweinsteiger.

El Bayern amplía la maldición del anfitrión. Un mazazo para un conjunto diseñado para levantar la 'orejona'. Que había cuajado una competición fantástica, que había llevado el peso del partido, pero que al que el fútbol le tenía deparado el más ingrato de los resultados. Segunda final que pierde en los últimos años tras la del Bernabéu ante el Inter. Pero la más dolorosa, en casa, ante su gente. 

Plagiando a Gabriel García Márquez, la final era la crónica de tostón anunciado. Un encuentro con un guión prestablecido, que transcurrió sin variaciones ni alteraciones en el mismo durante ochenta minutos. El Bayern asumió, por galones y por estilo, el mando absoluto de la final desde el primer momento de la misma. Y el Chelsea, sin embargo, se situó cómodo defendiendo, replegado, con dos líneas impenetrables y a la espera de 'cazar' sus oportunidades.

Di Matteo, que no podía contar con cuatro hombres fundamentales como John Terry, Ivanovic, Raul Meireles y Ramires, sorprendió alineando al casi inédito Bertrand como interior para intentar frenar a Robben. Mientras, Heynckes tuvo que suplir la baja de Alaba por Contento y Müller se colocó de mediapunta, con Kroos y Schweinsteiger de pareja en el centro del campo.

El Bayern, llevado en volandas por una afición que abarrotó el Allianz Arena ante la oportunidad única de ver a su equipo proclamarse campeón de Europa en su propia casa, comenzó a tomar las riendas del choque desde el pitido inicial. Sacando la pelota jugada desde atrás, con Schweinsteiger y Kroos bajando a recibir, girándose y abriendo a los puñales que ocupaban las bandas, Ribery y Robben. 

El francés y el holandés encontraban fáciles asociaciones con Müller, pero a partir de ahí comenzaba el atasco. Justo en la frontal del área. Donde el Chelsea esperaba con ocho hombres por delante de Cech y Matas y Drogba sufriendo en campo propio.  Mario Gómez tan solo recibía en balones aéreos.

La ocasión más clara para los locales llegó en el minuto 20 cuando Robben logra colarse en la tela de araña, para combinar con Ribery y enganchar un punterazo que tuvo que desviar Cech a la escuadra. El asedio bávaro a la portería del checo se hacía patente en los innumerables córners que forzaba. Pero ninguno cuajaba en gol. 

El tiempo transcurría. El fúbol se desvanecía. No por los intentos infructuosos del Bayern. Sino por la inoperancia del Chelsea, que se afanaba en dejar hacer. Ejemplo de ello fue que hasta la primera media hora no tiró a puerta. Fue Mata el que probó fortuna de falta al borde del área. Alto.

Una y otra ocasión que se intercambiaban Robben, Ribery, Müller y GómezInmediatamente Ribery contrarrestó pero su disparo también salió fuera y Contento, en la siguiente jugada, dobló al galo para poner un centro medido que Müller remata de volea. El partido era un monólogo rojo. Una y otra ocasión que se intercambiaban Robben, Ribery, Müller y Gómez.

El descanso no varió un ápice el tablero. Tan sólo los partidos acumulados en la temporada y los minutos podían cambiar el panorama haciendo mella en el cansancio de los 22 jugadores. El Bayern lo intentaba de una y mil maneras. Y mientras, el Chelsea aprovechaba las arrancadas de Drogba para acercarse a Neuer. En una de ellas, en el 71, casi se adelanta.

Y cuando llevaba camino de convertirse en la final más tediosa de la historia de la Champions, apareció Müller en el 83 para rematar un centro de Ribery en el segundo palo, picar el balón de cabeza y desatar la euforia en el Allianz. Cech estiró el brazo pero el balón rebotó en el larguero y entró. El fútbol hacía justicia, de momento.

Di Matteo, forzado por el tanto, movió sus fichas. Hizo saltar a Torres ante un desaparecido Kalou. Pero el protagonismo estaba reservado para el otro delantero blue. El incombustible Drogba, que se había dedicado todo el partido a defender, como uno más, casi en su área, hizo lo que mejor sabe. Marcar. Y en el momento más decisivo. 

En el único corner que había forzado el Chelsea, Mata colocó el balón en la cabeza del marfileño, que giró el cuello como nadie y puso el balón en la escuadra de la portería de Neuer. Increíble pero cierto. El Chelsea empataba, frustraba las ilusiones del Bayern y, sobre todo, lo hacía en el primer remate franco del que había gozado. Los alemanes habían tenido 16 saques de esquina. Así pagaban los caprichos del fútbol.

El partido se marcha sin remisión a la prórroga. La final había explotado de emoción. Y esta se iba a elevar más cuando precisamente Drogba zancadilleó con inocencia a Ribery dentro del área. Penalti claro. Proença no lo dudó. La prórroga empezaba con dinamita. Robben colocó el balón, chutó pero estaba otro portento llamado Cech. Adivinó el tiro a su izquierda. Seguía el empate a uno. Que no abandonó el marcador hasta el final. Los penaltis tenían que decidir el campeón.

Comenzó marcando Lahm, aunque rozó Cech. Mata falló. Neuer paró. Gómez tiró muy seguro, raso a la izquierda de Cech. David Luiz colocó su penalti a la escuadra. Sorprendentemente, el tercer tiro del Bayern lo efectuó el portero Neuer, que ajustó mucho al palo para anotar. Lampard se quitó la presión de encima marcando centrado por arriba. Cech igualó la tanda con una gran parada al tiro de Olic. Cole no tembló y colocó el balón a media altura y muy ajustado. Schweinsteiger falló el suyo. Tocó lo justo Cech y el tiro, con parada incluída, lo repelió el palo. Drogba estaba ante la ocasión de su vida. Y no la desperdició. Marcó y dio al Chelsea su primera Liga de Campeones. 

Los jugadores cayeron desplomado, hundidos, y entre todos, el baluarte Schweinsteiger no se lo podía creer. Por contra, Drogba era la máxima expresión de la alegría desatada. El resultado no reflejaba lo ocurrido durante toda la final pero hacía justicia con un futbolista tan excelso como el marfileño. Abramovic ya tiene su deseada Champions y el Chelsea ingresa en la ilustre nómina de equipos campeones de Europa.

Bayern: Neuer; Lahm, Boateng, Tymoshchuk, Contento; Kroos, Schweinsteiger; Robben, Müller (Van Buyten, 86), Ribery (Olic, 97); y Gómez. 

Chelsea: Cech; Bosingwa, Cahill, Luiz, Cole; Mikel, Lampard; Kalou (Torres, 84), Mata, Bertrand (Malouda, 73); y Drogba.

Goles: 1-0 (min 83, Müller), 1-1 (Drogba, 88)

Penaltis: 1-0 (Lahm marca), 1-0 (Mata lanza y Neuer para), 2-0 (Gómez lanza y marca), 2-1 (David Luiz lanza y marca), 3-1 (Neuer lanza y marca), 3-2 (Lampard lanza y marca), 3-2 (Olic lanza y Cech para), 3-3 (Cole lanza y marca), 3-3 (Schweinsteiger lanza contra el poste), 3-4 (Drogba lanza y marca).

Arbitro: Pedro Proenca (Portugal) amonestó a Schweinsteiger, Cole, David Luiz, Drogba y Torres

Incidencias: final de la Liga de Campeones disputada en la Allianz Arena de Múnich ante 62.500 espectadores (lleno).