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Cristiano para cuando quiere

Un difuso parte médico, que no aclara el tipo de lesión que padece, afirma que el luso estará de 15 a 20 días de baja

LADISLAO JAVIER MOÑINO

Cristiano es el dueño de su cuerpo. Para esculpírselo y para decidir cuándo darle descanso. Lo mismo pide él mismo sus cambios, que decide cuándo reaparece tras una lesión. Después de dos semanas de baja, el miércoles regresó tras su rotura en el bíceps femoral izquierdo. Jugó contra el Lyon por decisión propia: "El jugador es siempre el que decide", aseguró. Contra el Atlético volvió a jugar, aunque él mismo dejó caer que no estaba a tope. "No estaba al 100% y así es difícil jugar. El que me conoce sabe que el que ha jugado hoy [por el sábado] tanto en la primera como en la segunda parte, no soy yo". Aún así jugó para romper el código sagrado de los entrenadores que dicen que si un jugador no está al 100% , no juega.

La presencia de Cristiano durante 73 minutos en el Calderón arrojó ayer un difuso parte médico no especifica si hay o no rotura muscular que calcula su retorno en 15 o 20 días, dependiendo de la siempre subjetiva evolución clínica. "Se diagnostica una lesión muscular de grado I en el músculo bíceps femoral de la pierna izquierda con componente edematoso y líquido interfascial. El futbolista estará un tiempo estimado de baja de dos a tres semanas", rezaba el parte médico.

La tercera semana de baja le impediría jugar el duelo de ida ante el Tottenham

La tercera semana de ausencia le supondría al delantero luso perderse el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, algo improbable vistos los antecedentes.

El informe médico no es esclarecedor y ya está en poder de los galenos de la selección portuguesa. Portugal tiene que decidir si el jugador viaja. El club dijo a este periódico que hasta hoy no se sabría, pero que estaba intentando que no lo hiciera, aunque la normativa le obliga. Al futbolista le vendría muy bien saltarse los dos encuentros amistosos que tiene su selección, sendos bolos ante Chile y Finlandia. Tras el parón de selecciones comienza el cogollo más jugoso de la temporada: la decisión de los títulos. La semana entrante, en la que se paraliza el fútbol de clubes, permitiría a Cristiano llegar más descansado a ese tramo decisivo.

Las explicaciones de Cristiano tras su reaparición ante el Lyon apuntaban más al riesgo desde la inactividad de los 15 días, que al temor de que el bíceps femoral que se dañó ante el Málaga se resintiera: "Hablé con los doctores y con los fisios y me dijeron que en la parte de la lesión no tenía riesgo, pero todo el que entiende de fútbol sabe que cuando llevas 15 días parado... Ya he hecho dos entrenamientos, los otros músculos compensan para proteger la lesión, pero estoy seguro de que estaré mucho mejor en el derbi". Y allí estuvo hasta el minuto 73 con un claro 0-2 y la victoria del Madrid sin correr peligro. Cuesta entender que si estaba arriesgando no fuera antes al banquillo con lo que se va a cocer en un mes.

Al futbolista le vendría muy bien saltarse los dos bolos con Portugal

Cristiano tiene libertad para todo. Lo que representa como futbolista para el equipo y como icono y mascarón del proyecto, para el club, le concede un estatus en el que es dueño de todo lo que le incumbe. Si no quiere jugar de delantero centro, no juega. Si quiere jugarlo todo, lo juega. Si sus modos incrementan la antipatía hacia el club, su carácter no se le discute porque le ha llevado a ser el futbolista que es. Si los médicos del club estiman que no debe reaparecer tras una lesión para ayudar a Portugal a clasificarse para el Mundial, él decide jugar, aunque recaiga, como sucedió la temporada pasada. Si ahora decide parar porque no le conviene arriesgar en dos bolos, para. Salvo que Portugal no trague.