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Coutts nunca pierde

El Oracle se proclama campeón de la Copa América. Alinghi había presentado una reclamación que posteriormente retiró

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"Él se aprovecha de mi dinero; yo, de su sabiduría". Aquel día, en el que Ernesto Bertarelli reducía a un intercambio pragmático su relación con Russell Coutts, la tripulación del Alinghi levantaba, en Auckland, la misma Jarra de las Cien Guineas que no ha sabido defender en el campo de regatas de Valencia. El eslógan del millonario suizo se aposenta desde ayer sobre la cubierta de la cuarta fortuna del mundo. La de Larry Ellison. El magnate que ha sabido pagar, y especialmente entender, la única condición que impone Coutts en cada proyecto.

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"Yo soy el que manda". Es su gran mandamiento. Así se lo trasladó a Sir Peter Blake, el gran totem de la vela neozelandesa, cuando aprovechó la caña del Black Magic para arrebatarle a Estados Unidos la preciada Jarra por segunda vez en 144 años.

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Aquella victoria le convirtió en un símbolo para los kiwis que acabaron repudiándole tras aceptar el cheque de Bertarelli, después de ganar la segunda Copa del América para los neozelandeses. Ya vestido de suizo, sus compatriotas decidieron darle la espalda en el desfile de inauguración de la competición, por las calles de Auckland, en 2003. Sin embargo, ni las pancartas que le tildaban de "bastardo" o "antipatriota" ni las amenazas de muerte a su familia le distrajeron de cumplir su pacto de éxito.

El triunfo del Alinghi, sin embargo, horadó los egos de Bertarelli y Coutts. La insostenible relación se rompió bajó un contrato que impidió al regatista no sólo implicarse en la edición que se disputó en Valencia en 2008 sino soltar un solo comentario acerca del barco suizo. Durante el silencio, Coutts maquinó su venganza. Se dejó querer por Ellison, quien vio proyectada toda su ambición de gloria en la hierática mirada del regatista kiwi. "Yo soy el líder del proyecto, tengo que centrarme en el desarrollo del programa y buscar las mejores opciones", le recordó Coutts a Ellison cuando le anunció que no conduciría la caña del trimarán Oracle.

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La sabiduría de ese paso atrás traspasó ayer la foto a James Spithill. El caña australiano sonrojó en el triángulo de 39 millas al Alinghi, al que aventajó en más de cinco minutos, para cerrar una edición desnaturalizada. El futuro lo manejan ahora Ellison y Coutts. Una relación en la que el dinero vuelve a aprovecharse de la sabiduría. Esta vez en Newport.

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